Tantas cosas están amontonadas;
no hay modo de ordenar este barullo;
faltan ganas y tiempo y disciplina,
y luego cada día y nuevamente
lo que queda reclama permanencia,
lo que dicen merece que escuchemos,
lo que cantan se engancha en el recuerdo
lo que pasa no quiere que olvidemos....
En fin, por la mañana, está la casa,
comprar el pan, la prensa y la comida;
por la tarde, regar todas las plantas,
leer el correo, trabajar un poco...
Y pensar siempre, sin motivo, en Clara.
Juntos en una noche de verano.
