Las mimosas serán para los muslos,
arrayán blanco, en flor, en las caderas,
hojas del limonero por la espalda,
para el cuello y la nuca, madreselva,
mordida entre los labios la albahaca,
que las manos estrujen vïoletas,
mientras las recias hojas del romero
con el vello de tu sexo pelean;
haremos archimboldo los dos juntos
en un lecho de rosas y camelias;
azotes con glicinias en la espalda,
al costado heliotropo y en las piernas.
Los brazos como ramas en los brazos,
y el río de los cuerpos que nos lleva.
