que alguien entienda lo que quiero, quiero;
el día cuando vuelve es lo que quiero;
si la tarde se va, cuando declina.
Quiero lo que será y lo que termina,
y lo que permanece también quiero,
lo que llegó al final y lo primero,
violonchelo, trombón y mandolina.
Quiero el verso pulido y melodioso
y la palabra con rigor pensada
y me gusta también si destemplada
acaba en verso vil y escandaloso.
Un modo de armonía y de distancia
en tanto que resuelvo qué prefiero.
