Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.
Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno
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martes, 14 de junio de 2016
viernes, 10 de febrero de 2012
Madrid, para investigar
Los centros de investigación documental en el campo de las humanidades son excepcionalmente ricos en Madrid: pocas ciudades del mundo pueden presumir de poseer lugares como la Biblioteca Nacional, la de humanidades de la Complutense, la del Palacio Real, el Archivo Histórico Nacional, el AHPM.... y toda una batería de centros de segunda fila –al lado de las anteriores– pero de calidad excepcional (Academia de Bellas Artes de San Fernando, Casa de Velázquez, Ateneo, Casón del Buen Retiro....)
He estado hoy en uno de esos centros, renovado, como es lo que los madrileños llamamos Conde-duque, el inmenso cuartel que se levanta entre la calle de la Princesa y la calle de San Bernardo, y que ha sido sede de muchas cosas en Madrid. Pertenece al ayuntamiento y, por lo que he visto, la remodelación se ha hecho por todo lo alto. 
Conde Duque tiene muchas sedes y actividades: música, teatro, sala de exposiciones, etc.; pero fundamentalmente conserva tres fondos documentales de gran riqueza: la Biblioteca Histórica, la Hemeroteca Municipal y el Archivo del Ayuntamiento. Cada uno de estos lugares posee fondos capaces de satisfacer al investigador que trabaje en aquellos campos; y ahora instalaciones y espacio para que lo haga cómodamente.
Es verdad que todavía se observan fallos curiosos –por ejemplo, mucha construcción de lujo y no hay wi-fi en las salas; falta al menos la digitalización del catálogo del archivo....; y una cierta desproporción en el uso que de esas instalaciones realizan los investigadores y los curiosos, que frecuentan el archivo para ver cuestiones de domicilio y empadronamiento, en tanto la hemeroteca, de fondos excepcionalmente ricos, me parece que se visita menos.
Otro espléndido lugar para el trabajo.
He aprovechado para intentar completar mi documentación sobre lugares madrileños: San Pedro y las Comendadoras de Santiago.
Al salir, un poco antes del mediodía, me he acercado precisamente por si podía por fin ver la sacristía, el crucero, el cuadro de Lucas Jordán... de las comendadoras de Santiago, en una de las plazas más recoletas de Madrid; sin embargo, siguen las obras y los cierres (se anuncian visitas programadas dos tardes a la semana), de manera que he callejeado hasta llegar a la plaza del Dos de Mayo y, en compensación por no haber podido entrar en la iglesia de los caballeros de Santiago (de mediados del siglo XVII), he entrado en la parroquia de las Maravillas, en la misma plaza: estaba solitaria y olía a flores frescas.
La jornada ha terminado en la cafetería de Pepe Botella, también en la plaza, discutiendo y hablando con tres colaboradoras sobre la nueva colección Clásicos Hispánicos EdoBNE.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Paseos por el Madrid Histórico: Conde-Duque
He reiniciado itinerarios, paseos y visitas al Madrid histórico, tanto en su vertiente documental, con visitas en donde se encuentra depositada la documentación histórica, como real, a calles, plazas, monumentos y lugares. De entre las cosas que andaban en cartera, el “Conde-Duque”, denominación coloquial al viejo cuartel de la Montaña, en donde se agrupaban varias cosas, particularmente la hemeroteca, el archivo y la biblioteca municipal. Durante los últimos años, siempre que acudía se me remitía al final de las obras; y así me ocurrió hace un año, la última vez, cuando se me aseguró que estaba a punto de terminarse todo. Fui prudente y dejé pasar eso, otro año. Ayer volvía a estar todo a punto de trasladarse a las nuevas instalaciones, esta vez parece que muy en serio, y con buena pinta y excelentes referencias.
A punto de comenzar el curso y
para preparar los itinerarios de investigación de alumnos y colaboradores, he
realizado, de todos modos, las calas necesarias sobre ese enorme centro que, si
todo se produce como parece, va a ser uno de los grandes centros de
investigación de humanidades de este país, y si así ocurre, habrá que
proclamarlo y aplaudirlo, por lo de césar y de dios.
