Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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domingo, 29 de junio de 2014

Tratado de poética y mar




Después de tanto verso       lo que queda
es     el impulso     que llevó a escribirlos
la frustración     de desechar palabras
y el intenso silencio     repetido

la sensación     de haber pasado    cerca
quizá     la de no haber comprendido
la que sentí     cuando pasión    llegaba
la que permaneció     tras haberse ido

intensidad de ser    cuando    se pasa
cuando se cruza     cuando se ha vivido
cuando la vida     no parece    tanto
y sin saberlo    y sin pensar    sentimos

raíz    que no se sabe    por qué brota
modo de ser      de lo que nunca    ha sido




jueves, 11 de julio de 2013

Arte poética: sobre las flautas y la escritura


no tengo más que hacer      si no son versos
todo lo que me queda   son   poesías
hilera de palabras   que suceden
y ritmos   que se van   de melodías

solo  parece   que es un juego  más
pensar los versos   meditar las sílabas
empeñarse en decir   lo que ha pasado
y acercarnos    tranquilos   a la orilla

sin embargo     chopin    aun me conmueve
y me da  gallardón     espanto y risa
me gusta compartir    con quien va al lado
y todavía     quiero    a barbolilla

todo será que    de repente    vengan
y me obliguen a resolver     con prisa
  


sábado, 8 de octubre de 2011

De "Poética": "Si en los ojos solo hay manchas, borrones...."

Un ejemplo de Poética

Si en los ojos solo hay manchas, borrones,
la magia del lector, ¿de qué manera?;
¿cómo llega a barrancos tan profundos
el abstracto dibujo de las letras?

La quietud que nos pide la lectura
recoge el universo y con él juega.
Flechas son las palabras escondidas,
páginas que alas son cuando nos llevan

en silencio al rincón donde se guarda
lo que ves, lo que piensas, lo que sueñas;
mirada que te lleva hacia ti mismo
y te empuja hacia el tiempo que se sueña.

Todo está allí donde miramos, todo.
Vida y páginas por igual abiertas.

Índice de "Poética", de "China destruida y otras flautas"


Sigue el índice de las veinte poesías que han  ido apareciendo en el blog referidas a "Poética" y que, como en otros casos, han sufrido algún tipo de enmienda. En enlace remite al lugar original, pero a la forma pulida. Inmediatamente, reproduciré una.

1. “Ningún verso dirá lo que tú piensas....”

2. “La luz que madrugó los horizontes....”

3. “Todos los versos que comienzan por la condicional....”

4. “Los poetas son sensibles a los cambios....”

5. “Lugar de huellas escondidas somos....”

6. “No cites las ciruelas en los versos....”

7. “Este viejo modelo denostado....”

8. “Tenemos que cuidar de la poesía....”

9. “Hay un poema que habita y nos escribe....”

10. “Anda el vate rumiando sus tristezas....”

11. “Nada se puede ver desde el final....”

12. “Si en los ojos solo hay manchas, borrones...”

13. “Tarea de vivir son estos versos....”

14. “Con qué pocas palabras nos quedamos....”

15. “Los adioses descienden por el cielo....”

16. “Hambre de forma y viaje de frontera...”

17. “Para pensar ha habido mucho tiempo....”

18. “Qué poco queda para recoger....”

19. “Sobre una letra canturreada viene....”

20. Poética para la desorientación de los tiempos.
“Dicen que no se debe hablar en verso....”







miércoles, 21 de septiembre de 2011

Proceso de creación y otras cuestiones de poética

Terminados los índices, al menos de las series más importantes, van a aparecer, de la misma manera, los índices poéticos (series y primeros versos); pero con  una triple condición: en el proceso de revisión habrá, como es lógico, muchas poesías que desaparecerán totalmente, por razones evidentes, y desaparecerán también de su lugar de origen en el blog; en segundo lugar, las que sí que acaben por formar corpus y, por tanto, en el índice, puede que estén enmendadas –es lo que ocurre en la mayoría de los casos– o puede que hayan atravesado todo tipo de filtros con su forma primitiva, lo que creo que está ocurriendo en una proporción mínima. Para el primero y segundo caso, la enmienda se hará también en su lugar de origen, la primera vez que se publicó; en el tercero, al no haber enmienda, además de reproducirse el texto, habrá un vínculo o enlace que remita a su primera aparición.

Y ahora lo ejemplifico: 
1) El primer soneto apareció el 12 de octubre del 2010, he aquí el vínculo 
http://hanganadolosmalos.blogspot.com/2010/10/brahms-la-primera-sinfonia-adagio.html
Esta vez lo he dejado, lo he respetado, para mejor explicar el proceso. La versión actual es la que sigue, formará parte del apartado conciertos, y no sin confesar, antes, que ha sufrido varias redacciones más después de haberla colgado como definitiva en este abanico de ejemplos. Pasan esas cosas, aunque uno intente evitarlas. No suele haber nada definitivo.


Brahms. Adagio de la primera sinfonía.

