Para decir adiós basta un momento;
para tejer la red del buen amor
se necesitan los paisajes, tiempos,
silencios... de todas las estaciones,
que acostumbren la piel a las caricias,
la mirada serena a la rutina,
el hábito final de la ternura
que adorna la pasión y juguetea,
mientras alrededor la luz sosiega
y podemos dormir con dulzura
al animal de la melancolía.
Para decir adiós ya vendrá el tiempo;
no hace falta que ahora le entreguemos
el fruto de los días madurados.
para tejer la red del buen amor
se necesitan los paisajes, tiempos,
silencios... de todas las estaciones,
que acostumbren la piel a las caricias,
la mirada serena a la rutina,
el hábito final de la ternura
que adorna la pasión y juguetea,
mientras alrededor la luz sosiega
y podemos dormir con dulzura
al animal de la melancolía.
Para decir adiós ya vendrá el tiempo;
no hace falta que ahora le entreguemos
el fruto de los días madurados.