Cultivaré más
flores en la casa,
escucharé las
óperas enteras
y mantendré
entrañables discusiones
con los
fruteros y las peluqueras;
experto en
novias de los futbolistas,
exhibición será
ante damiselas;
no necesitaré tantas
lecturas,
mi autoridad será
la vida entera,
fuera la prensa,
abjuro de la tele;
noches sin fin con
porno japonesa,
madrugadas
azules entre versos....,
para eso está
el desorden y la siesta.
Y en el Retiro,
el banco preferido,
el del sol
invernal, que siempre espera.