Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

Mostrando entradas con la etiqueta Pessoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pessoa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de mayo de 2018

Pessoa en el Centro Reina Sofía (Madrid)

Último día para "ver" a Pessoa; es raro lo de "ver" a Pessoa en un museo; aunque las exposiciones ahora peregrinan de un lado a otro, y uno no puede organizar muy bien la distribución del arte: hace poco, estas navidades, vi a Mucha en Guangzhou (China),  después de haberlo visto en el Palacio Gaviria de Madrid; ¿y cuántos Transiberianos de Delaunay habrá repartidos? Los he visto un poco por todos lados, hasta el CNARS tiene al menos uno....., por cierto anunció algún tipo de exposición en torno a ese rollo o cuadro y luego se evaporó aquello. En París, en Tolbiac, me prohibieron ver "el original" y me sacaron un facsímil. ¿Cuál será el original?

Amadeo de Souza-Cardoso:  Cançao d'Açude- Poema em Cor (1913)
Es raro "ver" a Pessoa, a no ser que se mire el espléndido retrato tardío, de José de Almada Negreiros, que preside la exposición. Pronto se da uno cuenta de que abundan las vitrinas con sus publicaciones –dispersas–, que se llenan las salas con la obra de sus amigos artistas (Amadeo de Souza Cardoso, Julio dos Reis....) y con la frecuencia de textos emblemáticos de Pessoa colocados entre cuadros. Lo más interesante resulta, y creo que era la finalidad, lo de vocear el auge de la vanguardia artística durante las primeras décadas del siglo XX en Portugal. De manera que el paseante se pierde entre revistas, hojas, cuadros.... escuchando la música de Stravinsky al fondo y contemplando las conexiones, sobre todo con las vanguardias francesas: hay una sala entera ocupada por los hermanos Delaunay. El contacto español es curiosamente muchísimo más débil, casi inapreciable, aunque alguna referencia hay a Gómez de la Serna.

La Teertulia del Pombo (1929)
Sonia Delaunay, Cantante flamenco (1915)
La otra referencia importante, la de Pessoa, siempre me ha llamado la atención ese poder ordenador de la mente de FP, que allá a donde acuda echa una red clarificadora de pensamiento: uno, dos, tres.... e intenta convertir toda la realidad (esto es: el arte, la inspiración, la tarea del artista, etc.) en una una especie de papel cuadriculado asequible para la inteligencia humana. Espero que se puedan leer los dos textos que he copiado, en este sentido.

Amadeo de Souza Cardoso, sin título (1913)
Robert Delaunay, Portuguesa (1916)
La tarea es inútil, pero es hermosa, y sirve para leer su obra –y otras muchas– con la perspectiva de quien piensa que puede controlar la actividad humana y la peculiaridad del arte, aunque uno de sus principios sea precisamente ese: el arte es libre y la inspiración también.

Amadeo de Souza-Cardoso,  La chalupa (1914-15)


domingo, 20 de junio de 2010

El mercadillo de la poesía en París

 
Aún se sigue celebrando este encuentro de poetas, que instalan el real en la Plaza San Sulpicio (desgraciadamente en obras) y exponen, recitan, se reencuentran, discuten, cantan... Tenía el aliciente este año de que Cataluña y, por tanto, la cultura y los poetas catalanes, eran los invitados especiales.
París, versos, primavera, Cataluña... todo lo que está ocurriendo allí es interesante, digno de que le entreguemos unos cuantos días y de que comentemos extensión, uso, conocimiento, etc. de la poesía francesa actual, primero, de la poesía catalana, además. En el periódico que difunde cotidianamente las noticias se da cuenta de un festival de cinema catalán, de multitud de lecturas poéticas, de conciertos y exposiciones... ¿Les gusta mezclar sabores? Ausias March ("Veles e vents han mos desigs complir / faent camins dubtoso sper la mar....") a ritmo de rap (en la foto) al lado de los versos chispeaantes de Vicent Andrés Estellés (Teoría y Pràctica de la flor natural). Josep Bargalló expone en uno de esos periódicos con relativa extensión "Un panorama de la poésie catalane" y enumera todos los nombres, lo que yo no recojo, pues no a todos los he leído ni tampoco es este el lugar. 

He coincidido con bastantes, sin embargo, durante esto días, y sí que les puedo dar noticia, por ejemplo de Francesc Parcerisas, cuya poesía tiene la calidad de los buenos versos donde la emotividad se siente, pero no agobia. Durante las lecturas –en francés y en catalán– se repartían los textos catalanes y se seguía, el que así lo quisiera, su lectura francesa a través del periódico cuya ilustración encabeza hoy este cuaderno. Sé que no es sufiente y prometo solemnemente limar la versión que ya he comenzado de algunos poemas de Parcerisa. Por otros motivos fue interesante la lectura de Enric Soria, de G. Gorga, de Jaume Pont, la siempre espectacular de
Perejaume... Retengan esos nombres. 









Deambulando por las casetas del Marché (van las ilustraciones) mantuve una larga parrafada con un promotor de una caseta, hasta que nos detectamos acento hispano: era Bernardo Schiavetta, a quien yo le estaba comprando un número de la revista "Formules" sobre el soneto contemporáneo (del 2008). No conocía este texto tan interesante, dirigido porr Alain Chevrier y Dominique Moncond'huy, con versiones de sonetos quevedianos, y artículos y colaboraciones espléndidos, entre ellos algunas cosas de Jacques Roubaud.
 
Traigo a colación el poeta francés, porque, como él, he intentado mantener la inspiración mientras caminaba: mi alojamiento estaba en le Marais, en la Plaza de Santa Catalina, y "le Marché", como ya dije, en la orilla izquierda, en San Sulpicio. Tiempo suficiente durante estos días para intentar enhebrar algunos versos dignos; pero los ojos encandilaban la inspiración que se iba a otros lados: esos candados de Pont Neuf que los amantes enganchan a la rejas del puente, como signo de la fortaleza de su amor; un hotel sin nombre (L'Hotel) desconocido en la Rue Mazarine con placas recordando que allí se alojaron Oscar Wilde y Borges, ese poeta, africano quizá, de gabardina amarilla, camisa azul y sombrero de paja... Demasiados alicientes que anotar con los ojos.



Quizá todavía pueda contar que allí me encontré con Sonia (¡porque lee este cuaderno y sabía que iba a ir!; la doctora Sonia Fernández hubiera debido decir); que frecuenté el café de la Mairie, en donde tuve un lance que a mí hubiera gustado que fuera amoroso; que hice otra foto al Polidor, en recuerdo de Cortázar; pero que no alcancé a visitar los lugares de Chopin, Vallejo... ni los míos propios, en la Butte aux Cailles, el viejo barrio parisino de un otoño perdido.


Mientras tanto: ha fallecido Saramago en Lanzarote; se ha descubierto otro apócrifo más de Pessoa, se han comenzado a publicar las obra completas de Reverdy... Demasiadas cosas, y de todo los tipos, como suele ser la realidad. Contrasté la noticia sobre Saramago leyendo en el Parque de Luxemburgo el Herald Tribune, que le tachaba de comunista recalcitrante, y Le Monde, que trazaba una necrológica bastante digna y encomiástica.
Y ahora de vuelta a Madrid, recompongo papeles, tareas y tiempos.