Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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sábado, 14 de noviembre de 2015

Una callecita de Madrid y la Filmoteca


El ideal es perderse por alguno de los barrios madrileños: Argüelles, Lavapiés, El Retiro, Malasaña.... al final siempre se encuentra uno en alguna de esas estrechas callecitas, sorprendentemente renovadas por artesanos, iniciativas, tiendecillas..... que van limpiando la cara a la mugre y ofreciendo sabe dios qué. ¿Habrá público para tanto establecimiento nuevo? Parece que sí.

Me perdí a la salida de Caixaforum por las callejuelas de detrás, que suben por la plaza de las Letras –más bien feota– y obtuve unas cuantas fotos de la calle de Almadén que muere en la de los Fúcar, apenas cien metros; la de los banqueros a su vez desemboca en la calle de Atocha, mediada, cerca de la casa que fue de Alarcón, el novelista del S. XIX. Ya iba siendo mejor la hora del café que la de la comida, pero bares, tabernas, restaurantes y "taperías" –nombre nuevo– estaban llenos. 

Camino de la filmoteca, del Dore, entré en ese curioso centro de iniciativas digitales (MedialabPrado), que no parece tener función muy clara ni actividad mayor. 

La cuestión de la filmoteca madrileña es una de las más delicadas y problemática porque, al parecer, "se va a renovar", ya que tiene algunos problemas. El precioso edificio modernista conserva, entre otras bendiciones, la sala de cine más  
hermosa de la capital, la que se llama sala 1, y otra pequeña abajo (la sala 2), además de la terraza de verano, donde también se puede ver buen cine en julio y agosto, y la estupenda cafetería, que tiene el anexo de una librería especializada. Es toda una joya de la capital. Ojalá quienes conocen aquello y de quienes depende tomar decisiones preserven este auténtico santuario, en el corazón de uno de los barrios más populares y animados de Madrid, a la espalda de Antón Martín, es decir: el centro de universo. 


 











jueves, 15 de mayo de 2014

Ángeles pensativos


ángeles pensativos en la puerta
lavados por las lluvias de los años
gesticulan al río de la gente
cada vez más distantes y más blancos

al dintel se encaraman como acrótaras
parteluz ya de nada son los arcos
jardineros turistas y autobuses
no entenderán los ángeles el tráfico

el rapsoda que viene del Retiro
por allí cruza siempre a su trabajo
un sitio antiguo detenido en piedra
una puerta que el tiempo no ha cerrado

para el viejo camino de Alcalá
arco triunfal dispuso el tercer Carlos

Y distintas travesías del Retiro








miércoles, 7 de mayo de 2014

La calle de la Madera (Madrid histórico)

21 de la calle del Pez


peluquería femenina





Un paseo del atardecer, caluroso, por Madrid, me ha llevado desde la Plaza del Dos de Mayo a la calle de la Madera, que he recorrido de una punta a otra, desde Jesús del Valle a la calle Luna, atravesando la calle del Escorial, en cuyo número 17 estaba la casa familiar –madre, abuelos maternos. Me he detenido allí, en la planta baja ha crecido una especie de taller artístico (Raebock. Creative Hub), con clase y gente, muy atractivo; es un signo de parte de la calle, que se ha renovado radicalmente en algunos casos, otras veces ha puesto nuevo traje a lugares viejos y aun ha conservado establecimientos de siempre. Conserva la gracia de las fachadas y balcones, algunas con relieves y adornos. Eso sí, todo rematado por grafitis y pintadas. 


De entre lo más nuevo, el par de peluquerías creo que una masculina y otra femenina, en donde pude entrar y me dejaron fotografiar la talla de la Virgen y otras menudencias decorativas. La contrapartida: la única librería que he visto, cerrada.
















Para las posibilidades de cuál fue la casa de Margarita de Quevedo, en la que hubo de vivir el escritor alguna vez, véase
http://artedemadrid.wordpress.com/2012/11/26/quevedo-y-la-calle-de-la-madera/



peluquería masculina





En la parte "baja" de la calle Madera, pasada la fachada posterior de San Plácido, se encuentra la otra casa ocupada, en este caso por lesbianas, transexuales y feministas (no sé si lo he dicho bien; hablé con algunas, no me dejaron entrar).  Frente a esas novedades, un par de tabernas muy acogedoras, dos o tres establecimientos de salud alternativa (yoga, chino, etc.) y varios talleres artesanos (carpinteros, vintages, encuadernadores....) Maravilloso este Madrid persistente y cambiante al mismo tiempo que se refugia en estas callejuelas, con un paisaje humano también universal en el que se pasa del matrimonio anciano que riega geranios en los balcones a las familias orientales (¿chinas?), la mezcla de razas y de edades. Al final de la calle, un restaurante "oriental", como dios manda.



Hoy es un día para versos rotos
de los que salen limpios sin rodeos,
que se vienen de no se sabe dónde
sin tema, sin amor, desde muy dentro.

Voy buscando la calle de las Minas;
calle del Pez arriba, me paseo:
en el veintiuno viven los ocupas;
El palentino estaba aun desierto.

