Capitulo / De como sean de cojerlas azeitunas / y a dobar las q fuerenezesario /
Cuandolas azeitunas estanya / bien granadas todas tienen azeite y / asi q todas las qse cayeren delas di / chas sean de Recojer y guardar para cu/ ando se Recojieren todas las demás y/ seiziese azeite con ellas y entonzes sean/ dejuntar vnas con otras = Las azeitunas / berdes q estan zercanas amaduras tie/ nen mejor azeite q las ya maduras pe/ ro notanto como las q ya lo estan= / las azeitunas que sean de casa para guar/dar y comer sean de cojer delas qestan/ bienllenas y cuando yaestan maduras / o zercanas ama duras las q sean de gas/....
[Versión paleográfica del arranque del capítulo sobre las aceitunas y su modo de adobarlas, abajo; el transciptor duda mucho en cómo leer cuando transcribe "casa"]
"Capítulo
De cómo se han de coger las aceitunas y adobar las que fuere necesario.
Cuando las aceitunas están ya bien granadas, todas tienen aceite, y así que todas las que se cayeren de las dichas se han de recoger y guardar para cuando se recogieren todas las demás y se hiciere aceite con ellas; y entonces se han de juntar unas con otras. Las aceitunas verdes que están cercanas a maduras tienen mejor aceite que las ya maduras, pero no tanto como las que ya lo están. Las aceitunas que sean de casa para guardar y comer se han de coger de las que están bien llenas y cuando ya están maduras o cercanas a maduras, las que se han de gas...."
[Versión moderna]
Su tiempo es, aunque el de las aceitunas, según la región, puede alargarse hasta navidades o terminarse mucho antes. Las ilustraciones que van a acompañar a esta entrada proceden de un manuscrito, en lo que se me alcanza nunca utilizado, inédito, del que he seleccionado y transcrito la página que dedica a las castañas y las páginas en las que comienza a explicar cómo se trabaja con las aceitunas. Y emplearé estas últimas como ejemplo sencillo, para mis alumnos del máster en la UAM, de cómo se han de tratar estos textos, los que vienen escritos a mano, los de los manuscritos, con el acicate, por demás, de la golosina del texto, ya que la mitad de los alumnos son extranjeros.
Para que no todo sea gris y negro, ejercicio abstracto, cierro la entrada con esa evocadora foto de un otoño que no es frecuente ver en nuestros pagos urbanos, mesetarios: me la ha enviado un buen amigo –y poeta: se nota en el color de las hojas– cuyo otoño es así de deslumbrante.