Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

Mostrando entradas con la etiqueta Ha llegado el momento de doblar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ha llegado el momento de doblar. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de julio de 2010

De la sección "No se deben escribir", de CHINA DESTRUIDA



China destruida tiene tres secciones censuradas, de una de ellas, la de los "modos de...", ya publiqué una poesía inocente, la de los modos de hacer empanadillas; de la sección más procaz, allá se andará, pues no difundí nada; de esta tercera, "No se deben escribir", probablemente enristre todos, una vez que con una comentarista del cuaderno hemos establecido que el protagonista puede no ser el autor, y que la literatura abre la posibilidad a la mentira, el escorzo, el sueño, el cachondeo... que es, como los espacios artísticos, todavía, un sitio donde se puede llegar a ser libre; y que de lo que se trata a veces es de intentar seguir siéndolo, sobre todo de imaginar, porque la imaginación también es parte de la vida, probablemente de las más nobles.

[Niños que entran en el agua en la playa de la Malvarrosa (Valencia), esta primavera, la foto que encabeza; lugar en donde también tomé la foto del castillo, que cierra, aunque ese castillo no lo hicimos nosotros, sino un emigrante, que así pedía ayuda.
Un chaval hace castillos de arena en la playa de Pantín (La Coruña), en las otras dos ilustraciones.]



Ha llegado el momento de doblar
la esquina, recoger la casa. Cerca
andarán los lugares sin memoria;
no tardará la travesía mucho.

No hace falta hacer nada, todo está
previsto por el viejo dios del tiempo.
No se puede por menos que mirar
el tesorillo del pasado, sin

demasiado entusiasmo, la verdad.
Mañana iré a la playa, veré el mar,
jugaré con mi hijo a hacer castillos
y hablaremos de cosas muy sencillas.

Después de tantos gestos sin sentido,
estar y ser y mientras. Nada más.