Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

Mostrando entradas con la etiqueta Gabilondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gabilondo. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de marzo de 2013

gabilondo en los pasillos de la uam


andaba gabilondo      con sus dudas
sobre cómo ganarse    a los decanos
que ocupan     el vacío de su nube
y arrastran     la vil rima     del marrano

resuelto     lo del pelo de la calva
se entrega    sin dudar   a los arcanos
y decora aspavientos    de ministro
y se envuelve    en fatigas    de la mano

volverás     a la voz más metafísica
a rumbos de foucault      los más insanos
tejerán tu moral      más impoluta
esfuerzos     de ascensión     hacia los vanos

en altar te coloco de       políticos
donde     inútiles      yacen     y lejanos


miércoles, 27 de febrero de 2013

....algarrobas no dan los avellanos....



Me está gustando este final de vida,
la ignorancia al alcance de la mano,
perdido en la mirada de un paisaje
que me mira con ojos achinados;

y me parece que el desprendimiento
es un modo de ser muy acertado,
no detenerse en lo que no interesa
no arrepentirse de lo abandonado.

Alrededor ocurre lo de siempre:
que algarrobas no dan los avellanos,
falsedad corrupción mentiras mafias,
sin solución en lo del mal decano...

Ya ha vuelto gabilondo a los pasillos
rector que fue de esta taberna antaño.

Ministro metafísico y palabrero,
le mando un estrambote de regalo.


 (1) Fotos del rapsoda, la primera en Barcelona, la segunda en una reciente exposición del Pompidou.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Retrato de intelectual con prisas

El día que se limpien los cristales
mi casa quedará resplandeciente;
me ganan las batallas sin remedio
la plancha, las fregadas y los muebles...

esto de ser intelectual activo
es tarea o de guarro o de indigente,
el espíritu va siempre en pañales,
el hambre acucia, la suciedad crece.

Ya no plancho toallas ni camisas;
trabo al azar las rimas, según vienen;
no leo lo que escriben mis colegas,

cocino en una tarde para siete...
días de la semana, duermo poco,
y leo a Gabilondo en el retrete.