No se puede decir en
poesía
“tienes las suavidad de las petunias”,
gallardón, que vigila
las braguetas,
se lo cuenta –sabemos–
a los curas.
Te vas a un hospital,
sale lamela
y te dejan el mal y
que lo sufras:
que el dolor que
proviene de los “vicios”
mucho antes lleva al
cielo si perdura.
Mas, ¿sabrá gallardón
qué es una paja?;
no le expliquéis los
movimientos nunca,
que ignore turbulencias
de pasión
y no saque una ley “de polla dura”.
Que en las aulas se
explique religión,
la doctrina de amor
sencilla y pura.
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