La foto que abre esta entrada es la del techo del salón de actos del Ateneo de Madrid, uno de los lugares emblemáticos de nuestra historia cultural reciente, que se conserva, como todo el salón, y como el Ateneo en general, maravillosamente. No sé cómo estarán las "tripas" (fontanería, luz, etc.); pero en la angosta entrada de la calle del Prado, número 20, después de subir las ceremoniosas escaleras de época, se abre uno de los espacios más interesantes de Madrid.
Conservo mi diminuto carnet de estudiante, en una de las épocas gloriosas del Ateneo, y recuerdo muchas de sus actividades, desde los "cines" de los lunes por la noche (allí vi, por ejemplo "A bout de soufle", 'Al final de la escapada') hasta le peluquería y sus salas de estudios, incluido el "gallinero", en las que uno no podía entrar más que sigilosamente y mantenerse con respeto religioso. Abiertas hasta la madrugada, para estudiantes de todo tipo, entre los que era veta curiosa la de los opositores. Supongo que habrá muchas historias, relatos, recuerdos y batallitas; no voy a añadir la mía.
Y sin embargo, los fondos de la biblioteca son sumamente importantes: libros y revistas guarda –sobre todo de comienzos del siglo XX– que es imposible encontrar en otros lugares. Sé y recuerdo que su fondo histórico ha sufrido algún tipo de expolio; no sé cómo llegó a solucionarse, pues dejé de ser socio al ausentarme de Madrid, durante mis primeros años de profesor lejano.
Y sí, también recuerdo una "batallita", entre muchas, allá por el año de 1980 u 81, organicé la primera reunión de la Asociación Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro, durante el mes de julio (¡qué calor!) y lo hice, con mis alumnos y colaboradores –yo había llegado como catedrático a la Universidad Autónoma de Madrid. Fueron los cinco ponentes Cristóbal Cuevas, Elías L. Rivers, Alberto Blecua, Francisco Rico, Jaime Moll.... Mis datos son imprecisos: hubo más de quinientos colegas allí y de allí salió formada y firme la AISO.
Me dicen que otra vez se está quedando sin socios y sin fondos, que la contribución de la Comunidad de Madrid ha fallado.... http://ecorepublicano.blogspot.com.es/2012/09/cierre-del-ateneo-de-madrid.html
El Ateneo madrileño es parte importante de la historia de este país; y los responsables de la cosa pública –si es que los hay– deberían pensar en solucionar su situación.
En los periódicos de días pasados aparece la noticia de que Cospedal va a suprimir los sueldos de los diputados y que Feijoo va a reducirlos a la mitad (a los diputados no a los sueldos). Me da igual de dónde salga la iniciativa –los dos son PP– y si tiene o no detrás otras razones; pero esta es una medida que proviene del clamor general y tal y como se ha anunciado tiene mi aplauso. El corsé de la política no debe impedirnos la opinión justa y la libertad de pensar. No gastar en lo que decimos que no y sí invertir en lo que pensamos que sí.
Y a ver si de ahí salen fondos para el Ateneo. Creo que basta con el sueldo de dos diputados o con las dietas de tres concejales.