amanecer conserva su costumbre
de llegar a mi mesa de trabajo
primero la ilumina tenuemente
con un gesto de luz casi esbozado
desde el azul con que se fue la noche
alcanza no sé cómo los dorados
y resuelve con haces amarillos
despertar lo que estaba arrinconado
en los libros se posa en los papeles
en los versos que estuve trabajando
en las plantas que al sol puse cercanas
finalmente me llega hasta las manos
el tiempo es luz la luz de amanecida