[sinfonía núm. 1;  opus 68.
4. Adagio-Allegro non troppo ma con brio]

Brahms. La primera sinfonía. Adagio.
Y todo lo demás ahora no importa.
Intensidad de nuestra pobre vida
recogida por quienes han sabido

definir, modelar, cantar, pintar
un signo donde todos intuíamos
que terminaba nuestra inteligencia
pero se mantenía nuestro anhelo,

la aspiración de ver lo que sentimos,
contemplar un momento y de puntillas
como en algún lugar, a  nuestro paso,
alguien supo trazar el signo mágico,

la sinfonía de las sensaciones,
que todo lo que hacemos ilumina.


2) En el segundo caso –y ahora no hubiera hecho falta el enlace, que de todas las maneras doy– el rapsoda no ha hecho más que una pequeña enmienda en el tercer verso para que en el ritmo domine el más clásico, corrigiendo un ritmo antiguo (4.7.10) algo rápido e históricamente más moderno que antes llevaba. Conservadurismo, vaya. La versión original es del 27 de diciembre del año 2010:

http://hanganadolosmalos.blogspot.com/2010/12/libro-de-sonetos-hay-veces-que-decir.html#comments


Hay veces que decir solo es mirar,
y que mirar es la mejor palabra,
escogida por voz más transparente
que decir sabe todo lo que calla.

Para tus ojos limpios que me escuchan
alzo en silencio mi canción guardada,
sé que la escuchas si se posa en ti
y de tus ojos vuelve iluminada.

Mirarte dice que no sé las voces
que ocupan dentro lo que tanto te ama;
pedirte que me leas como yo hago,
que me dejes quedar en tu mirada.

Te digo quejas y querencias digo;
no quiero que te calles, mira y habla.

3) No he tocado absolutamente nada del tercer ejemplo, que fueron versos escritos por el rapsoda mirando el mar de Palermo, lo que se ve en el enlace:
Convendría señalar quizá que su forma musical está muy cerrada y sería muy difícil enmendar sin romper el ritmo –alguien diría que excesivo– de unos decasílabos que fueron los empleados por los himnos eclesiásticos in illo tempore y que luego reaparecen en romance, de vez en cuando, en momentos muy musicales, por ejemplo los de la poesía regional que cruza siglo xix y siglo xx.

Yo vendría contigo a la tarde
a mirar en el mar las gaviotas,
a esperar que se hiciera de noche
y besar en tu cuerpo las sombras.

En las piedras que ocultan las playas
te diría qué dicen las olas,
tanto mar repetido en tus ojos,
tanto amor repetido en mi boca.

Ahora miro Palermo a lo lejos,
niebla azul que con noche se roza;
navegar que yo quise en tu vida
y la estela en el agua se borra.

Tanto mar en tus ojos había.
Mira el barco que el puerto abandona.



martes, 2 de agosto de 2011

Dos estudios de poética

I

Ningún verso dirá lo que tú piensas,
ningún verso dirá lo que tú miras,
ni siquiera dirán lo que parece
que dicen las palabras que has juntado;

proceden del lugar de donde llega
lo que intuyes o callas o meditas
o lo que sabes que no alcanzas nunca
a comprender de las canciones viejas,

que sin embargo cuando pasan cerca
te dejan un rescoldo misterioso
que puede estremecer algunos versos
y aproximarnos a lo que no somos.

Y por eso quizá revuelves voces
y vas cantando viejas melodías.


 y II

La luz que madrugó los horizontes

ya es que no puede ser más amarilla,
parece que se cansa del cansancio
empalagoso de inspirar poesía.

Los versos van a consideraciones;
acabarán por ser cosa sencilla:
rellenar algún hueco con palabras,
apenas nada más ya que decirlas;

y mientras tanto lejos los misterios
se enredan en absurdas lejanías
y se van a los libros y discuten;
bien mirados, parecen tonterías.

En tanto que la luz, sin definirse,
tiembla al pensar que no será amarilla.






jueves, 7 de julio de 2011

Poesía, poética y más libros


Hoy por la mañana, al tiempo que mandaba una reseña para El Cultural de El Mundo y terminaba otra para la Revista de Filología Española –las dos quevedianas, por cierto– he comprado gasolina nueva para las playas, entre ellas la reciente monografía sobre Calderón de Cruickshank, que acaba de aparecer traducida del inglés (versión del 2009), los Sonetos y Elegias de Louise Labé, traducidos en verso por Aurora Luque; una nueva novela –de Mendicuti–; y entre los etcéteras un librito precioso que me llamó la atención por el tema que anunciaba (árbol), con  la autoría de un conocido naturalista, Joaquín Araújo, y el prólogo de un pensador, y ensayista de prestigio (José Antonio Marina). He jugado con el libro en las manos, por su forma apaisada que conserva la de un cuaderno de notas –para semejarse a la verticalidad de la mayoría de los árboles–, reproduce un cuadro con abedules –mi árbol preferido– e imprime con una elegancia fuera de toda duda sus 92 páginas, a modo de facsímil caligráfico, color anaranjado de la letra sobre papel hueso.