En una de las casas de Madera
sospechamos que vivió, quizá, Quevedo;
Mercedes lo narró en un blog magnífico.

Las calles que vivieron mis abuelos.
Las cruzo sin saber qué me ha traído.
¿Era yo quien estuvo aquí hace tiempo?




domingo, 6 de abril de 2014

Galdos se perdió en la calle Leganitos


Es el caso que en mis paseos callejeando por el Madrid viejo he perdido a Galdós, que estaba –con El Debate– en la calle Leganitos, a la que –estoy seguro– pertenece esta foto que obtuve hace un par de años, con otras de Moratín, al recorrer la calle. Lo he vuelto a hacer recientemente, sin hallar ni rastro. La calle que, como se sabe, corre paralela al último tramo de la Gran Vía, antes de desembocar en la Plaza de España, se ha convertido en una calle oriental, fundamentalmente en una simpática colonia china, con tiendas especializadas, entre ellas una librería. 

La librería y trazar la historia de la calle son los motivos de haberla vuelto a visitar detenidamente. He visto hoteles nuevos... ¿se llevaría alguno el recuerdo de ese lugar histórico? Muchas historias de los Episodios Nacionales se narraron desde esa atalaya.
En algún lugar del Ayuntamiento habrá quedado constancia de lo que ha pasado, ¿o no?

sábado, 1 de marzo de 2014

Tiempo y nostalgia de Madrid

Quiosquillo de libros en el Retiro

En varias da las amplias salas de Conde-Duque se expone una colección de fotografías de una época de Madrid (1910-1935) que nos enseña un centenar de fotografías de hace un siglo, ordenadas por temas y aspectos. Nos enseña más cosas, desde luego: que en la prensa y en los archivos municipales se encuentra una enorme cantidad de información, también gráfica, que se recupera de vez en cuando para ilustración e historia de la capital; probablemente con sorpresas en muchos casos. 
Encabezo con la mía: todavía de vez en cuando deposito libros –y discos– en el quiosquillo del Retiro que se encuentra a la entrada, cuando se hace desde la calle Doce de Octubre; lugar por cierto que se ha animado bastante durante el último año. Bueno, pues allí estaba en una fotografía de hace casi cien años, tal y como hoy sigue. La estructura del Retiro ha debido cambiar poco –es tema aparte–, aunque cambian obligatoriamente los seres vivos que lo ocupan, y no me refiero solamente a las personas, como se apreciará en esta otra foto del quiosco de música, afortunadamente en pie.


El quiosco de música del Retiro
Las Calatravas
Algunos lugares aparecen más destartalados, pero reconocibles: los mercados, la Plaza Mayor (¡arbolada!), la Puerta del Sol,  el Puente de Segovia, la Puerta de Toledo, etc. Sirva de ejemplo esa hermosura de las Calatravas, que se libró de la demolición que parecía inminente durante la desamortización (1834), quizá se libró también porque conservaba la magia de Farinelli. O el Rastro, la Ribera de Curtidores, que sigue siendo más o menos lo que hoy es, una marea humana.

El Rastro

Pocos se acordarán, sin embargo, de la segunda ubicación de la Plaza de Toros; la primera se encontraba donde hoy arranca la calle de Serrano, junto a la Puerta de Alcalá. Esta segunda se abría donde hoy la Plaza de Dalí y el Palacio de los Deportes.  

Segunda plaza de Toros, en la calle o avenida de Felipe II
La Corrala (Lavapiés)
Otros lugares, no tan céntricos o emblemáticos, asoman a las fotos en transformación y casi casi sobrecogen, como la glorieta o plaza de Cuatro Caminos, antes de ser engullida por la urbanización de barrios populares. Pero también la plaza de Atocha, el Mercado de la Cebada, la plaza de Canalejas, etc. La Corrala de Lavapiés parece igual, sin embargo, con el solar que hay delante, ahora ordenado.

Cuatro Caminos
Nada más triste que asomarse a los bulevares, que eran muchísimos en Madrid y que se fueron demoliendo por la avaricia urbana, supongo que generando pingües beneficios a quienes regían el municipio –y que se nombraban a dedo–; todavía conocí los de Príncipe de Vergara, Sagasta, Velázquez.... destruidos durante la alcaldía de Arias Navarro. Fue tanto lo que se destruyó, que en algunas fotografías, como la que sigue, la leyenda dice que "no se sabe qué bulevar es".

Bulevar desconocido
El paseo, para los que no están en la capital, puede seguirse on line en www.memoria de madrid.es, lugar donde se pueden encontrar otras muchas curiosidades.
Nosotros lo vamos a terminar con una vista de Madrid que fue la preferida en multitud de cuadros, incluyendo los más viejos (Madrid casi medieval): Madrid visto desde el Cerro de San Isidro o desde el soto, si se quiere, con el Palacio Real arriba a la izquierda. Y con otra fotografía de un interior, el de una imprenta antigua: es cierto que otra de las cosas que más ha cambiado probablemente durante los últimos cien años son las personas, pero no solo en Madrid. 

Madrid desde el Cerro de San Isidro