Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 8 de febrero de 2017

Lorca, recitado y cantado


domingo, 5 de septiembre de 2010

Poesía española actual (6): Antonio Carvajal


Si todavía existen lectores para quienes el concepto de poesía va unido a la altísima calidad de la expresión, el tratamiento siempre cuidadoso y con frecuencia artísticamente logrado de los grandes temas, Antonio Carvajal (Albolote, Granada, 1943) es su poeta, y uno de los mayores poetas españoles del siglo que se fue y del que ha venido. No le cuadra bien a toda su obra la calificación de "barroca", "neoclásica", etc., porque no da cuenta de la profundidad de sus mejores poemas, que es una de las cualidades poéticas de sus mejores versos, ni el aroma entre popular y bien sonante de otro. Por cierto, muchos de sus poemas han sido musicados. Su obra está siendo regular, abundante, en constante evolución siempre dentro de un abanico de temas y estilo que –eso es verdad– no admite la mediocridad ni la ramplonería, lo que en los tiempos que corren puede confundirse con excesos estetizantes. Existe abundante información sobre su vida y su obra en la red; esta dirección que sigue http://www.ugr.es/~teorial/teoria/carvajal.htm es la página de la universidad de Granada, en donde trabaja con programas y temas de teoría literaria, muchas veces conectados con problemas formales: sobre un aspecto de historia de la métrica se doctoró. La relación que sigue ni es completa ni está cerrada:

Tigres en el jardín. Madrid-Barcelona: Ciencia Nueva, 1968. Col. "El Bardo". Serenata y navaja. Barcelona: Saturno, 1973. Col. "El Bardo". Casi una fantasía. Granada: Universidad de Granada, 1975. Col. "Silene". Siesta en el mirador. San Sebastián. Ediciones Vascas, 1979. Col. "Ancia". Sitio de ballesteros. Madrid: La Ventura, 1981. Sol que se alude. En Extravagante jerarquía (1958-1981). Madrid: Hiperión, 1983. Del viento en los jazmines. Madrid: Hiperión, 1984. Noticia de septiembre. Córdoba: Antorcha de Paja, 1984. De un capricho celeste. Madrid: Hiperión, 1988. Testimonio de invierno. Madrid: Hiperión, 1990. Silvestra de sextinas. Madrid: Hiperión, 1992. Col. "Los cuadernos de la Librería Hiperión". Miradas sobre el agua. Madrid, Hiperión, 1993. Raso, milena y perla. Valladolid: Fundación Jorge Guillén, 1995. Alma región luciente. Madrid: Hiperión, 1997. Con palabra heredada. Córdoba: Cajasur, 1999. Col. "Los cuadernos de Sandua". Los pasos evocados Madrid: Hiperión, 2004. Diapasón de Epicuro. Huelva: Fundación el Monte, 2004. Col. "Cuadernos literarios La Placeta". Una canción más clara. Palencia: Simancas ediciones, 2008. Col. "El Parnasillo". Cartas a los amigos. Málaga: Publicaciones de la antigua imprenta Sur, 2009. Col. "El castillo del inglés".

    Recomendamos las antologías: Extravagante jerarquía (1968-1981). Madrid: Hiperión, 1983. Poemas de Granada. Granada: Ayuntamiento de Granada, 1991. Una perdida estrella (Antología). Madrid: Hiperión, 1999. Selección y estudio previo de A. Chicharro. Y El corazón y el lúgano (Antología plural). Granada: Universidad 2003. 





    He seleccionado, a propósito, un par de poemas que no son los típicos o habituales:

    Del viento en los jazmines, 1984
    Enero en las ventanas, 1986

    martes, 1 de junio de 2010

    La Feria del Libro. "Su libertad el alma extiende"

    Imposible ha sido llegar a la feria del libro este fin de semana, en Madrid, pues sábado y domingo hay demasiada gente: parece que el libro impone un ritmo de sosiego y de intimidad que no cuadra con el tumulto. De manera que, por ahora, he recuperado dos textos poéticos sobre el libro, en la línea del archirrepetido "Escondido en la paz de estos desiertos", de Quevedo, que he comentado en otro lugar, pero no menos logrados, de la amplia antología que he reunido de textos poéticos sobre el libro y la emoción de la lectura en nuestra historia literaria, tema sobre el que ya hay una dilatada literatura, por cierto.
    Es de Lope el primero y lleva una leyenda, de Plinio el joven, que conviene a lo que decíamos del tumulto: "Multum legendum, sed  non multa":

       Libros, quien os conoce y os entiende,
    ¿cómo puede llamarse desdichado?
    si bien la protección que le ha faltado,
    el templo de la fama le defiende:
       Aquí su libertad el alma extiende,
    y el ingenio se alienta dilatado,
    que del profano vulgo retirado
    en solo amor de la virtud se enciende.
       Ame, pretenda, viva el que prefiere
    el gusto, el oro, el ocio al bien que sigo,
    pues todo muere, si el sujeto muere.
       O estudio, liberal, discreto, amigo,
    que solo hablas lo que un hombre quiere:
    por ti he vivido, moriré contigo.

    He conservado la forma antigua (ed. de Sancha, IV, 454, por si hay algún erudito).


    El otro anda en un librito, casi folleto, de Antonio Carvajal (Noticia de setiembre, Córdoba, 1984) el excelso poeta granadino, con el título de


    RONDA DE GLORIA DEL POBRE CUESTOR

    Esta costumbre de paz interior
    surge del libro que asciende a las manos,
    viene a las manos que van al rosario,
       van del rosario al frugal corazón.
    Van del rosario al frugal corazón
    tramas de lenta estameña zurcida,
    crueles punzadas de verjas y ortigas,
       súplica frágil del pobre cuestor.
    Súplica frágil del pobre cuestor
    abre mistéricos rosas y azules:
    albas del alma los ojos traslucen,
    luce en los ojos un valle sin sol.
        Luce en los ojos un valle sin sol
    hecho a medida de noches oscuras;
    canes de del agua que acechan
    [la espuma
    laten de asombro ante tanto candor.
    Laten de asombro ante tanto candor
    tibia campana que da al almocafre
    pauta de clara plegaria, y las aves:
    Aves que dicen también su oración.
       Aves que dicen también su oración
    vuelan encima los viejos tejados,
    vuelan los campos, los campos, los campos,
    vuelan y cantan su amor y su amor.
        Vuelan y cantan su amor y su amor...
    ¿Qué soledades anuncia este cielo,
    qué soledades los montes irguieron,
    qué soledades el alba cerró?
       ¡Qué soledades el alba cerró!
    Sobria conciencia capaz organiza
    sobre los prados de su epifanía
    siembra, sosiego, silencio y unción.
       Siembra, sosiego, silencio y unción
    mano fraterna que da por limosna
    luz soberana con toques de gloria,
    gloria y costumbre de paz interior.


    Carvajal necesita del primor para llevar la emoción a los versos, no nos hemos de extrañar por tanto ante una poesía con esas cualidades, que impregnan léxico, métrica, imágenes...; en ambos poetas, a pesar de la distancia, funciona ya sin embargo el "espacio interior", el logro del hombre moderno, como lugar en donde muchas veces se refugia la libertad y el arte.