Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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sábado, 18 de junio de 2011

Romance correntío: "Por la espalda van los dedos...."


Por la espalda van los dedos
a yo no sé qué aventuras,
quizá buscando de amores
los quiebros y la tortura,
el momento que en los ojos
cortinas se echan oscuras
y debajo de los párpados
cobra la pasión hondura,
mancha el silencio sus alas
y los suspiros murmuran.
Luego la piel se trasforma
si la caricia perdura
y se muestran los caminos
por donde va la ternura
hasta llegar al rincón
donde el temblor se acurruca,
que a veces cuerpos y mentes
allí a no saber se juntan.

Por la espalda van los dedos
que ya marchan sin cordura,
con las yemas van trazando
lo que el deseo dibuja;
tropezaron brevemente
en caderas y cintura,
las palmas son para el vientre
los dedos en comisuras;
el caracol de tu mano
ha atrapado lo que busca,
y enajenados, dichosos,
al sur los gestos procuran
conservar la dignidad
que desmienten las figuras
de nuestros ojos cerrados,
del jadeo que apresura
la confusión de los besos
cuando los cuerpos se cruzan.
Canción parece que suena
de melodía tan pura
que con el ritmo más simple
compone toda su música.


domingo, 15 de mayo de 2011

Romance correntío: "Poco a poco van callando..."

Poco a poco van callando
las palabras que decía,
ya dejaron de ser tuyas
las que no eran solo mías;
ahora llegan a romance,
al viejo romance en –ía,
todo lo que con él digo
se convierte en melodía
que refrenda la certeza
de lo que siempre sabía:
que una noche en tu costado,
que en tu cuerpo todo el día,
que me da igual lo demás
y que digan lo que digan.
 
A la fragua del silencio
se arrimó melancolía,
la dama de las ausencias
ya hace tiempo que venía
a mirar atardeceres
y a hacerme compañía,
para gustar en invierno
sus noches largas y frías
de las que larvan tristezas
que aun ni yo me sabía.
Se acostumbró a los otoños
y luego –quién lo diría–
hasta a la luz del verano
con paso quedo venía.
Mas no me trajo los miedos
ni me robó la alegría,
a venir se limitaba
y a quedarse pensativa,
con una tristeza dulce,
con una tristeza antigua,
que cuando vengo al romance
ella se viene a hurtadillas
con un amago de pena
y me canta tonadillas:
que a lo lejos queda nada
que de cerca lo que había
se ha convertido en balumba
por el paso de los días.
Y yo me voy de canciones
a todas las romerías,
pongo aquí y pongo allá,
verdades, sueños, mentiras:
qué más da ya arrasa todo,
la gana triunfa cumplida,
la real gana que aun mantengo
mientras mantenga la vida;
por eso me voy de amores
con quien me manda sus risas
y le entrego lo que queda
y le entrego lo que pida
y le llevo en las palabras
estos romances en ía, 
que me los canten sus labios
mordidos con pillerías.

Corre el tiempo mientras tanto
y corre como corría
con el paso atragantado
y con las bolsas vacías
dejando estelas de luz
tragando noches y días
sin saber adónde va
sin saber lo que le guía
y me mira de soslayo
y hasta asustado me mira
cuando ve que juntos vamos
a compatir las cosquillas.
Él busca sabe dios qué
nosotros cosas sencillas:
tus ojos sobre mis ojos,
tus ojos que me iluminan:
solo me importa tu cuerpo,
solo me importa la rima.











domingo, 1 de mayo de 2011

Romance correntío: "Cuneta de tamarindos...."

Cuneta de tamarindos
devora el coche kilómetros
bajo un cielo encapotado
en un sábado glorioso.
Camino voy de la mar
toda castilla recorro;
con el ansia de llegar
se me va olvidando todo:
la vez que te quise tanto
y tú me quisiste poco;
qué importa ración de pena
si hay esperanza de gozo.

