Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Flores silvestres en Mongolia interior


Todavía el campo andaba en floración, aunque dominaban las estepas y las llanuras con plantaciones, por lo general recogidas, de cereal o arbustos (colza). Entre todo, de vez en cuando la sempiterna flor silvestre que asoma su cabeza blanca o de color para respirar la disfrutar de la fugacidad de su corta vida: muchas veces semejantes a las flores silvestres de todos lados: apariencia de margaritas, de amapolas (que suelen ser amarillas), agrupaciones caprichosas en forma de pájarillos....  Todo va, con algunas de las imágenes de los fotógrafos.

 


Antes de llegar a la frontera rusa:


sábado, 16 de julio de 2016

Flores silvestres en las dunas marinas




larga tarde     de julio     calurosa
las flores que recojo    de las dunas
hubieran sido   para ti       engavillo
flores silvestres    junto al mar      una a una

colores de la tierra    tienen todas
hacia la luz crecen      el mar perfuman
alfombras de color son las arenas  
se va el color        al  horizonte en fuga

y cada vez que las cojo     te acaricio
en los ramos   te abrazo    si se juntan
mirarlas es andar con tus recuerdos
tus ojos    tu sonrisa    tu figura

no sé cómo decirte que te quiero
que también   estas flores    son las tuyas  


lunes, 14 de abril de 2014

Lluvias y versos

jugar con nubes para ver los sueños
porque allí con la lluvia te apareces
entre los árboles y los tejados
serás vieja canción que no se pierde

nunca supiste cómo te llevaba
versos y lluvias te evocaron siempre
la ausencia de tu cuerpo me acompaña
en mis manos vacías te detienes

en el hueco que falta a las caricias
cuando cruza belleza y ya no vuelve
así tú por mi lado alguna vez
te fuiste donde está lo que se pierde

asciendo a nubes a mirar tu imagen
y la lluvia y los versos me estremecen

La entrada va con ilustraciones de flores silvestres, que aparecen ahora por todos lados, abre el jazmín de invierno y cierra una rama de guindo










sábado, 11 de agosto de 2012

Flores que miran al mar


He ido recogiendo las flores que miran al mar; casi siempre en las dunas, cuando no han sido destruidas por carreteras y edificios, que a su vez lentamente van destruyendo todo, incluso las playas, que son los centros de la codicia, pero que necesitan de las dunas y de su entorno para mantenerse como arenales y playas.


En el sitio en donde me refugio durante largas temporadas existen todavía playas semivírgenes en donde es fácil recorrer las dunas y fijarse en su explosión floral cuando llega el verano, y particularmente en las colonias que se suceden desde mayo a setiembre hasta que empieza la zona de zarzas y brezales.

claveles marinos
Por un lado son difíciles de discernir, de individualizar, aun con el Font Quer en ristre  (tanto el Diccionario como en su obra mayor), al que habría que dar color (no sé si existe una edición con los dibujos coloreados, yo no la he encontrado). Por otro lado, sin embargo, a poco que uno se familiarice se da cuenta de que las familias de flores silvestres son primas hermanas de las más conocidas o cultivadas, de modo que es fácil hablar en términos silvestres de lirios, juncos claveles, campanillas, rosas, linos.... que es lo que mejor se aprecia en las ilustraciones que acompañan, entre las que me gustaría comentar la curiosa avanzadilla de esas colonias de claveles silvestres marinos, que dan unos pasos en los arenales de las playas: contraste bien peculiar de flor que mira el sol, tiene los pies de arena y huele a mar.

Tiene la entrada una coda (en la siguiente entrada, para que quepa) con la planta llamada Stevia, desconocida por ejemplo en los repertorios actuales, pero que ha dado nombre a varios productos edulcorantes (como el de la foto, francés), con un ligero sabor anisado al fondo. También la he visto en publicidad de artículos de lujo. Me he encontrado la planta en un conocido vivero madrileño (¨Los peñotes”) y, naturalmente, la he adquirido –era muy barata– y voy a plantarla. Espero que no sea invasora. Por lo pronto no está en el repertorio de Font Quer (hay un “esteve” portugués en la referencia a las jaras, podría ser) y no hay ni asomo floral. La Steve no mirará al mar, me temo.




lunes, 22 de agosto de 2011

Donde termina España


Espiñadero (Cervo)

Tres tipos de helecho
en un mismo rincón

He ido a ver cómo termina España con Gabriel, primero en coche, luego a pie, por las pistas que dejan los tractores cuanto van o vuelven a recoger las talas; y de paso me he ido enterando de cuál es la vida de esos montes suaves, que el catastral no ha alcanzado a recoger bien –se le fueron la mayoría de los nombres menores. Gabriel –afable, sencillo, parco, noble....– me ha explicado multitud de cosas de todos esos lugares y de sus características, de manera que ahora sé mucho mas del jabalí, del ciervo, de las talas de eucaliptos, de las avispas, la madreselva, los laureles, los mirlos....  Y también sé cuánto cuesta un árbol o cómo se curan arrugas con acebos o hasta dónde puede bajar el jabalí. Lo del acebo, ya lo probaré. Un eucalipto de unos veinte años que pese una tolenada, pongo por caso, le da hoy 38 euros al dueño del monte.
Por mi parte he seguido realizando tomas fotográficas de flores silvestres, o asilvestradas, como parecen esas colonias de extrañas plantas quizá tropicales o quizá alguna especie de Platanthera, que dejan un oasis de color bajo las extensas plantaciones de eucaliptos, pues además de la madreselva (lonicera peryclimenum), el echium vulgare, las mil variedades de helechos y brezos, he podido fotografiar los “paxariños”, es decir, la gracia de la linaria triorniophora, varios tipos de cimbalarias, veronicas y vincas, y el pequeño sol de la publicaria odora o de la coleostephus myconis o “giralda”. Otras, aunque comunes en extremo, como el cirsium vulgare, una de las muchas variantes del cardo, lo he hecho porque me llamaba a que lo hiciera su perfecta floración. Prevengo, como en otras ocasiones, que es posible que se den errores en mi identificación, pues no soy un experto; pero ahí están las fotografías para soportar enmiendas y matizar lo que haga falta. Todas las fotos están tomadas en ese valle, cuya denominación general es Cervo, y el lugar Espiñadero, que es el nombre que engloba en el catastral docenas de lugares distintos cuando termina allí España o la península (para los poco patrióticos); detrás de esas lomas anda el mar: una de las fotos lo muestra, al fondo en la ladera de enfrente, el refugio del rapsosa metido a botánico de poca monta. Muestra otra foto a Gabriel sobre un enorme tocón de eucalipto, en el mismo marco de Cervo.




En resumidas cuentas, además de los eucaliptos, como es lógico, he visto retoños por todos lados de: laureles, carvallos (´roble gallego`), castaños, avellanos, salgueiros y, lo que me ha resultado más curioso, abedules; pocos saúcos, prácticamente sin pinos, algún fresno.... A estas alturas de agosto pocas floraciones quedan; pero todavía he alcanzado a recoger la exquisita complejidad de la rosa de la zarza.

Todo el campo olía a eucaliptos; en las zonas donde había ejemplares jóvenes aun más, pues no hay árbol de hojas más hermosas cuando todavía reciente crece con sus hojas de un plateado mate. Eso sí, hay que insistir en ello, roba los paisajes y suplanta a la majestad de los castaños, densos, sombríos, para convertir el monte y el paisaje en una alfombra de palillos, con poca gracia.


eucalipto jove

linaria triorniphora



















rosa de la zarza
senechio