Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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martes, 2 de julio de 2019

Cines de verano en Madrid




Además de en círculos privados o semiprivados, Madrid mantiene cuatro espacios abiertos para disfrutar del "cine de verano". Todavía no se si se abre la tercera sala del Doré, a cielo abierto, de manera que no consta en la programación que copio.

1) En la galería de cristal de Centro-Centro, en Cibeles, se proyectarán unas setenta películas.
2) En el patio sur del Conde-Duque, películas y encuentros musicales.
3) En dos pantallas gigantes de La Bombilla, películas populares.
4) Matadero, por su parte, acogerá en agosto un ciclo de "cine independiente".

Lavapiés

Una tienda de Lavapiés
He aquí mayor detalle de todo el ciclo, con fotos madrileñas venidas de todos lados, la primera es la de la Plaza de Santa Ana, en el centro de Madrid, con el teatro "Español" al fondo; la cafetería es la del cine  Doré, bastantes hay de Lavapiés....
La latina, monumento convertido en un bazar, a la salida del metro

Plaza de Antón Martín, con el monumento de Genovés a los abogados laboralistas asesinados
Lavapiés: calle Argumosa
Cibeles de Cine
Hasta el 12 de septiembre se celebra la sexta edición del cine de verano de CentroCentro, Cibeles de Cine, que vuelve a la Galería de Cristal con más de 70 películas. Se incluyen desde los éxitos de la temporada a títulos para toda la familia. Algunos de ellos son Green Book, La favorita, Ha nacido una estrella, Bohemian Rhapsody, Pulp Fiction.
Una de las novedades de la edición 2019 es que se rinde homenaje a 20 th Century Fox. Se repasan la historia cinematográfica del mítico estudio de Hollywood con películas míticas como Cleopatra, Eva al desnudo o Dos hombres y un destino. La programación se puede consultar en www.cibelesdecine.com


Cafetería del Cine Doré (Filmoteca)

Un pincho de tortilla
En Conde Duque, películas bajo las estrellas
El patio sur del Centro Cultural Conde Duque acoge del 5 de julio al 7 de septiembre cine bajo las estrellas. Entre las películas que podrán verse a lo largo del verano figuran algunos de los mayores éxitos de este año (desde Green Book hasta Cold War), varios estrenos de la temporada (Yesterday o El cuento de las comadrejas) y una amplia selección de cine familiar. 
Los fines de semana estarán protagonizados por el ciclo Sing-Along, el espectáculo que aúna películas musicales con karaoke y animación, que vivirá el estreno en este formato de Bohemian Rhapsody, la película sobre Freddie Mercury que ha ganado cuatro Oscars este año y otros títulos clásicos como Grease, Dirty Dancing o La llamada. Además, míticas películas del cine mudo se podrán disfrutar con música en directo: Metrópolis de Fritz Lang, Nosferatu de F.W. Murnau, El moderno Sherlock Holmes protagonizada por Buster Keaton y una selección de mediomatrajes de Charles Chaplin.  Toda la información: https://cinedeveranocondeduque.com



Calle del Pez

casa (estuvo ocupada) en la calle del Pez
Acción, intriga, comedia en La Bombilla
El Festival de Cine de Verano (Fescinal) cuenta con más de cien títulos en dos pantallas gigantes. En la programación hay películas de acción, intriga, terror, comedia y mucho más. Hasta el 8 de septiembre, los aficionados pueden ver películas que se han estrenado en los últimos 12 meses, cine en versión original, con títulos como Los hermanos Sisters, Vengadores, La clase de piano o Un asunto de familia y para los más pequeños, espectáculos como Dumbo,  Aladdin y Toy Story 4.
Fescinal apuesta por el mejor cine español y algunas proyecciones las acompañará de unos coloquios con sus protagonistas. Directores, actores, productores, actrices o guionistas desvelarán al público los “secretos” de los rodajes. Entre las películas que contempla este apartado están 4 latas, El fotógrafo de Mauthausen, Lo dejo cuando quiera o Ana de Día. Más información y otros datos de interés en: www.fescinal.es.



Palacio de Cristal en el Retiro
Concierto al aire libre en el Jardín Botánico

El mejor cine independiente, gratis en Cineplaza Verano
Matadero Madrid y Cineteca Madrid vuelven a unirse el próximo mes de agosto para ofrecer un ciclo de joyas del cine independiente que aún no han sido estrenadas comercialmente en España. De jueves a domingo, a las 22:30 horas, la Plaza de Matadero Verano se convertirá en una gran sala de cine con y entrada gratuita. Entre las películas confirmadas se encuentran Our new president (Maxim Pozdorovkin, EEUU, Rusia, 2018), Muere, monstruo, muere (Alejandro Fadel, Francia, Argentina, 2018) y Les Météorites (Romain Laguna, Francia, 2018).




El Madrid nocturno de los turistas 

Manteros en la estación de Atocha



sábado, 3 de octubre de 2015

Fiebre de letras y libros


Ha debido de pasar algo en Madrid, porque se ha desatado una ventolera de temas librescos y caligráficos, aparentemente sin ponerse de acuerdo, en lugares dispersos. San Jerónimo ha debido sobrevolar la capital, que se ha llenado de exposiciones relacionadas con la actividad humana –de vez en cuando subida a intelectual y artística– de hablar, leer, escribir y escuchar, las cuatro funciones que yo solicitaba que cuidasen a mis antiguos alumnos, sobre las cuales podía caer o apoyar –un viejo resabio de Blüher– la intención estética.


