dos hileras de pinos
y de adelfas,
acebuches, macizos de retamas,
hacia el sur el camino que nos lleva
se abre a la bahía gaditana
acebuches, macizos de retamas,
hacia el sur el camino que nos lleva
se abre a la bahía gaditana
los mares circundados por los mares
calles estrechas que unen viejas plazas
niños que sostienen
la tarde en juegos
balcones blancos en
fachadas blancas
hemos llegado cuando un
barco lejos
al horizonte un sol
sin luz arrastra
tiñendo con estelas de oro pálido
la lenta noche que
escondida estaba
abre los ojos de farolas cádiz
cuando el rapsoda solitario pasa