Sí, es verdad, este párrafo abre un pero, y hacia él nos hemos venido encaminando. Lo que esas páginas dicen, en varios momentos (última de cubierta, prólogo, incluso en momentos del textos....) se califica de "poesía". Cierto es que cada uno puede proyectar la cualidad poética sobre lo que le parezca oportuno, y ya hemos argumentado en este cuaderno debidamente el invento histórico de la literatura y de su corazón, la poesía. Pero si uno toma la derrota de argumentar libremente y calificar según su real gana se puede encontrar con que los lectores no le siguen, también tienen o su real gana o la tradición que conviene al término, incluso la tradición con todos los quiebros modernos. Y no, me temo, que no es un libro de poesías, por más que de vez en cuando brille alguna imagen, convengamos con tal o cual pensamiento o se hayan dispuesto cuidadosamente las líneas con su naturaleza gráfica incompleta (¿debido a...?) o el naturalista lo haya intentado, porque en su inspiración, en el tema, en lo que le conmueve cuando escribe sobre la naturaleza del árbol y del bosque intuya que hay algo que solo se podría decir de una manera peculiar (la que llamamos "poesía"). Algunas páginas finales de poemas breves con caracteres orientales y pictogramas son lo que más se podría aproximar a un poemita.
El equívoco subyace en la mayoría de la "poesía" que se escribe hoy, por seguir llamándola así.


A continuación tendría que añadir –una vez más– lo que les comento, por ejemplo, a muchos de mis alumnos cuando me dan a leer sus poesías y parece que mi comentario es negativo, aduciendo algo semejante a lo que arriba va: no dejéis nunca de escribir e intentar decir lo que queréis, incluyendo en ese espacio que habéis calificado como poesía, porque es el espacio de vuestra libertad en donde ejercéis una de las tareas más nobles de la condición humana: la de la creación. Y si os preocupa hasta el punto de que, además, queréis decir de modo distinto y peculiar, entonces seguid haciéndolo, intentándolo hasta que lo empecéis a lograr. En tanto, no publiquéis, o sed muy parcos y moveos entre consejos, con prudencia.

Poética


quiero el mar y también las golondrinas;
que alguien entienda lo que quiero, quiero;
el día cuando vuelve es lo que quiero;
si la tarde se va, cuando declina.

Quiero lo que será y lo que termina,
y lo que permanece también quiero,
lo que llegó al final y lo primero,
violonchelo, trombón y mandolina.

Quiero el verso pulido y melodioso
y la palabra con rigor pensada
y me gusta también si destemplada
acaba en verso vil y escandaloso.

Un modo de armonía y de distancia
en tanto que resuelvo qué prefiero.

domingo, 13 de junio de 2010

Poética para la desorientación de los tiempos




Dicen que no se debe hablar en verso
de nuestra intimidad, que lo privado
es de mal gusto que aparezca así,
directamente en verso. “No es poesía”.

Vamos a ver qué pasa si lo digo:
amo a la emperatriz Isabel,
la que pintó Tiziano, rubia y blanca,
amo a Gema, a Chopin, a los turrones,
me vuelven loco los helados, amo
a Javi, a Nacho, a Helianuska, a Pauet,
a las parejas del Retiro cuando
aprovechan las sombras de la tarde
y se atiborran a mimos y a besos;
me enloquecen la fruta y las natillas,
amo a la panadera, y a la chica
del pendiente, en el bar de la plazuela
roja, en Cedeira, y a sus grandes ojos
claros que nunca me han mirado cerca
más que en sueños, y cómo amo a mis sueños;
también amo a Diäna, y a Pilar,
y a Barbolilla –que la sigo amando–,
y a Mercedes, y a Jose, y a Jose
(son distintos, son dos) y a Víctor, Tibi,
Paula, Lola, Everardo… (¿quién será?,
con la pasión se me cuelan extraños)
y a las dos martas… No amo pero nada a:
mis compañeros de departamento,
al antipático del mostrador,
el calor excesivo, la tristeza,
la suciedad de los rincones altos,
la comida mal hecha, las arañas…
y sobre todo no amo al desamor,
me destroza el olvido, la tristeza,
no sé qué hacer con la melancolía,
a diario lucho con las melodías
de las canciones que aprendí mientras que,
“mientras que” solo puede completarse
con travesías y recuerdos viejos
que ni se sabe dónde estarán ahora…
Vaya. He perdido el hilo de los versos.
El caso es que barrunto que podría
seguir durante muchísimo tiempo
amando y desamando con pasión,
con ternura, en silencio, sin que digan
los versos esas cosas reprochables;
pero, ¿no son los versos las palabras
con que enlazamos nuestros pensamientos
para reproducir lejos y fuera
lo que atraviesa nuestro corazón?
(Y entiéndase por tal el escondrijo
interior y profundo e incomprensible
donde se cuece nuestra pobre vida).

Amo y desamo y hago versos y amo.
Y mira que lo digo otra vez y
que no me canso de decirlo y que
no diré nada si no digo lo que amo.

El Paseo de plátanos del Retiro