Sigo con mi animadversión contra las solapas que no sean las de las prendas de vestir, pero me temo que no pueda aupar a "traslapar" (ya dije que anda en la p. 721 de la Gramática grande la RAE), ni recuperar ese campo conceptual para el entrañable "coincidir".
Muchos periódicos han conseguido limpiar defectos de siempre, como el "esto" y el "ti" con tilde, que no hace poco condecoraba ignominiosamente los anuncios de Telefónica. Todavía se lucía ayer a toda plana en un anuncio de "Viajes Iberia" de El Mundo, periódico que viene resultando –y hay que decirlo– de los más respetuosos y dignos en el tratamiento de la lengua que nos es común. Sin embargo, otros, como El País, necesitan todavía ser menos pedantes y consultar más el Diccionario. Luego le hago un mimo al País, para que no salga menoscabado. Las caries son más abundantes en ese rosario de estupendos periódicos provinciales y locales, pero por el inevitable contagio con otras lenguas peninsulares (La Voz de Galicia, La Vanguardia...: periódicos de indudable calidad).

Se ha conseguido, por ejemplo, que casi todo el mundo ponga tilde a las mayúsculas y a otras variedades gráficas; convendría ahora, que se está a punto de lograrlo, remachar el argumento, que no es solo cuestión de estética: una tilde airosa, a modo de sombrerete, sobre una vocal mayúscula debería resultar mucho más estética que el vacío, como en la cabecera de El país, con su tilde color de mar profundo, ladeada por el viento (este era el mimo): las tildes tienen como función primordial señalar la pronunciación de las palabras; se pronuncian igual las mayúsculas que las minúsculas, esa condición, por tanto, no sirve para justificar que unas se marquen y otras no. Propongo, en consecuencia, que VIAJES HALCON se saque una hermosa tilde de donde pueda para sus anuncios y carteles; que haga lo mismo, aunque sea francés, MICHELIN; y que al experto de Obras Públicas de la Dirección General de Tráfico le ayude un licenciado en Filología –que se podría pagar con el dinero de las multas municipales, injustas en un 99%– para que ponga o no tildes en FONTIVEROS, AGREDA... y esos centenares de lugares de nuestra hermosa, dispersa, caótica geografía peninsular.
Otra cosa es lo que digan, su veracidad, propaganda, etc. Son los periódicos como las personas: cuando les envenenan "políticamente" pierden la razón y tan solo debaten con argumentos para obtener la cuota de "poder", sin darse cuenta de que el común de los lectores, cuando entran en ese torbellino absurdo, se desentienden de sus peroratas y los desprecian. Harina de otro costal para más adelante.