Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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martes, 18 de enero de 2011

Lope se afeita los bigotes y dice su primera misa


Venimos de la iglesia y convento de San Hermenegildo, en Madrid, que aparece como un lugar de santidad en los papeles de Felipe II, quizá ya definitivamente entregada a la causa de la madre Teresa (muerta en 1582; todavía vive Juan de Yepes), pero vamos, como anuncié, a las turbulencias pasionales de Lope, que se ha ido a Toledo para conseguir del Cardenal primado –Sandoval y Rojas– el empuje final que le permita tomar órdenes, con lo que espera salir de la tristeza, que le tiene acorralado: Mi vida es ésta, y los pasos, de la posada a la iglesia, rezar dos horas, que ya me obligan, y a la noche hablar un rato, mientras llega la del sueño, con algún amigo; y porque quien todo lo niega todo lo confiesa, también me divierto de mis tristezas con la amiga del buen nombre.... 
Poco antes, en Lerma, había decidido preparar su nuevo "look",  mientras se difunde en la corte Pastores de Belén (versos y prosas), en donde ya el empapamiento religioso es total, aunque sin anular nunca su capacidad lírica. Aquellla última alusión lo era a Jacinta, la amante del duque de Sesa, por quien Lope sigue procurando. Miserias del mecenazgo, ya que el Duque va a recomendarle (....No se olvide vuestra excelencia, señor, de hablar al Cardenal....), al menos mientras Lope le siga sirviendo, por ejemplo escribiéndole las cartas y los billetes de amor para sus aventuras. Pero Lope ha entrado en fase depresiva: No sé qué anda tras mí estos días como sombra, si este nombre se puede dar a mis disgustos, que dellos nace hacer sentimiento el cuerpo y está puesta en razón de trabajos de espíritu.... En enero de 1614 solicita las bulas eclesiásticas para gestionar su ordeamiento sacerdotal. Y viaja a Toledo en marzo para cumplirla. Desde allí va a Illescas, prepara la permuta de un "beneficio" eclesiástico y sus confesores le imponene como condición para la misa que no prosiga con sus tercerías en los amores del duque, lo que le escribe, compungido, a su mecenas: .... No había osado jamás decir esto a V.E. por mi amor inmenso y mis infinitas obligaciones, trampeando cada día lo mejor que podía el modo de confesarme; ya ha llegado a no ser posible menos. V.E. es dueño de un entendimiento claro y de un corazón generoso; mire lo que quiere hacer de mí, que es tanto lo que le debo y le quiero, que dejo a su juicio cuanto iba a decir aquí.  Lo que reitera en cartas posteriores así, avisándole que es la última vez que le escribe un "papel" (una carta amorosa): Yo escribo a vuestra excelencia ese papel para aquella persona por el último: la razón es que, como los confesores propios hilan tan delgado, les ha parecido no absolverme, como si yo estuviera a pan y cuchillo con esta secretaría; crea vuestra excelencia que en mí tiene un esclavo y que lo seré toda mi vida, como lo podrá esperimentar mandándome las demás cosas que fueren sin culpa; que dicen que los partícipes y coadjutores la tenemos como los propios. Resolución, por cierto, que ha llenado de cólera a Jacinta. Ese tira y afloja perdura a lo largo de todo el epistolario con el Duque y le afecta durante todos aquellos meses en Toledo.

Mientras tanto, se difunden las grandes obras de Góngora;  se preparan las fiestas para la beatificación de la madre Teresa en toda España; se cortan los grandes árboles del paseo del Prado.... y muere el marido de la amante del duque, Jacinta. Lope, aunque enfermo, acude a todo. Tan excelente conocedor del alma femenina, escribe a su señor en estos términos: ....Señor, dígame V.E.: ¿para qué le fuera bueno un hombre que le dio tantos celos? Pero como es tan discreto V.E., débele de haber pesado que le quiten la dificultad al gusto, porque suele ser la que los hace mayores; y agora que el de V.E. queda solo en la estacada, ¿quién duda que le ha de parecer que sin contradicción, que sin celos, se ha de cansar presto de la abundancia? Que un mismo mantenimiento cansa el gusto, aunque él sea por sí mismo precioso. ¡Alegre V.E. esa cara, por Dios! Cosas son que Él hace; no era tanto lo que él amaba a V.E., que le merezca esta tristeza; consuélese V.E. con que lo debe de estar Jacinta, aunque todas se consuelan fácilmente....Y en otros lugares, sobre la misma materia:  que en conociendo una mujer que un hombre no puede vivir sin ella, ella puede vivir sin él, y que si se pudiese ocultar la voluntad, no se había de decir tan grande como es, por no engendrar satisfación.
En consonancia con este ramalazo religioso, ha extraído de las Rimas los Soliloquios y va a difundirlos exentos. No he podido todavía averiguar si, como creo, su misa en San Hermenegildo se relaciona con su papel muy activo en la beatificación de la madre Teresa, que si los Padres Carmelitas deben a la Santa Madre su fundación, ella debe a vuestra merced la mayor gloria que hasta agora la han dado humanas alabanzas; perdonen los grandes sermones desta Corte.El caso es que sus remordimientos de conciencia van a ir desapareciendo poco a poco de su epistolario.

