HAN GANADO LOS MALOS

Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 29 de agosto de 2016

Nueva riada de fotos





Como antes dije, el esfuerzo por mantener alguna lógica con estos artilugios no ha servido para nada, solo para gastar tiempo inútilmente, de manera que lo he desechado -tampoco tiene tanta importancia- y de vez en cuando, si observó que se han concertado en el descuido la censura china sobre la informática exterior, el VPN, y la fuerza de la señal de wifi.....  entonces cuelgo fotos, un poco a mogollón, el buen lector las entenderá. Entre ellas, las de la casa, de paja, dicen, de Du Fu en Chengdu.


Casi todas son de mis andanzas por la provincia de Sichuan, tanto de su capital, Chengdu, como de los viajes hacia el sur, con descanso y base en Xichang, una ciudad muy interesante.










se murió sin pulír aquel mi amigo

Se murió sin pulir aquel mi amigo
la enfermedad le puso a buen recaudo
creyo que en futuro le amarían
y así se fue    esperando y esperando

algún día a destiempo    le dijeron
sin duda   algún día será    cuando
un mensaje confuso   que le  tuvo
irresoluto   lerdo  y embobado

ahora está    me temo    sin saberlo
en ameno rincón del camposanto
quizá no pueda escapar de alli
esperando    esperando     y esperando

nunca sabrá tampoco   bajo tierra
que vivió y espero    siempre engañado  

viernes, 26 de agosto de 2016

Poesías de viaje



mi colega  de viaje se ha dormido
niños dormidos   hay    por todos lados
este vagón parece una familia
grita algún vendedor de vez en cuando

soporte   de teléfonos    inventos  
baterías   pomadas  cables   trapos….
mucha gente que come o que merienda
los fideos con agua se hacen rápido

a partir de Ebian   túneles y obras
y mi mapa no puede controlarlo
intento leer los nombres de estaciones
yo no sé    la verdad    por dónde vamos

voy a cuidar de ti      que me leerás
es cierto todo lo que estoy contando



wo mi gan dou ren
我迷 感 都 人

el viaje en tren    de Chengdu   a  Xichang
dura tanto como un pasaje a Londres
no me da el vuelo de la british tantos
árboles    tanto río    tanto monte

tampoco la mirada de aquel niño
que sabe que le miro    y me responde
de mano de su madre   en su regazo
se ríe    me hace burla   y se recoge

el viajero se aturde entre la gente
y que no sabe chino     reconoce
al menos que no entiende lo que dice
la raya     de los ojos    que se esconden

cierro los ojos     pienso que me miran
tampoco sé si sueños son      o amores




jueves, 25 de agosto de 2016

domingo, 21 de agosto de 2016

A duras penas



Tengo abandonado este blog, porque he perdido la batalla con los artilugios informáticos. En China no funciona –está censurado– mucha de la información que transita por Europa; y aunque se puede comprar una VPN (un desvío de conexión, para entendernos), y yo la tengo, ni aun con esas va bien, por lo que he dedidio no perder el tiempo delante del ordenador, al menos mientras esté aquí, tan lejos.





Chengdu, la capital de Sichuan, tiene unos 15 millones de habitantes, la tercera parte de España, para entendernos; y es una ciudad próspera con todo el aire de "nuevo rico". A ella he llegado y en ella estoy, aunque a punto de viajar al sur, a Xicheng, para luego volver e intentar visitar jiuzhaugou y otros lugares, hacia el Tibet, lo que no resulta fácil si no se hace con mucho dinero o con mejor chino que el mío.



Por el momento, amontono las referencias ilustradas, que ya explicaré, si tengo tiempo. Mezcladas, aprovechando que tengo cobertura.


