HAN GANADO LOS MALOS

Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 23 de abril de 2014

que todo sea



la vida se me fue mientras pensaba
y ahora que es de verdad cuando interesa
ser un señor sensato y razonable
se desordena todo         y no me pesa

pierdo el tiempo con versos y con músicas
me entretengo muy poco en cosas serias
prefiero los paseos de la tarde
cuando gritan los niños        cuando juegan

y pararme en los ojos que me miran
mirarlos y decirlos que me quieran
y llevarlos en secreto a mis rincones
donde nadie reproche que los tenga

y es entonces que dejo ya que todo
que todo    al fin   sin más    que todo   sea

martes, 22 de abril de 2014

mar

la ría de Cedeira vista desde la Playa de la Magdalena

nada mejor que el mar y sus murmullos
para mirar al mar del pensamiento
que no sabe decirme cuanto pasa
pero sabe cantarme lo que siento

de torbellino va cuando le miro
con el azul distante tan sereno
pasión    temor     olvido y esperanza
profundidad que cerca sé y sé dentro

allí será donde calló la voz
refugio antiguo de los ojos ciegos
donde van las estrellas con sus músicas
a cantar la canción del universo

el mar para no ser tan poca cosa
se canta al mar mirándole en silencio
 

domingo, 20 de abril de 2014

Sáficos del arce, y de las jaras


mirad los arces del jardín botánico
que van trazando con süave gesto
las verdes redes de la luz al aire
con el dibujo de sus hojas nuevas;

mirad qué frágilmente se despliegan,
la lentitud de su ademán que mueve
entre las ramas el intenso aroma
con que las jaras todo lo perfuman;

mirad su gesto de armonía y cómo
disponen nuevamente los espacios
mientras consiguen que las largas sombras
el día alarguen perezosamente,

como si el tiempo no pudiera entonces
más que dejar que sucediera así.





sábado, 19 de abril de 2014

El Real Jardín Botánico y la investigación en España


Cada vez que tengo la suerte de acudir y disfrutar de algo bien realizado, organizado, aclarado, expuesto, etc. pienso en quienes han trabajado para hacer posible que los demás, los restantes, puedan alcanzar a ver, saber y conocer aquello. Me ocurre cuando voy a una exposición, cuando leo un buen libro en colección o editorial adecuada, cuando acudo a un concierto, etc. Cualquier acto que luego se exhibe para que los demás lo disfrutemos suele tener detrás una tarea, por lo normal colectiva, de estudio, conocimiento y preparación. Todo aquello se suele englobar en el término "investigación", actividad que suele quedar zarandeada y lejana en el palabrerío político, pues probablemente no saben muy bien de lo que hablan, lo ven como un laboratorio lejano que no interesa demasiado para saber quién va a ganar la liga este año. A mí me apasiona también el Atlético de Madrid, sé su alineación y que Alda Turán todavía está lesionado, no sé si llegará para el Chelsea: pero ¿qué tiene que ver eso con la investigación de los botánicos, los filólogos, los médicos, los físicos, etc.? ¿Quién nos lo está queriendo hacer incompatible? Que nos dejen distribuirnos adecuadamente vicios y virtudes: yo me pierdo con dosis desiguales ante la belleza de un cuerpo haciendo gimnasia; las cistus purpureus (C. creticus x Ladnifer); un soneto de Garcilaso; el San José con el Niño de Alonso Cano; el adagio del concierto para piano de Francisco Escudero; unos jureles bien encebollados; un pase de Iniesta al hueco; el cuerpo fino, delgado y esbelto de Clara; un helado de avellana en  Siena; un viaje demorado por Borgoña, la imaginación tomada por Barbolilla.... He puesto solo la ilustración de la Cistus, para no enredar demasiado.


Me ocurre cada vez que acudo a Real Jardín Botánico de Madrid, en el que ya, por cierto, se forman colas para entrar. El orden, la limpieza, la disposición, la adecuada preparación para que el visitante vaya paseando a su ritmo y viendo árboles y plantas, leyendo o no cartelas, contemplando el conjunto o el detalle.... todo habrá tenido su fase previa, de sabe dios cuánto trabajo, cuánto tiempo, para que al final yo me detenga en los cuadrantes de las "cistus" y vea los colores de las jaras, su flor dispuesta a modo de huevo frito con clara de papel, las variantes –con su nombre científico al lado–, la familia cercana. 


El reconocimiento estriba en el placer de paseante y del espectador, pero a veces también en la íntima satisfacción de que nos dejen disfrutar del trabajo bien hecho, probablemente de un grupo de personas que saben mucho mejor que nosotros todo aquello y que han depurado su sabiduría para compartirla con nosotros. Uno experimenta satisfacción, gratitud y solidaridad, para que aquello siga siendo así, para que los políticos y otras huestes destructoras no alcancen nunca de lleno a inmiscuirse en estas tares, para que les dejen trabajar en paz.

