Arrastrando los pies por el pasillo
todavía…
de la casa, cegato, sordo, inútil,
uno más de esos viejos achacosos
que viven solitarios en su piso
con la radio constantemente puesta
esperando su viaje sin retorno
o la llamada familiar de alguien
que le confiesa cuánto le recuerda
y le encarece que tenga cuidado
con el gas, con salir desabrigado
y con abrir a los desconocidos.
Un hilillo de vida cada tarde
desaparece por el horizonte
mientras suenan nocturnos de chopin
todavía…