Un estrambote para Du Fu



las grandes uvas de la vendedora
no son una metáfora     así son
(很大 葡萄 ) “hen da pu tao“   y las probé      riquísimas
forma y color como el "cojon de gallo"

castellano     también le pregunté
qué nombre dan a las mandarinas
me parece que me dijo juzi (橘子)
una de mis vituallas preferidas

junto al zumo de coco y de granada
hoy ha sido jornada de trajín
que he terminado en la casa de Du Fu
en batalla campal con los mosquitos

diminutos      feroces      sin zumbido
mientras yo declamaba sus canciones

merezca un estrambote    el gran poëta
con diéresis su nombre coronado



domingo, 14 de agosto de 2016

La estridencia de las chicharras en Chnegdu


Sichuan es, para entendernos, como Sevilla o Córdoba, ciudad de calor, pero con humedad constante y cielo encapotado, como si adivinara que cerca anda el Himalaya. El viajero ha decidido no arredrarse y, calzado con pantalones cortos de HM y camisas finísimas de las de a un euro en los mercadillos, de las que se empapan de sudor, se ha dado al viaje.  
Al llegar la canícula, he recordado a los sacrificados turistas que patean Madrid en agosto a la caza de un buen Velázquez o con su variopinta cola en el Reina Sofía; y he seguido, eso sí, bebiéndome de vez en cuando y de un tirón esos refrescos de te con leche que se venden por todos lados en China, o comprando fruta a los vendedores ambulantes, manzanas, melocotones y sandías.
Mi programa incluía el Parque Cultural, que así se llama, y me daba vicio ese matrimonio entre plantas y pedantería enjaulada; y el Museo provincial de Sichuan, del que sé que contenía ciertas curiosidades, particularmente secciones dedicadas a la escritura y otras sobre artesanía en Sichuan.  Había pensado ir andando a todos lados, bordeando el río que cruza toda la ciudad y pasa por delante de mi hostal; pero hubo tres cosas que me hicieron cambiar de plan: la primera, el griterío repentino de las ¿chicharras?, tan estridente, sobre todo en los sauces, que casi no permite hablar, y que se me antojó un clamor para que no cometiera esa hombría (y voy a intentar colgar luego un par de videos con aquella estridencia); la segunda, que el desayuno que ofrecía gratis mi hostal era, como dios manda, vernáculo, chino, y se ajustaba a una sopa caliente, pisto picante, huevo cocido y baozis de carne....; y la tercera, que nunca me ha gustado hacer planes. 

De manera que primero hice un par de gestiones que necesitaba resolver: sacar billete de tren para el día 22, cuando quiero viajar al sur, a Xichang –la tarea no fue nada fácil, pues primero hubo que localizar el lugar, luego porque en Sichuan revolotea un dialecto, que daña a mi pobre chino; afortunadamente ya funciona en sus millones de teléfonos el traductor automático, de manera que cuando el joven empleado me pidió lo que no entendí, inmediatamente me enseñó la pantalla del teléfono que había reaccionado al gao tie ( escribiéndolo en inglés….; sé que también existe en español, pero es sumamente complicado convencer a un chino normal de que en Europa no todo e mundo habla inglés. Obtuve el billete. Luego me entretuve un rato viendo al ministro Margallo jugar al ajedrez chino orillas del río; le aconsejé su siguiente movimiento, pero no entendió mi chino. Vaya.


Me pasé enseguida por la estación de autobuses turísticos que llevan a los miles de lugares golosos de Sichuan, como se verá por la foto que hice para estudiarla más tarde. Y hete aquí que al lado de la estación había una boca de metro, y la gente entraba y salía de allí como si nada, y de allí salía una bocanada de aire fresco…. Entré. Y  no era solo el aire fresco: todo el metro con aire acondicionado, limpio, rápido, moderno…. jamás había visto un metro como este, ni siquiera el de Madrid que es, a distancia, de los mejores metros que conozco: Chengdu los ha construido con doble entrada a los vagones, vigilantes en cada parada,  información cuidada y exhaustiva (en chino y en ingles, también la oral). materiales impecables, sistemas de control de seguridad.... Allí me quedé revoloteando y haciéndome el turista despistado, hablando con los guardias, preguntando repetidamente lo que ya sabía, comprando el billete de dos yuanes (30 céntimos) con moneda alta, para hablar sobre el cambio….
Y así llegué a mi boca de salida,  desamparado al salir ante el ataque del bochorno. Desde allí anduve, anduve, anduve (se me ha quedado de Azul, lo sé), hasta refugiarme en el Parque cultural, que así se llama, en donde busque sombra para poder seguir, como ya contaré. cuando me reponga.

[El sistema y la censura china no me dejan colgar más fotos]