Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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domingo, 25 de diciembre de 2011

Romance

A tu paso pasa todo
nada se puede parar
miel de lo ojos arrasan
rasgados para llevar
del que con luces enlaza
puente del dulce mirar
cuanto de rojo los labios
cuanto infinito de mar
abierto quedó el silencio
en las manos temblarás
y así que puse el cansancio
y así que quise dejar
pasión navega dulzura
dulzura guía ansiedad
ansiedad tiembla en la piel
piel que encendida abrirá
incendio del cuerpo oscuro
negra brasa de humedad
los labios queman los labios
los ojos quieren cerrar
tenue el aire lento el viento
ya no queda nada más
los pensamientos en vilo
que suspendidos ya van
la quietud alrededor
suave late intensidad
juntos juntos juntos juntos
los dos juntos nada más
que cuanto como que sea
que cuanto si que será
de cuantas soñé mucho antes
veces que no se sabrán
aquellas que tanto fueron
lágrimas al despertar
aquello que cuando vienes
aquello que cuando estás
donde no sé si termina
donde que tú nada más








martes, 5 de abril de 2011

Romance de primavera. "Arrimado a su recuerdo...."

Arrimado a su recuerdo
llevo no sé cuántos años
si cierrro los ojos veo
que sus ojos va cerrando
según avanza mi cuerpo
según avanzan mis manos
según el cuerpo atraviesa
el tiempo que nos soñamos
y viene el calor del cuerpo
abriendo a la piel los labios
y al fin los abre allá dentro
por fin nos hemos juntado
no miran los ojos nada
hacia dentro están mirando
y ahora que si los entorna
y ahora los abre despacio
la luz que los humedece
dice que juntos estamos
donde ya nada se dice
donde todo se ha logrado

La lentitud  se ha movido
refugiada en un abrazo
y en el silencio emprendido
la dulzura se ha incendiado
y tiembla al subir el cuerpo
y queda en vilo temblando
nunca te lleves los ojos
necesito abrir tus párpados
quiero saber que eres tú
y quiero saber que estamos
donde nada se requiere
donde tanto hemos soñado
sujétame con tu cuerpo
recórreme con tus manos
muerde el aire que respiro
entre besos y entre labios
en el mar de tu mirada
ya mis ojos se han ahogado

Recuerdo que sus vaqueros
que su blusa y sus zapatos
que su flequillo y pendientes
recuerdo ser y quedarnos
recuerdo tardes que anuncian
noche intensa de verano
aire quieto y luz de tapia
rama densa y olor a nardo
solos al cruzar la luna
con las estrellas brillando
toda la noche en un beso
que nunca se ha terminado
y llega la madrugada
y aun se buscan los labios
contigo nada termina
como el tiempo estás durando
día tras día te quise
y aun no te has acabado.

martes, 14 de diciembre de 2010

Romances noticieros: "Cuántas veces, cuántas veces..."

Cuantas veces, cuántas veces
con el ánimo cansado
me he venido a tus recuerdos
y contigo he imaginado
que sin gestos ni palabras
simplemente nos juntamos,
que bastaba con mirarte,
y con quedarme a tu lado,
con dejar que todo fuera
como siempre lo he soñado,
con los ojos en los ojos,
con las manos en la manos,
tan sencillo y tan tranquilo
como amar y ser amado,
travesía de los días,
travesía de los años,
cada instante una caricia,
los silencios habitados,
travesía de los cuerpos
y saber que nos llevamos,
sin esfuerzo para nada,
como un romance cantado
que fluye sencillamente
hasta quedar acabado.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Romances noticieros: "Romance de los adioses..."

Romance de los adioses,
canciones de rimas blancas,
versos para los inviernos
que apenas ya si se cantan;
de tanto intentar decirlo
temo que no digo nada,
que fueron engaña bobos
lo que se fue a las palabras.
Qué más da revuelve todo,
qué más da no quiere nada,
solo mira si el invierno
se ha agarrado a la ventana,
si aparecen los azules
cuando llega madrugada;
la lentitud se ha posado
y las horas se adelgazan;
rutinas de ciudad grande
en el refugio de casa.

Murieron los viejos sueños,
quedó la canción lejana,
chopin me resulta extraño
y tchaicosky me empalaga;
a veces se viene brahms,
y me asusta si se marcha....
Alrededores del frío
misterio impreciso pasa:
ha muerto de sed un ficus,
una hortensia se desmaya,
se han quedado sin abrir
regalos, paquetes, cartas...
y por desorden mayúsculo
no hay ni leche desnatada.

