Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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jueves, 20 de junio de 2019

La primera historia de Japón


No es temerario titular así esta entrada, pues Bernardino de Ávila nos dejó un reguero de manuscritos que contaban lo que pasaba en Japón cuando, entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII llegaron evangelizadores –franciscanos, jesuitas, etc.– navegantes, comerciantes y aventureros a "Nippón", nombre no corrupto, como dice uno de los títulos.


La edición es de Noemí Martín Santo, que se graduó en la Boston University sobre ese autor y tema, y la edición es la primera más o menos completa (depende de los textos que se editen) que aparece en lengua española, con un repertorio de textos afines y ajustada anotación, además de toda una serie de textos complementarios que enriquecen la edición, hecha a partir de los manuscritos.


Sin duda una enorme herramienta para investigadores e historiadores. Hace el número 96 de Clásicos Hispánicos, que doblará la esquina de los cien en  breve.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Asia

Dos paisajes, de Dunhuang y de Cataluña encabezan esta entrada.
Dos exposiciones, al menos, insisten en la pátina asiática sobre la cultura europea, española en este caso. Y aún no sé si ya ha terminado la de Cai Guo-Qiang en el Prado. He ido a las dos, lleno de curiosidad: la de la fundación Juan March, que así se llama ("Asia"); la de la casa de cultura de China en Madrid ("Cartografía de los caminos....") Siempre es grato ver ese despliegue de temas, motivos, aspectos, etc. que conectan con el lejano oriente, desde luego; pero parece que en ambos caso se recoge una onda compleja y extraña, algo obvio cuando uno ve, por ejemplo, que la fundación Juan March ha echado mano de todas las últimas generaciones de artistas españoles, incluyendo los fondos del museo de Cuenca, una de sus joyas: un precioso y conocido cuadro de Zóbel es el centro de la exposición. El paseo: Manolo Quejido, Alfonso Albacete. Gerardo Rueda, Gabriel Ramos, G. Torné, Pablo Palazuela, Fernando Beller, Guillermo Paneque, J. Brisas, Luis Martínez Muro.... todos, hasta los proverbios de Miró y los hierros retorcidos de Chillida o los haikus de Jordi Teixidor (2010, de los más cercanos).... Todos.


 
También resulta excesivamente generalizado el término Asia, que en realidad tiene las tres patas más conocidas: India, Japón, China. Demasiada reducción.


Y así las cosas, he disfrutado de una y otra, mucho más reducida y menor la de la casa de cultura, como es evidente, que ha confrontado "Dunhuang y el Románico de la Península Ibérica", mediante fotografías (expongo algunas). El denominador común es la antigüedad, que acarrea la religiosidad –cuando más lejos la ciencia mayor impregnación de mitos y creencias, claro– y que se transfigura en un arte en donde aparecen, por poligénesis, las reverencias sacras. Es cierto que los renglones del románico catalán se leen de corrido cuando uno admira las excavaciones de Dunhuang.
En cuanto a lo otro.... parece que emerge la imagen de tres potencias asiáticas y que el rápido y constante acceso a la cultura común provoca esas "confluencias" (palabra de moda), sobre todo si en ese proceso hay riqueza, capital, negocio.






viernes, 19 de abril de 2013

23 lectores japoneses


Hoy me ha enviado ese dato el analizador del blog de google; no sé si ha sido repentino y ocasional o un modo de acceso paulatino –lo veo muy de vez en cuando–, pero esos 23 japoneses asomados a mi blog me producen una vanidosa satisfacción, y a ellos va a ir dedicado este "post", aprovechando una reciente visita a un centro académico –no sé si puedo decirlo limpiamente– en cuya biblioteca se guarda una excelente colección de dibujos japoneses.


Y continúo sin tener ninguna visita de China o de Corea, a pesar de mi devoción por ambos países, particularmente por el primero. Llevo una intensa campaña este año para conseguir recabar lectores de por allí, a quienes, pienso, dificultará la cuestión del idioma (aunque ya existe la herramienta de traducción automática).

  
Asimismo el análisis me ha proporcionado otro dato nuevo: los lectores de Estados Unidos han pasado a ser los segundos –después de los españoles–, aun cuando mexicanos y argentinos han seguido manteniendo un notable número de visitas.


Termino, pues, con esta muestra de dibujos japoneses de colección semiprivada, los más del siglo XVIII.