hay un poema que habita y nos escribe
y todo lo demás al descubierto
de vez en cuando nos dirige adonde
se confunden los mares y el desierto
y vivimos entonces con las manos
no somos de verdad como queremos
quisiéramos que un árbol del camino
que un libro un monte un día fuera un verso
sobran tantas palabras cada día
nada logramos mientras se perdieron
la lumbre hemos gastado muchas veces
quién nos imaginó y aquí tan lejos
no somos sin palabras casi nada
y aun y a veces nos parece cierto