Hace pocos años disfruté del jardín de dos buenos amigos y colegas pisanos, que me enseñaron, entre otras cosas, su precioso repertorio de rosas y otras flores, entre las cuales me llamó la atención –y así me lo advirtieron– una flor borrachilla, con un intenso perfume a vino tinto y denso color rojo.
Hace poco, GD, mi colega, me ha dicho que ya ha encontrado el nombre de la flor, que a mí me atraía, y con el nombre, la he identificado en el Jardín Botánico de Madrid.
Se trata del "Calicanthus floridus" o "Chimonantus".





