HAN GANADO LOS MALOS

Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 10 de agosto de 2019

Amanecer con niebla en Malde

los campos   donde    fue que  la belleza
no no          belleza no define bien
aquel aquello    desprendía   deja
ba   hueco    huella    entonces   no sabía

nos iba convirtiendo   en resultado
en el misterio   en ser   en existencia
extrañamente   germinado    en qué
Interior    qué distancia inasequible

¿quien asentó que no sirven los versos
para intentar esclarecer   todo esto
que ritmos y palabras    se aproximen
a los lugares blancos del silencio?

hacia dónde miramos cada vez
que sentimos que se abre      y que remoto



que sentimos que se abre y que remoto

miércoles, 7 de agosto de 2019

hay tardes que prefieren no acabar....



hay tardes     que prefieren     no acabar
cuajó la sombra     el brote de una chispa
no sirve entonces ser       ni la costumbre
nos quedamos     al lado de la vida

de manera      que irás muy dulcemente
para el recuerdo     el almacén de prisas

son los tiempos del verbo     insuficientes
y será     Incierto      todo lo que digas

que se agota     la luz del horizonte
parteluz de la sombra       maravilla
algún lugar guardó lo que faltaba
azar   perfume    olvido    no sé    días

y ahora sucede lentamente          qué
hubo     cuando    quizá     lejos      se iba

sábado, 3 de agosto de 2019

Chopin, historia y relato


Después de los recientes trances políticos, la batalla se entabla sobre el relato de lo que ocurrió, y como es notable, los relatos difieren sustancialmente, cosa a la que nos tienen tan acostumbrados los llamados políticos, que el común de la gente opta por imaginar uno propio.
En la crítica humanista existe una respetable veta de quienes explican que cualquier historia es un relato, en el sentido de que es imposible salirse de los cauces de la invención, por mucho que se afane el narrador -o historiador- por ser objetivo. 
En un canal que  se llama “Real Madrid” he visto una excelente y antigua película inglesa (1991) sobre Chopin, de James Lapin, que cuenta parte de las relaciones entre el compositor polaco y George Sand, maravillosamente interpretada por Judy Davis, en tanto el papel de Chopin lo hace H. Grant y por ahí anda Emma Thomson, entre otros. Por la película desfilan List, Alfred de Musset, Delacroix.... y todo el Paris romántico y estrafalario, con la música de Chopin como fondo. Este profe, desesperado de tertulias y lances seudo políticos, ha disfrutado como un bendito sumido en una recreación histórica de sus pedanterías mientras sonaba Chopin. De hecho, en cuanto tenga Wi-Fi haré un recorrido por películas que recuperen filmografía sobre músicos clásicos, sobre todo a la búsqueda de un excelente Bach, que vi por casualidad en en dos entregas de una TV y tengo perdido. Eran relatos fílmicos, claro, no historias, aunque deriven de las huellas que nos dejó la historia.



Es difícil que la historia -esta y todas- como relato se ajuste a la realidad, ni aún la que parece objetiva o se organiza con el soporte de datos o citas directas. La realidad se va, como el agua, por mil resquicios, incluso la que vemos, oímos, nos cuenta, etc. que suele ser, como mucho, unidimensional.
Se trata de un escepticismo sano, que se abre a todo: a la historia,al relato, a la imaginación, al arte.
La película, que termina cuando G. Sand y Chopin emprenden viaje a Mallorca, narra los preliminares de su relación, hasta que culmina, y la deja cuando ambos emprenden el viaje. No sé si los diálogos son del guionista o de los propios escritos de G.Sand, pero en muchos momentos son interesantes. La película no ha conseguido envejecer demasiado. Nos devuelve un relato que seguramente no es cierto, ya dije que como todos, pero que me servirá para ensanchar mi universo Chopin -que ya es demasiado grande- y otros cercanos, particularmente el de George Sand, a quien he leído poco, pero cuyo universo pienso aumentar.
Ningún relato es objetivo, cierto, fiable; si no fueran así, no serían relato, serían historia, y la historia es lo que sucede, no lo que se cuenta o relata.

lunes, 29 de julio de 2019

la playa no termina de explicarse

leo en la playa "Estación Finlandia"
          atardecer en los acantilados
un prodigioso mar      se dice siempre
la intensidad      esconde      su silencio

y mis ojos     que persiguen un desnudo
se pierden    al cruzar   una gaviota
y no saben que hacer     con la distancia
ni dónde recoger tantas preguntas

me devuelve el IPad varias imágenes
hay una       con mis pies llenos de arena
ni siquiera las luces son confusas

Aulicino deambula     por las sombras
me quedo       en las esquinas de sus versos
la playa no termina de explicarse













sábado, 27 de julio de 2019

Un pueblecito francés: Aubeterre




En Aquitania, cerca de grandes ciudades (La Rochelle, Bordeaux, Pottier, Pau....) los pueblecitos franceses se suceden, a cada cual más recoleto, silencioso, apartado....


Así hemos cruzado aquella región, despreciando peajes y autopistas desde Dax hasta cerca de Nantes. A veces nos parábamos –los restaurantes franceses cierran a las 14– a veces tomábamos un –mal– café- Y así desgranamos aquel paisaje: lo mejor eran los pueblecitos medievales, tan silenciosos como apartados, aunque llenos de encanto, como Aubeterre, que conserva además de una iglesia aplastada por la mole de un castillo, la fachada de una iglesia (Saint Jacques) ocupada por lo hugonotes. Y callejas, rincones y lugares sin cuento. Lo dicen, como siempre, las fotos:


jueves, 25 de julio de 2019

La AISO del próximo julio



DE UN LARGO VIAJE A BRETAGNE

...donde vive un mi hermano, acompañado de dos churumbeles, hemos recorrido la cornisa cantábrica, sorteando hogueras, mientras en el resto de Europa se quemaba por el glorioso cambio climático que viene impulsando –entre otros– el ayuntamiento de Madrid, incapaz Carmena de conocer la historia maldita de la izquierda, y hoy lo digo, cuando culminan todos los despropósitos.
Me daré a las flores, las músicas y las damas, que es lo que queda, antes de NO IR a votar.
Parábamos cuando nos cansábamos, sobre todo, para ir al mar. Fue primero el Sardinero de Santander, y luego tomamos pinchos en Zarautz (lo escribo a la vasca), admiramos una vez más San Sebastián, en Poitou encontramos un lugar maravilloso (en Montboyer) y, desde allí, alcanzamos Saint Nazaire. En donde hube hermano y hubimos lo que los hermanos. Recorrimos las playas de aquel lugar –antigua base submarinos alemanes, de allí partió el que acabó con Granados– en Pornichet, La Baule....
La vuelta tuvo parada otra vez en Montboyer, Aubeterre, y luego en Bilbao –eso sí que es una ciudad viva–, para recalar en Comillas, lugar de largos veraneos familiares, ahora perdidos.
Fue grato, largo, familiar.... Lo dicen las fotos.