Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Una hilera de arces

 

Nada más grácil     que una hilera de arces
cuando quiebran la sombra     en los caminos
son árboles que se encargan    en verano
de dibujar las sombras del Retiro

los magnolios     trajinan con sus hojas
toman cuerpo los fresnos     y los tilos
los saúcos en flor     de coronas blancas
no pueden competir con los celindos

que con sus flores blancas      diminutas
aroman todo el parque     y los sentidos
de un intenso perfume   que empalaga
y resalta      la imagen    
      del olivo

Y otra vez    y hasta cuándo     y nuevamente
travesía del tiempo           sin destino












viernes, 20 de junio de 2014

Sáficos del arce



Los sáficos, si se logran, consiguen una armonía muy peculiar, que se asienta en un balanceo rítmico y una cierta suavidad de entonación en el caso de los endecasílabos. Como tienen tantas variedades, se les puede mezclar con sutileza. Los arces me sugieren esa prolongación rítmica de los sáficos, quizá por el modo tan frágil de extender las ramas, como si las soportara el aire, ingrávidas,  invadiendo poco a poco el espacio.
En los versos que luego van –en donde hay flores de una jara coloreada, rosa, menos frecuente que la blanca, pero también muy atractiva y olorosa– solo he marcado dos tipos de ritmo sáfico, el segundo de los cuales he colocado al comienzo del primer terceto, para señalar el cambio de ritmo y estrofa.


  
Mira los arces del jardín botánico,
el perfil verde de sus nuevas hojas
que van trazando sobre el aire tibio
el suave gesto que el espacio invade

la lentitud con que sus ramas se abren
como si sámaras de luz echaran
hacia el perfume de las nuevas jaras
hacia el aroma que las rosas llevan.

Serenidad del arce y armonía
al disponer la habitación del viento
que luz y sombra le disputan mientras
se alarga el día perezosamente

como si el tiempo no pudiera entonces
más que dejar que sucediera todo.




viernes, 30 de noviembre de 2012

domingo, 11 de noviembre de 2012

Hojas de ginco en fuente de fajalauza



Tengo que renovar las hojas secas
que recogí para adornar la fuente
de fajalauza, azul, que está en la mesa,
entre libros, carpetas y papeles,

con hojas de roble, oscuras; de arce, rojas;
de plátano, abedul, morera, tilos….;
las del ginco, abanicos estrïados,
juegan con las compuestas del castaño.

Han perdido su forma primitiva,
se han arrugado, desvaído, roto
y no pueden seguir amontonadas
sin gracia ni color, allí, tan cerca.

Recogeré las de este otoño, nuevas,
y las dispondré en la fuente, un año más. 



El paseo –en el Retiro– ha sido buscando los liquidámbares, los gincos y los arces; pero también he recogido las sábanas sedosas de la paulonia y no he desdeñado castaños, plátanos, álamos, moreras, prunos.... Curiosamente las hojas del querquis silicuastrum ("el árbol del amor", muy abundante en el Retiro) conservaban su verde lozano, había pocas hojas caídas, lo mismo que en los frutales silvestres (perales, manzanos, etc.) La foto muestra un campito de liquidámbares, en donde el rapsoda hizo su agosto; y está tomada debajo de un ginco; a la izquierda, una morera colgante ("pendula").



miércoles, 24 de octubre de 2012

"Voy al botánico. No quedan flores...."


plaza de los pensamientos
arces

Voy al Botánico. No quedan flores,
los arces todavía no han dorado;
es el momento de mirar las hojas,
modo de ser de lo que se ha quedado:

las peonías, romeyas y catalpas,
sus formas y figuras, sus trenzados,
las venas que recorren el envés,
suave color de otoño tamizado;

he ido a la plaza de los pensamientos
algún recuerdo allí dejé plantado,
con tanta sombra nada floreció,
este rincón parece abandonado.

Vuelvo al paseo del jardín que todos
cruzan deprisa y sin mirar, despacio.

romeyas (Romneya Coulter.))
Brunnera macrophylla 



lunes, 25 de abril de 2011

"Con una rama de celinda en la mesa...."


Con una rama de celinda en la mesa
trabajo frente al valle de Santalla,
he preparado fuego por si llueve
y el sol de abril la niebla no levanta.

Cruza el halcón a veces, navegando
la ribera, el valle, la nube, la montaña;
mis ojos lleva  allí donde se pierde
y todo queda aquí cuando se marcha.

El cedro y el ciprés y la secuoya
han fijado el paisaje en la ventana
y ven el horizonte de los vientos
la lejanía donde ya no hay nada.

¡Recuerdo que en el arce tanto puse!
El de las hojas frágiles doradas.