En castilla
se ven mejor las nubes,
sobre todo si
pones amapolas
al borde del
camino, bajo el cielo,
o entre
campos de trigo, sobre lomas;
se ve mejor
el viento cuando pasa
llevándose los
cúmulos, que adornan
los intensos
azules que el verano
matiza con el
trigo y sus aromas;
así se ve en
la torre la cigüeña,
el águila que
cruza y avizora,
que desciende
el halcón o se levanta,
que vuelve a
su refugio la paloma.
Ya se
aventaron los trigales, junio
las pacas
engavilla y amontona.