Atardeceres helados,
gélido esplendor del alba,
los pasillos de la noche
no esconden ninguna dama,
y la voz muy trabajosa,
tenue, frágil y harto extraña,
se confunde con el viento,
del silencio se acompaña,
parece un cantar de ausencias
cuando las luces se apagan.
Por fin el tiempo se acuesta,
por fin el tiempo se para,
y nos miramos de cerca,
y nos palpamos las caras,
dice que duerma tranquilo,
que los secretos me guarda,
yo le motejo de inútil
y le hago ver que me cansa.
Tiempo de invierno y la noche,
¿cómo salir de esta trama?
Iré al lugar de los sueños.
Ya veré lo de mañana.

No cantaré ya sus ojos,
se pierde lo que se canta,
y quiero guardar sus ojos,
quiero recordar su cara
para el viaje y los adioses
con maleta machadiana.
Ahora recuerdo que entonces
recuerdo entonces que estaba
pendiente de ver si acaso...
Adiós te diré mañana.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Romances noticieros: "Naranjas busco en tus labios..."

Naranjas busco en tus labios,
hago en tus ojos cosquillas.
La tarde dejó de ser
y la noche se aproxima.
Arte de birlibirloque
se llevó lo que vestías,
¿quién me quitó los zapatos,
desabrochó mi camisa,
nos ha dejado en pañales,
que si es que vas y te fijas
–tomates en calcetines–
te vas a morir de risa?
No sé si fueron los rollings
o si los lentos de dylan,
o si fue cuando –¿te acuerdas?–,
al coincidir en las risas,
se nos fue un beso hacia dentro
y ya poder no volvía;
borrachas fueron las manos
por la ropa enloquecidas
a la caza de botones,
cremalleras y rendijas;
buscando nidos ardientes,
serpientes o lagartijas,
con la sangre alborotada
entre lenguas y salivas,
buscando arroyos en fuga,
buscando alondras perdidas,
de las que gimen si alcanzas
a apresarlas con caricias,
de las que bien no se sabe
si bullen porque suspiran,
si suspiran porque esperan,
si esperan porque precisan
que con los labios y dientes
sin piedad muerdas su huida.

Al cabo de tantas dudas,
todo se mueve y se agita,
y tus muslos y tu espalda
como el agua se deslizan
entre las manos que quieren
encontrar lo que escondían.
Buscando cauces lejanos
hete aquí que, humedecida,
la piel se abre a no sé qué,
a bien sé qué maravilla.
Allí oculto andaba todo
lo que tanto me sufría,
que eras tú cuando no estabas,
que era la pasión vacía
que en el aire se quedaba
y que luego se perdía;
pasión que viene tan cerca
que no puedo frenar su ida;
sube, punza y me desborda,
parece que es avenida
que rezuma intensidades
y sobrepasa la vida,
no sabe si la ternura
es llegada o es partida,
no sabe más que desorden,
si despacio o si deprisa.
Ya pregunta mi ansiedad,
mientras muerdo tus orillas,
por los lugares de encuentro
donde los cuerpos ardían.

Al fin que van y se abrazan,
al fin que paran la vida,
al fin que fue que allí dentro
donde se ocultan las cimas,
donde la seda se rasga
y hondo árbol enraíza
sin que le tomen tristezas
sin saber lo que sentía.

Y he aquí que aparece el mar,
soñado mar sin orillas,
que llega creciendo inmenso
y todo lo precipita.
Entonces sé más que nada,

entonces se deja y olvida,
momento de olas y espumas
que van sembrando delicias.
Reposa entonces los ojos
en mis ojos y sé y mira.
Vamos juntos donde estamos.
Abre las olas y mira.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Romances noticieros: "Chinita que al sueño vuelves..."