La vida se me resume
en estos romances locos,
refugiado el corazón
en ocultar su alboroto
y revestir su trasiego
con un rimar más gracioso.
Al mar, al mar, al mar vamos,
al viejo mar clamoroso,
el que de lejos me trae
lo que de cerca conozco:
el mapa de tus espaldas,
el tobogán de tus hombros,
la red oscura del vientre
y siempre al final tus ojos,
tus ojos, ¿y qué fue de ellos
si nunca jamás quise otros;
si yo tan solo quería
que al cerrarlos poco a poco
hacia el sueño descendieran
cuando en tu cuerpo reposo,
y que dejaran abiertos
los cuatro labios más rojos,
para no cruzar la noche,
para no cruzar tan solo,
que sobran las madrugadas
y si tú no estás yo sobro?

Hacia galicia marchamos,
hacia aquel rincón borroso
donde se termina españa,
donde acaba casi todo;
cabalga el coche a la mar
y cabalga temeroso,
que con el mar se vendrán
recuerdos que bien conozco:
mañana podré mirar
al horizonte remoto,
de donde viene tristeza,
de donde vienen otoños,
mirando al mar sueño amores,
sueño frente al mar tesoros.

Amores mueve la vida,
amores lo mueven todo;
cabalga el coche, cabalga,
cabalga el coche ansioso;
el campo de primavera
lo viene mirando todo:
los cantuesos florecidos,
los capullos olorosos;
tomillos habrá y encinas,
retama, romero y tojo,
que enciendan los olores
cuando comience el agosto;
pinos robustos y robles,
prunos, olivos y chopos....
devora, coche, devora,
lleguemos lejos muy pronto,
para ver si distinguimos
qué es el cielo y qué es el pozo,
saber lo que no entendemos,
lo que somos y no somos,
lo que dicen que es el tiempo
por qué si dueles te adoro,
y si no es más que mirarte
y si mirarte no es todo.

A la piel se va el amor
que me mandaron tus ojos,
y por la piel se derrama
y endulza todos sus poros,
y cuando los ojos cierran
la sangre fabrica el gozo
que atraviesa todo el cuerpo
con un temblor misterioso.




miércoles, 20 de octubre de 2010

Romance correntío

Buscando voy mi chinita,
más que triste, encendido,
que desde lejos la vi
y desde entonces la sigo,
ni saludo a los colegas
ni me detengo en corrillos,
que el amor es un veneno
que el deseo es un martirio;
me asomo por los despachos,
y recorro los pasillos:
aquellos ojos rasgados
no pueden andar perdidos.
En un rincón de los patios
con el cigarro prendido
guardias jurados y profes
se dan con pasión al vicio,
por ti que les pregunté
y quedaron sorprendidos.
“Chinos hay muchos este año...”
–esconden el cigarrillo–
Con mala conciencia quedan
y con la busca prosigo.
¿Dónde te fuiste, amores,
amores donde te has ido,
que quiero dejar tus ojos
detenidos en los míos?
.......
Tras la puerta de un despacho
ya nos hemos escondido,
nuestros dedos se han buscado,
nuestras manos, sin remilgo;
no sé que tuve en mis labios,
bien sabe lo que haya sido,
recuerdo que había fruta,
recuerdo que había trigo;
se le agrandaban los dedos,
se suavizaban los míos.

Tanta gente y solo a ti
te voy buscando y te sigo,
con tu aire voy a clases,
con tu aire y sin el mío,
vuelta arriba vuelta abajo,

cafetería y pasillo;
si te veo me enamoro
y si no te veo desquicio,
y tú andas asustada
y yo ando confundido,
por amores como el nuestro

muchos se hubieron perdido.
........

Vino el encuentro a mayores,
–nadie sabe cómo ha sido–,
yo me quité el cinturón,
ella se quitó el vestido,
cegamos todas las luces
y cerramos con pestillo.

...parece botón de piel
no me parece de abrigo;
se mueve si se le alcanza,
está lleno de suspiros,
húmedo como las lluvias
de vez en cuando escondido;
si le busco para el beso
no sabe estar quietecito...

Pero ¿cuantos dedos tienes
que enredan por tantos sitios?

