Hace poco escribí que “nadie se baña en este mar”, el de HAIKOU, hoy he aprovechado la caída de la tarde para salir a ver si había refrescado algo, hacia el norte, en donde la ciudad termina, con un parque y una gran playa, la que había fotografiado vacía. Era de noche cuando llegué. Estaba llena de gente, y en la orilla, sobre todo niños y varones, bañándose.
A la vuelta me sorprendió asimismo el gigantesco baile de la plaza, al salir de parque que preludia la playa.
Como si buena parte de la ciudad hubiera estado esperando la noche.




