La Virgen de
Siloé está leyendo,
pasa las hojas
con sus dedos frágiles
mientras sujeta
con el otro brazo
al niño que
descansa en la rodilla;
escote generoso
con orillo
de pedrería, en
hábito morisco,
cabellos
sueltos y dorados bajan
enmarcando un
colgante que hace juego
con la diadema de oro y la corona;
sillería
labrada en alabastro,
la escultura
descansa en el despliegue
final del manto
sobre dos cabezas
de ángeles que
sostienen una cruz.
La Virgen de
Siloé está leyendo.