Me parece a mí que faltan...
no sé si es bueno el gemido...

Mira a ver si con cuidado
llegas al recto camino,
que labiales y africadas
ya las hemos aprendido,
y no me obligues a hablar
que no es lo que necesito.

¡Pues que va a ser lo que quiero,
cuando lo sepa lo digo!

¿Y dónde me dices tú
que sabes qué es lo que ha sido?

Ahí no creo que llegue,
que aun estoy en tu ombligo,

Conjunción de astros no habrá,
si no te inclinas conmigo.
–Sí, claro que tiene el amor
estos lances al principio.
Luego se sabe el lugar,
luego se sabe el camino,

No sé si es bueno o es malo,
solo me sé lo que digo.
Y que no me hagas hablar
segunda vez que te aviso;

quiero mirarte a los ojos
y quiero cerrar los míos,
ya ves cómo están las cosas

que casarlas no consigo.

..............
Ya firman colegas quejas
ya preparan sus escritos,
ya elevan a los rectores
mandamientos incumplidos,
siempre dolió más el sexto
que el segundo y el quinto,
nada se sabe del cuarto;
parece que están dolidos
con sus votos votarán
en juntas juntos unidos
masturbando las corbatas,
acorralando al contrito
para que sienta vergüenza
y se organice un castigo.

¡Nunca más vea chinitas!
¡Calce feos calzoncillos!
¡Gafas oscuras en clase!
¡Bedeles le den pellizcos!
¡Del sueldo que se le quite
lo más que se pueda y pico!
¡Que no vuelva a poner los ojos
ni en las chinas ni en los chinos!
¡Yo me quedo con su mesa!
¡Yo me quedo con sus libros!
¡Yo me quedo con sus clases!
¿Se sabe si vende el piso?
¡Que se ponga en su expediente!
¡Qué bochorno y qué peligro!
¡Yo no me siento segura!
¡Firmaremos un escrito!


Y el que gusta de romances
ya pone la voz en grito:
–¡Que no se tocan las chinas
que no se tocan los chinos!


Pues entonces, ¿qué se toca,
–dice alguno confundido–
si hemos de casar las hijas
y hemos de hacer los hijos?


Mientras cuaja la protesta,
que nos vamos al Retiro,
y en el roble de las penas
–un lugar bien escondido–
buscamos espesa umbría,
el cielo vemos tendidos;
torné a explicar las labiales
se cerraran sus ojillos,
yo le hablaba con susurros,
ella hablaba con gemidos;
navegué toda su piel
de canela dulce y trigo...
La tarde se fue volando,
las noches serán contigo,
durante el día me duermo,
y cuando pueda te sigo,
confesaré los amores,
me voy a jugar el tipo.
...........
Mientras tanto los colegas
van firmando papelillos
donde opinan con su firma
que somos unos salidos.
Frecuentes se hicieron luego
las visitas al Retiro.
..............
Ya viene el otoño fresco
y en  lugar oscuro y frío...

–Tendremos que usar los brazos
para el cuerpo y el abrigo
y que las manos se encarguen
del rincón encendido,
para la piel de la espalda
frotar y frotar sin ruido...

Y esto tan suave, ¿donde estoy?
Alrededor del ombligo.
Yo creo que voy desviado,
creo que me he perdido

Vete hacia la derecha
–¿Según estoy o según miro?
– ¿Si quieres que yo te ayude...
–Si así me ayudas, termino...

Si quieres yo también voy...
–Si te vas, me voy contigo,
pero no te muevas tanto
ni hagas tanto ruido.
–Es que no puedo parar.
–Piensa en algo sencillo
.

¿Y en qué quieres tú que piense...?
¿Has entrado o has salido?

Imagina un diccionario,
un profesor aburrido,

Gabilondo que se peina...
– ... ya parar no lo consigo...
– el examen de gramática,
un discurso del  ministro..
.

–... que no puedo, que no puedo...
– ... no te muevas, no hagas ruido...
– Imagina que lo cuento
en romance correntío...