He dejado para el final el fragmento inicial de la carta del 15 de marzo de 1614, cuando se le ordena de epístola:


.... Bien creerá V.E. lo que siento el carecer de su vista, porque creo tiene seguridad de mi amor como de mi obligación y que sentí en estremo la partida, que por ningún camino me fue escusable. Llegué, presenté mis dimisorias al de Troya, que así se llama el Obispo, y diome Epístola; para que V.E. sepa que ya me voy acercando a capellán suyo y se ría de ver cuán a propósito ha sido el título, pues sólo por Troya podía ordenarse hombre de tantos incendios, mas tan cruel como si hubiera sido el que metió en ella el caballo, porque me riñó porque llevaba bigotes, y con esta justa desesperación yo me los hice quitar, de suerte que dudo que V.E. me conozca, aunque no me atreveré a volver a Madrid tan rapado....

Madrid histórico: Parroquia de San José, antiguo convento de San Hermenegildo


El convento de San Hermenegildo, de carmelitas descalzos, se fundó en 1586, en plena expansión de la orden reformada, favorecida por Felipe II, y se terminó de construir en 1605, lo que todavía se recuerda en la capilla de santa Teresa y otras muchas reliquias. Estaba situado en la calle Alcalá, entre las de Barquillo y Torres,  tapando la casa de las siete Chimeneas (actual Ministerio de Cultura), en realidad el convento y la iglesia daban a la callé de Alcala, en tanto que la huerta, tapiada, llegaba hasta la calle de las Infantas.

La vieja iglesia de San Hermenegildo

Teatro Apolo y San José
Parroquia actual
La construcción –como muchas de aquella época– hubo de demolerse a comienzos del siglo XVIII (1723), para construirse en el mismo enclave la que hoy todavía se puede ver (terminada hacia 1748), que resituaba la iglesia de nueva planta alineándola con la calle; semejante remodelación urbana se remató con la desamortización (1836), que es cuando la iglesia pasa a ser Parroquia de San josé –parroquia que existía y tenía otra ubicación– y el convento se destina a usos civiles, hasta que es derribado en 1870: la huerta pasa a ser parte de la plaza del Rey y en el convento se construye nada menos que el teatro Apolo, que a su vez se derriba en 1933: es uno de los solares ocupados luego por la central de algún banco (en este caso el de Vizcaya, y ahora, nuevamente, dependencias del ayuntamiento). Todavía en 1912 se efectuó una implementación de la fachada para lograr que formara cuerpo con las adyacentes, tal y como ahora se ve.


Lope de Vega celebró (1614) su primera misa, al ordenarse sacerdote. No es del todo cierta, sin embargo, la gran placa que dentro de la iglesia dice que  allí se casó en 1802 Simón Bolívar; en realidad lo fue en iglesia cercana y desaparecida.
El Cristo del Desamparo o de los siete reviernes (es decir: los siete viernes después del domingo de Resurrección, que algo dejaron a los "primeros viernes de mes") de Alonso de Mena, (Granada, 1587-1646, aunque hay quien piensa que todavía vivía en 1649; yo creo que la doc. local que lo refiere es la de algún homónimo) estaba en el convento de agustinos recoletos de Madrid, en una de sus capillas,  y allí lo describe Baena (cito por la ed. de Sancha) en los siguientes términos, que puede que expliquen por qué quedó sin policromar: lo hizo con tal devoción que todos los días que había que trabajar confesaba, y comulgaba; la materia es una madera muy parecida al color de la carne humana, sin tocarle el pincel más que donde fue necesario para la sangre. La cabeza, elevada y traspasada de espinas; el rostro angustiado y levantado los ojos al cielo, abiertos los labios, divisándose los dientes perfectos, y la lengua elevada en movimiento de hablar. El cuello, con los nervios patentes, denotando fatiga, los brazos tirantes, y encogidas la manos por los clavos; levantado el pecho, y distintas las costillas; la espalda, cance[r]ada y descarnada. Todos los huesos, nervios y arterias y venas, tan distintos que con facilidad se pueden contar, la postura derecha, estribando los pies clavado cada uno de por si sobre otro maderillo añadido al tronco de la cruz. El dichoso escultor murió en breve echando con este el sello a sus obras. Don Juan Fariñas vino después a corregidor de Madrid, y habiendo muerto el año de 1644, dexó por herederos de este tesoro a los religiosos... Parece ser que con la desamortización, muchos de los objetos de culto de los conventos fueron a parar a las parroquias, y en este caso a la muy cercana de San José (con el solar de los agustinos se quedó el propio Mendizábal). En tanto que algunas piezas de arte de las parroquias también se desperdigaron. Nos interesaba saber dónde fue a parar el cuadro de San Hermegildo, de Herrera el Mozo, que presidía el altar mayor:  después de varioas avatares, terminó en el Prado, en donde lo estoy buscando. Entre las varias páginas que he encontrado –no he visto citado a Baena en ningua, tampoco documentación histórica, etc.– me ha parecido muy completa gráficamente, esta:
http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=10125
 

De donde he tomado algunas fotos antiguas, aunque acabo de visitar la iglesia, desde luego: se debe de tener cuidado, porque ofrece al visitante una "capilla del Cristo", con un crucificado que no es el de Alonso de Mena (basta leer la descripción de arriba para comprobar que no lo es). Pocos citan, sin embargo, ese otro tremendo Cristo yacente (como el palentino de los versos de Unamuno, como el de las Descalzas Reales....), tan de la pasión española, atribuido a Sánchez Barba.


Dejamos para la próxima e inmediata a Lope de Vega, afeitándose los bigotes –en Toledo, creo recordar– para ordenarse sacerdote y celebrar su primera misa en San Hermenegildo. Eso sí, profundamente enamorado, intensamente.