nada más elegante que el espliego
cuando levanta su color morado
en un ramo de espigas olorosas
que aroman con la brisa todo el prado
el aire que de allí viene acaricia
y cimbra de temblor los verdes tallos
les recuerda que es tiempo de exhalar
el intenso perfume del verano
un racimo de guindas encendidas
y un borbotón de hortensias a su lado
preparan el camino que discurre
hasta el rincón oculto del granado
una tarde de otoño mientras éramos
a cubierta del viento lo plantamos
