la perfección de nuestra vida es
la imperfección la duda el desencanto
la constante invasión de los silencios
logrando inexorablemente nada
podemos ser maravillosamente
torpes inconsecuentes solitarios
simples alcanzaremos el vacío
la ciega plenitud de lo acabado
nos impondrá el cansancio su quietud
no podremos mirar otro futuro
más que huellas y trazos del pasado
somos dioses que crecen diminutos
hacia un lugar desconocido donde
más no sabremos que morir de nuevo