Hace muy poco, la semana pasada, recibí una carta amenazante de la dirección de la Biblioteca Nacional de España, en la que se hablaba de "trabajar" allí, los logos y otros problemas administrativos. Y contesté a la señora que me envió el mensaje que, por favor, que nos dejara trabajar con tranquilidad. La dirección de la BNE es un cargo político y, por tanto, sumamente peligroso. Hay que dejar tranquilos y animarles y ayudarles en su trabajo a todos los que al prestarnos su esfuerzo y sabiduría nos permiten enriquecer nuestra vida.



El RJB, para quien lo ve desde fuera, es un modelo de investigación y entrega, con el resultado que el paseante bien sabe apreciar. A la entrada (¡la más modesta de todos los jardines botánicos que he visitado, que son muchos!), se nos entrega una revista (¡gratuita!), que incluye plano y noticias. Se ubica desde hace más de trescientos años en el mismísimo centro de Madrid.... ¡lo que hubiera hecho un político corrupto con ese solar! Ojalá siga siendo un lugar privilegiado para los madrileños y para los que visitan la capital.

Esta vez las ilustraciones florales –tomadas hoy por la mañana– son de jaras, las que impregnan de buen olor la sierra de Madrid.



viernes, 18 de abril de 2014

a medir el tiempo vuelven los días

no sé lo que sostengo   todavía
ciega de luz llegó la madrugada
a medir el tiempo vuelven los días
que apaciguan las noches y remansan

quizá no quede más que lo que fue
y el esfuerzo final de las palabras
vacías por las huellas del intento
y el recuerdo continuo de llevarlas

esfuerzo que renuevo cada día
lo que dicen no es nunca lo que callan
tanta voz para ser mientras que poco
tanto empeño en lograr de lo que nada

para ser y pensar sin que podamos
pensar y ser en lo que nos aguarda



Gabriel García Márquez



Por encima de todos los tópicos a los que inevitablemente se asociará la figura de Gabriel García Márquez –fallecido hoy– su novela más famosa (Cien años de Soledad) y la constelación de sus restantes narraciones se quedarán asociadas a unos cuantos conceptos fundamentales, de entre los cuales sobresaldrán: el de la deslumbrante aparición de la narrativa hispanoamericana, y el llamado "realismo mágico". 
Por los años en los que García Márquez comienza a ser leído –devorado– por los lectores más inquietos, en la década de los sesenta, la narración en lengua española sufría para salir al aire abierto de la imaginación, porque necesitaba –y lo era realmente– testimonial. Las salidas de tono (Alfanhui) pocas veces dieron un resultado de imaginación abierta, tan solo de imaginación lingüística y estilística (Tiempo de Silencio, de Martín Santos), que no quería desligarse del compromiso testimonial. De modo que cierto fue ese arrebato creador que abrió las puertas a uno de los viejos tesoros de la literatura: el universo de la imaginación. Y que nos vino de lejas tierras. Desde aquellos años y escrituras el acento sobre la literatura en lengua española pasó decididamente a hispanoamérica.
Si hoy miramos hacia atrás –medio siglo– nos damos cuenta del cambio de rumbo, del gesto de libertad que enriqueció nuestras letras, merced sobre todo a Gabriel García Márquez, cuyo recuerdo colocamos a la sombra de una haya roja y terminamos con una ilustración de retama blanca y la copa de un fresno.


miércoles, 16 de abril de 2014

Domingo de Ramos


Muy acertado hubo de ser que coincidieran las fiestas religiosas con los cambios naturales, que es lo que ocurre a lo largo de todo el año, de manera que el final de los fríos invernales y los primeros brotes de la primavera coinciden aproximadamente con la llamada Semana Santa, es decir, que la religión inscribe su marca en los cambios naturales, para que sean aceptados naturalmente también. 

Espléndido de luz y color fue el domingo de Ramos, que esta vez viví en el Ferrol, que tiene una Semana Santa de prestigio.  Sobre la que yo recordaba de otros lugares, fundamentalmente castellanos, he visto que tenía rasgos propios técnicos, por ejemplo el de los costaleros a la manera andaluza, llevan en andas los dos pasos que formaban la procesión, con media docena de cofradías, formadas –es otro rasgo– también por mujeres con cucurucho (las mujeres antes llevaban cubierta de tela sin cucurucho, como los costaleros). El paso lo marcaban dos bandas y tenía la particularidad, que he visto en otros lugares, de que en algún momento los costaleros (una cuadrilla de unos cuarenta) elevaban en brazos rígidos el paso durante unos segundos, y la gente aplaudía, lo mismo que aplaudía cuando ejecutaban en orden y compás la entrada en la calle Real desde la plaza del Amboage, en maniobra lenta, medida y probablemente difícil.




Pero lo mejor de aquel domingo de ramos lo ponía el aire festivo de la gente, bien vestida ("Domingo de Ramos el que no estrena nada se queda sin manos"), con sus palmas y ramas verdes de olivo y, sobre todo, laurel; las pastelerías que anunciaban los dulces típicos, la ilusión de los niños, que también formaban pequeños grupos, la sensación de vida recobrada y el que todavía se pueda y se deba hacer en grupo, en comunidad, socialmente, sea con el pretexto –o la fe– religioso, sea como mero motivo de sentirse uno más en la comunidad.