Para empezar, la gentileza,
simpatía, buen hacer, disposición y –en los casos a los que me asomado–
competencia del personal que atiende al público, desde la entrada misma
(gracias, Yolanda), a las indicaciones para encontrar la guía de un documento
en el inmenso pajar del Archivo (gracias, señora subdirectora ¿Rosario?); cuando
se inquiere sobre los excelentes fondos de la Hemeroteca (gracias Cristina
Antón); o cuando se llega a la Biblioteca Histórica (gracias Ascensión
Aguerri), pasando por la simpatía y capacidad de comprensión de quienes
entienden a los lectores de microfilme, de quienes controlan las salas, de
quienes manejan las terminales. Ojalá ese ambiente se mantenga con la apertura
de todas las salas del nuevo edificio y se pueda seguir con el “trabajo
gustoso”, oxímoron de Juan Ramón Jiménez que me gusta tomar prestado (la
etimología más probable de “trabajo” es el tripalium latino, es decir, la cruz de la tortura y muerte).
No me he limitado a mirar el
apabullante edificio, con sus cuatro patios –además, no se puede visitar
todavía–, sino que he intentado efectuar las clásicas calas de investigación en
cada uno de los centros históricos: archivo, hemeroteca y biblioteca.
![]() |
| Proyecto de embarcadero en el lago grande del Retiro –que no se realizó–, hacia 1910 |
Para volver al archivo, no está resuelto todavía
–en otros archivos tampoco– el larguísimo camino de partir de los índices, la
mayoría viejos de unos ochenta años, para leer inventarios en pantalla de
lectores de microfilme (¡a veces con lupa!), y recorrer en pantalla presuntos
legajos (creo que son facticios) de ochocientas páginas: es una tarea ardua y
desesperante, que no era así cuando –como ocurre en el AHPM– tienes el legajo
físico delante. Pero no se pueden prestar los originales; también lo sé. Habrá
que imaginar modos de trabajo, soluciones.
Se puede brujulear por las
páginas del catálogo en esta
página, sobre la clasificación de fondos:
http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Cultura-y-Ocio/Cultura/Archivo-de-Villa?vgnextfmt=default&vgnextoid=cd507aefd9b5b010VgnVCM100000d90ca8c0RCRD&vgnextchannel=2e2b9ad016e07010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&idCapitulo=1247393
http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Cultura-y-Ocio/Cultura/Archivo-de-Villa?vgnextfmt=default&vgnextoid=cd507aefd9b5b010VgnVCM100000d90ca8c0RCRD&vgnextchannel=2e2b9ad016e07010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&idCapitulo=1247393
De entre los documentos que he
recuperado en las calas, reproduzco uno, bastante curioso, para trasladar una
estatua en el Retiro, de finales del s. XVII.
El archivo cuenta con 1474
documentos digitalizados:
La Hemeroteca Municipal de Madrid
posee uno de los fondos mejores que conozco de este tipo de publicaciones y,
además, avanza sobremanera en un catálogo en línea y físico, hecho con primor.
Va la ilustración y la dirección.
Al catálogo se llega con
Al catálogo se llega con
Era ya tarde y, pertrechado de todo tipo de folletos, direcciones y demás me entretuve en la salida recogiendo muestras de la propaganda informativa municipal, de entre toda ella, excelente el folleto mensual esmadridmagazine –pienso en mis alumnos de erasmus, por ejemplo, a pesar de esa vertiente anglicista que duplica su texto.
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| Relato de la quema de la Plaza Mayor (1631) |
![]() |
| Tarasca (c. 1660) |
No fue lo último de una mañana
aprovechada y grata, pues por indicación de alguno de los mentados arriba, salí
hambriento para elegir, entre los múltiples restaurantes que ofrecían su menú
del mediodía, el de “Dos fogones”, en la calle San Bernardino. Estupendo el
risoto, la parrillada de pescado y la macedonia –diez euros–, en un ambiente
grato.
Todas las ilustraciones documentales proceden de las páginas visitadas y referidas.
Volveré, por ahora, los viernes
por la mañana.
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