Sin embargo, si se consideran una por una, parecen naturalmente derivadas del tiempo, la institución o la oportunidad. Esto es: parece normal que en el viejo Matadero, en la subsección que se llama "La casa del Lector", una de la salas recoja una docena de san Jerónimos, casi todos con su libro por algún lado, aunque solo un par de ellos con péñola y varios, con harto descuido, han pintado solo los palos de la cruz, un león desmedrado por los rincones y los paños que desnudan, sin motivo libresco alguno. El de Murillo luce en medio de esa tristeza, y la calva del de Renci brilla allí como una luz que ilumina una sala de deshechos (los reproduzco; el catálogo, 24 euros, fuera de mis posibles).
Desechos abundan en las restantes salas, excepto en la de la Literatura imposible; y entre aquellos restos, en una de las salas, formando tropa, entre otros, con futbolistas y toreros, Víctor García de la Concha, todo un acierto su ubicación.

Ya había visto la curiosa sala de aquellos objetos que los autores pensaron que eran libros –se dice en algún lugar– y que son libros en la frontera de la tradición, algunos realmente emigrados; allí se podrá dar un repaso a lo más típico de Brossa, Ullán, Pino, Scala (el representado con mayor cantidad de ejemplos), los oulipianos –incluyendo Perec–, muchos derivados de Queneau, etc. en muestra muy ilustradora, que se acompaña de un muro de cuadros de tema semejante (hechos normalmente con letras o con recuerdos literarios, así el Eloge de  Blaise Cendrars). Es muy interesante la sala. 


Para que la felicidad del visitante sea completa, en el gran patio del Matadero, concurso de grafitis para todas las edades. 
Y para desintoxicarse de tanta letra, un paseo por los pasillos de las sesenta canciones seleccionadas como representativas de la música que trabó nuestras emociones durante las décadas finales del siglo que se fue, entre las cuales hay diez carpetovetónicas, por cierto. Me he sentido aliviado al comprobar que entre las sesenta no faltaba Françoise Hardy, con cuyo recuerdo me suelo emborrachar de pasión y melancolía.



Si alguien quiere pasar a mayores, puede irse a la exposición de Caligrafía en la Biblioteca Nacional, con la que tiene muchos puntos de contacto, desde luego. La guardo, sin embargo, para otro día, ¿no?

martes, 23 de octubre de 2012

La casa del lector (Madrid)



La semana pasada se anunció, a bombo y platillo, la inauguración –realeza incluida–, de La casa del lector, en el centro cultural El Matadero, de Madrid. Con ese título, allí que me fui el sábado, a ver qué era eso. Bajé además el Paseo de las Delicias, que hacía mucho que no recorría, el viejo camino de Madrid al río y al sotillo, ocupado ahora por un barrio próspero, como son algunos barrios de Madrid, castigado por edificaciones apiñadas, constructores avarientos y ayuntamiento permisivo, con algún remanso que puede todavía sentirse aludido por el nombre, como los ensanches de la plaza de Luca de Tena, hasta llegar a las explanadas del Matadero que, esas sí, se abren sin agobios, porque se dejaron como estaban y se acomodaron para otros menesteres, Menos mal, porque eso es lo mejor que allí se encuentra uno: el espacio, el espacio abierto y respetado, tratado para que siga siendo y no para amontonar cosas. En algunos casos –muy pocos– los árboles, los plátanos de sombra, doblan en altura a las fachadas de las casas, delicia, esta sí, que poquísimas veces ocurre en Madrid y, en general, en las ciudades comidas por las inmobiliarias. Hice la foto correspondiente, porque además en la fachada había una simpática peluquería china (¿trilingüe?).

Plaza de Luca de Tena


Luego, el Matadero ofrecía muchos paseos, rincones, sitios.... de actividades muy difíciles de adivinar (talleres, cinetecas, salas con Wi-fi, una explanada con terraza y dos extraños artilugios mecánicos (en una de las fotos).... y la casa del lector, pues a lo que parece tiene muchas aulas (asientos con pupitres en alineaciones horizontales), por el momento vacías, un enorme parque infantil, una extraña exposición de objetos y cuadros relacionados con el mundo del libro y las letras, en el que se prodigan las citas de Borges. 


Me volvió a parecer lo más interesante el espacio mismo, la blancura de vigas y paredes, el ver lejos, arriba y abajo, una especie de enorme edificio para jugar al escondite, probablemente para que los niños jueguen. No entendí su función, si es que su función era museística. Luego vi que en otro sitio cercano había un teatro (se representaba un Chejov modernizado, dependía del Teatro Español) y, muy típico de estos centros españoles, un goloso bar lleno de gente.

Cuando salí de ver unas y otros edificios y naves –no me dio tiempo a ver todos– se había hecho de noche y los edificios se habían iluminado de rojo. Pensé que el paseo hasta allí y el deambular de un lado a otro, curioseando, había sido grato, aunque la conexión con la lectura resultase extraña. Quizá irse allí a pasar la tarde leyendo....