Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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viernes, 5 de octubre de 2012

Libros nuevos, París y una flor


bulevares de parís
Investigadores a la entrada de la Maison d'Italie
Sala de reuniones en la Maison d'Italie
De mi reciente asistencia y participación a un seminario parisino, con colegas franceses e italianos, en la Maison de la Recherche y en la Maison d'Italie, he vuelto –suele ocurrir– cargado de libros y noticias profesionales, académicas, literarias, etc. Para eso también sirven estas reuniones. Doy noticia de tres recientes publicaciones colectivas que cubren un extenso campo del "encomio", los "saberes humanísticos" y las relaciones entre Italia y España; en los tres casos asedio a tema, motivo o circunstancia interdisciplinar, algo que viene resultando cada vez más frecuente y que supongo que está determinado por dos circunstancias de distinto signo: la llamada "globalización", por un lado; el descenso en la publicación de literatura crítica de un solo investigador en formato libro, cosa a la que las sufridas editoriales se resisten, y que de este modo queda compensado.
Como habrá que compensar esta entrada con cuatro ilustraciones del París otoñal, tomadas por este peregrino al ir o volver de la ciudad universitaria –uno de los lugares de la reunión– al barrio latino –otro de los lugares y donde me alojaba. 





Y no terminar con un libro, por muy interesante que sea, sino con una flor del Jardin de Plantes, que ha sido –esta vez– el lugar preferido para ver el otoño y pensar en todo lo que hay que pensar. La flor que sea la de la "Gallarda aristata", conmigo pensativo, inmediatamente, "triste, cansado, pensativo y viejo".










lunes, 1 de octubre de 2012

Susana de los ojos negros



Húmedas las pupilas amarillas,
agua en los ojos negros de susana
que recogió las lágrimas de otoño
y el caprichoso sol de las mañanas,

enloquecido al alumbrar las nubes
de otoño grises; por las luces, blancas,
navegando sin rumbo entre los tilos
y asomando al azar entre sus ramas

que sin piedad podaron jardineros
para formar las rectas, grandes, largas
avenidas, que invitan al paseo,
y aceptan lo que llega, lo que avanza

sin saber lo que habrá cuando termine.
París. Setiembre. En el jardín de plantas.

susana de ojos negros


domingo, 30 de septiembre de 2012

Otro "bouquet" del Jardin de Plantes





Geranio del Himalaya
caesalpinia gilliesii (ave del paraíso)
Oenothera fructicosa (glauca) 



Lopezia coronata

sábado, 29 de septiembre de 2012

Un ramo de tres flores del Jardin de Plantes

anemona hupehensis

delphinium speciosum



sedum spectabile

jueves, 27 de septiembre de 2012

Jardín de plantas


Así se llama el botánico de París, que siempre he atravesado y pocas veces he disfrutado, despacio, en cada  estación, pues está en el mismo centro de ciudad ocupando un espacio enorme, generoso, que comparte con un zoológico y con otras muchos centros institucionales, normalmente de carácter cientifico. 
Los franceses son especialmente didácticos e históricamente innovadores en todo lo que es jardinería, y bien que se nota en este espléndido espacio, que no tiene parangón en ninguno de los botánicos que he visto, quizá su didactismo sea tan determinante como en el Botánico de Cambridge (UK). 


Lo que, finalmente, he podido ver y recoger dará para mucho. No sé de qué manera los jardineros de este "jardín de plantes" han logrado las avenidas florales de un colorido brillante y pensado, hasta el punto de que los coleos, las salvias, los abrótanos.... resplandecen como nunca he visto, y no digamos los hibiscos, las cañas, las dalias, etc. es decir, aquellas plantas que ya de por exhiben color. El comienzo del otoño no ha arredrado la floración que se mantiene en parques, bulevares, plazas y, desde luego, en el Jardín de Plantes.


El viajero ha terminado agotado de perseguir tanta belleza. Tan empalagado que no ofrece más que una breve muestra ahora, haciendo prevalecer las largas hileras de plátanos, que también se podan para formar alineaciones o para que las copas formen bóveda muy alta.









miércoles, 13 de julio de 2011

San Juan al lado de su jardín


Los pináculos de San Juan intentan
un gesto gris de piedra y de montaña,
contrafuertes y nervios y arbotantes
que dos cimborrios cierran y espadañas.

Si el caminante sigue su paseo
a pocos metros, el jardín de plantas,
no he visto nunca un ginko tan gigante
ni un roble con ese collar de ramas…

La rue Bouchet me trajo por las calles
que guardaron el tiempo en sus ventanas,
en los patios cerrados, en las puertas…
la ciudad vieja duerme abandonada.

Tantas iglesias y con tanta gente.
Dicen que mucho fue. No queda nada.

un roble con un collar de ramas


Suzanne aux yeux noirs


La fantasía, elegancia, gracia con que se ponen nombre a las cosas en Francia, ya se sabe, es una de sus virtudes, aunque a veces sirva para esconder o disfrazar, cuando menos, el nombre de unas patatas al vapor, de manera que hoy, en el Jardin de plantes (ya empieza por ser sintomático que así se llama lo que se ha universalizado como "botánico" en otros lugares) me ha costado trabajo identificar y casar lo que veía con lo que conozco con otros nombres: a Suzane de los ojos negros, que me recordaba, a su vez, a Leonard Cohen, no he acabado por identificarla, pero debo reconocer que está bien bautizada, aunque sea un polifemo. Encabeza esta entrada.
Verge d'Oro del Canadá
Me he emborrachado de flores, lo confieso, y al final va una muestra quizá excesiva, sobre todo si tiene en cuenta lo reducido que era el jardin, que presumía de dos hayas majestuosas, algunos árboles tropicales grandiosos y el ginko bilova ("de 40 ecus") más grande que recuerdo, incluso más grande que los del parque Montsouris de París. 



Debajo de un buen ejemplar del naranjo de los osages un banco había, en donde he aprovechado para limar versos de paseante por la ciudad medieval que, por el momento, no mezclaré con las flores, porque en Francia me acomete el espíritu cartesiano y porque las sesiones académicas a las que acudo se celebran en un palacete del siglo XV ("Hotel Fumé") de la Rue Descartes, que se continúa por la calle del historiador Bouchet y "de la Chaine", que son dos extraordinarios reductos de la ciudad medieval. 

Naranjo de los Osages
En el Jardin des Plantes he recorrido la exposición de plantas florales y alimentarias, tarea en la que se me ha unido una dama francesa, y juntos hemos podido desvelar algunos misterios: la enorme variedad de albahacas –la morada y la de Tailandia me han llamado la atención y he cogido semillas del suelo (es sabido que la albahaca solo crece de semilla)–, las versiones de flores silvestres de todo tipo.... Al final voy a dar una muestra fotográfica, sobre todo de flores.
Albahaca púrpura
Diré que mi visita era la segunda de las cinco que quisiera hacer, habían precedido la del Jardin de la Petite Villette, bordeando el río; y seguirán Le jardin des Sens, el Parc de Blossacc, el Parc Floral de la Roseraie, el Parc de Prés Mignons.... No sé si me dará tiempo, también tengo que asistir a algunas sesiones del congreso y, además, mañana es la fiesta nacional de Francia y por la noche tengo que bailar en la plaza.