Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

Mostrando entradas con la etiqueta Milagros del Corral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Milagros del Corral. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de julio de 2010

Homenaje a Milagros del Corral


Ayer se celebró el homenaje a Milagros del Corral, de acuerdo con esta convocatoria:
 

Cena homenaje a Dña. Milagros del Corral, en agradecimiento a su brillante y eficaz labor como Directora de la Biblioteca Nacional Española.

Te invitamos a formar parte de este encuentro, donde tendremos la oportunidad de testimoniarle el afecto personal de todos nosotros, junto con nuestro aprecio y consideración por su labor profesional, que será el miércoles 30 de junio a las  21 h. en el Salón de baile del Círculo de Bellas Artes. , C. Alcalá, 42 – Madrid.
[............................]

Comité organizador formado por D. Federico Ibáñez, editor, D. Pablo Jauralde Pou, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, D. José Manuel Lucía,  Doctor en filología, D. Francisco Pérez González, editor, y D. Fernando Rodríguez Lafuente, Director de ABCD.

El lugar de la cena es espectacular, demasiado grandioso quizá (hice un par de fotos) y el centenar de asistentes nadaba entre aquellas enormes columnas del salón desde cuyas ventanas se veía el cruce la Gran Vía con Alcalá, por un lado, o la excelente librería Blanquerna, por otro. 
El ambiente fue grato, amable, sencillo y después de la cena hablaron brevemente Federico Ibáñez, José Manuel Lucía y Francisco Pérez. Finalmente lo hizo Milagros del Corral, con la espontaneidad, sencillez y claridad que le ha caracterizado siempre. Todos convinieron en la dignidad de su "no" y en la incapacidad de quien haya tomado la absurda decisión de truncar el proyecto puesto en marcha para la Biblioteca Nacional de España, en un país –alguien lo dijo– en el que va siendo difícil encontrar a la persona adecuada en el puesto que debería ocupar.
Blanca Berasategui me devolvió a mi casa camino de la suya y, en un último destello de lucidez, me desvié ligeramente del bulevar para comprarme un enorme helado de yogur y de leche merengada en Siena, en donde, si supieran la publicidad que les hago, no me los deberían cobrar. No son nada caros. Veis lo preocupado que estoy por lo del dinero.

Monetizo, pestañas, publicidad...

Me ha resultado simpática la oferta de añadir publicidad en este cuaderno, cosa que debe de ser automática: lo consultan unas 150 personas al día y a lo mejor ese es el baremo por el que se guían, aunque me parece que es baremo de amigos, de manera que lo que he hecho ha sido darme una vuelta para inspeccionar cómo es esa publicidad, quién la expone y de qué manera afecta al "cuaderno". Y también he preguntado por los réditos y beneficios, ya que, como todo el mundo sabe, la Filología es un campo de frustraciones, entre las cuales la económica no es la menor, sobre todo ahora que nos han bajado el sueldo. Obtendría, obtendría, me dicen, unas ganancias de dos o tres euros al año, en el mejor de los casos y en este momento. Dudo, dudo sobre si de sí o sobre si de no. ¡Qué lejos me queda la opulencia! Tengo que indagar lo de "monetizar" que aparece en una pestaña de mi "blog" ahí arriba. El verbo, que el DRAE admite, no puede ser más feo de lo que es: no se me ocurriría utilizarlo más que para ofender a algún lexicógrafo.

Es duro eso de no poder comer cerezas hasta que no bajen los precios, o de pasar del gazpacho cuando la cosecha de tomates se estropea, o de preguntar en una terraza del bulevard que cuánto me cobrarían por un mojito... Tengo un soneto, sin terminar,  que acaba con mojitos, una noche de verano y abandono. A ver si lo copio luego, que esta página viene endiablada y no sé si voy a poder salir de ella con dignidad.  "La cena de la dignidad" terminó diciendo  ayer por la noche Francisco Pérez González, en el homenaje que se le tributó a Milagros del Corral en el Círculo de Bellas Artes. Lo diré en hoja aparte, también por dignidad; ya que en este laberinto que me he metido, una vez señaladas la Filología y las mujeres como culpables de mi ruina, que lo son, iba a encarar el ejemplo de las páginas en las que que mayor publicidad he ido encontrando. Y claro, no son siempre páginas dignas de alguien sesudo, con dejes de erudito, como yo, con todos los quinquenios y sexenios posibles a sus espaldas y a quien la Comunidad de Madrid, en unas listas que saca para calificar a los profes, me ha puesto ¡un diez! (sobre diez). ¡Qué simpáticos son!  ¿Quién se habrá leído mis obras eruditas en la Comunidad? Arruinado estoy, de todos modos. Recobro el hilo después del punto y aparte y de la primera ilustración, que me dará el pie. 
Otra cosa, decía, es la vuelta que me he dado por los aldeaños, aunque no me he ido demasiado lejos, me he ido inicialmente a un "blog" simpático, el de "mujeres deportistas" http://fotosdechicasdeportistas.blogspot.com/  me he  hecho seguidor del sitio, y siempre lo hago públicamente; no solo porque me gusta, sino porque además les he robado las imágenes; por cierto también existe la versión masculina) y ahí, mientras admiraba las instantáneas de algunos fotógrafos para captar los escorzos de las atletas, me saltaban anuncios varios. 
Molesto es, desde luego. Pero la investigación –gozosa– me ha llevado algo más lejos, pues mientras Jade Barbosa, Gro Hammerang, Hui Yu Phang, Alba Cabello... y otras deportistas se acompañan de anuncio fijo, ¡ay! que un anuncio de "Phone House" se interpone súbitamente entre nuestros ojos y la camiseta húmeda de Ana Kournikova. Podría hacer yo lo mismo: nada para los manuscritos del Lazarillo, que ni siquiera le interesan a Francisco Rico ni a Aldo Ruffinatto; pero un buen anuncio que se interponga entre los ojos de mi lector y la página sobre el Ministerio de Hacienda (que es la más leída) o el poema sobre mis amores (que va en segundo lugar)... Por dos euros al año. No sé si merece la pena.