Chinita que al sueño vuelves
dame tus ojos rasgados
dame tu cabello negro
la blancura de tus manos
que recorra mis secretos
y que los deje esperando
harto estoy de imaginarte
quiero tu cuerpo en mis labios
y el temor a los amores
cuando estallan cuando vamos
a recoger otra vez
lo que tanto hemos soñado
dame amores dame amores
dame tu vientre ovalado
donde ocultas entre pliegues
tantos pétalos rosados
dame alondras escondidas
dame botones y nardos
dame tu lengua en la mía
y dame tus cuatro labios
dame al cerrar de los ojos
los dedos que van buscando
el largo canal abierto
que desde el cuello bajando
termina con tanta gracia
que se me pierden las manos
entre montes y entre valles
entre bosques y pantanos
donde habrá que hundir la vida
con el cuerpo adelantado
con tus dedos y tus besos
llévame allí y con tus labios
que me prendan caracoles
y me arañen los costados
dime tú si este es el ritmo
dime tú si este es el paso
que mi cuerpo tan crecido
ya dentro te está buscando
para llegar a infinito
para llegar encumbrado
al mar que crece esas olas
que al cuerpo dejan temblando
como quien pulsa instrumento
que luego queda sonando
marea de plenitud
que al fin nos ha desbordado

miércoles, 24 de noviembre de 2010

ROMANCILLO DE LOS AMORES DE INVIERNO (parte II)

¿Qué voy a ocultar
y con qué silencio
si ocupas mi voz
y llenas mis versos?
Me acerco y me miras;
no mires tan dentro,
no mires tan cerca,
que sé lo que pienso
y voy y lo digo
y voy y te llevo,
te llevo a las noches,
te llevo a mi cuerpo,
te llevo a mis manos,
te llevo a mis besos,
te llevo perdido,
donde están te llevo
la luz apagada
y el roce del viento,
la luna desnuda,
la sombra del cielo,
a mirar estrellas,
y contar luceros,
tú aquellos de arriba,
yo los dos del suelo,
no los cierres nunca
cuando vaya dentro
que entonces relumbren,
que entonces me muero,
solo si los abres
muy cerca me quedo.

Abre cuanto puedas
mientras cede el cielo,
estrellas se queden
si quieren a verlo,
que yo necesito
mirar cuando tiemblo
que estás junto a mí,
que te estoy sintiendo,
estar en tus ojos
y en tu pensamiento.

Vayamos deprisa,
queda poco tiempo;
detrás de una esquina
me espera el silencio
y allí yo quisiera
llevar tu recuerdo.
No bajes los ojos,
si en ellos me pierdo;
escucha a  mis manos
si buscan tu cuerpo;
guardo para ti
todo lo que fueron
paisajes sin nombre
amagos, intentos,
todo lo que se iba
al cabo muy lejos,
que nunca creí
poder ya tenerlo.
Pasaré a tu lado,
rozaré tu cuerpo,
marcharé a mi viaje,
esparcerá el tiempo
ceniza de amores
por el universo.
Mas si abres los labios
me quedaré dentro,
donde siempre quise,
dentro dentro dentro.

martes, 23 de noviembre de 2010

AMORES DE INVIERNO. Romancillo (I)



Amores tardíos,
amores de invierno
que vienen, si vienen,
con prisa pidiendo;
amores maduros,
castañas y fuego.
Amor tan tardío,
amor de invierno,
no quise buscarte,
y cerca te siento.
¡Por dios!, cómo mira
y yo aquí indefenso:
“Que bajes los ojos,
que da mucho miedo”.
Y ahora va y se va
y yo como lelo
me quedo mirando
camisa y vaqueros,

sus manos, su frente,
sus labios, su pelo,
mi perplejidad,
que grita en silencio:
"Ya sé que no miras,
ya sabes que quiero,
ya sé que quererte
dirán que no puedo;
por eso comprende
que hago lo que puedo,
y oculto pasiones,
te escondo en los versos,
y pierdo las gafas
y todo lo pierdo,
perdido me miro
si vuelves o vuelvo.
Haré disimulos
como que no veo,
que estás entre todo,
que estás aquí dentro;
que mire a tu lado
que mire bien lejos
al cabo tus ojos
será lo que veo;
detrás de tus ojos
yo ando bullendo,
quisiera besarte
en los pensamientos,
trazar tus sonrisas,
fabricar tus besos,
morder en tu lengua,
rodear tu cuello,
recorrer tu espalda,
remontar tu pecho,
deslizar tu piel,
enredar tu pelo,
contar muy despacio
nuestros once dedos,
andar con cuidado
abriendo secretos,
el camino rosado
el botón abierto,
túneles sin fin
que nos lleven dentro;
mirar si es que puedes
saber lo que siento
cuando puedas sentir
qué dicen los versos
que van como locos
cantando deseos".


Amores tardíos,
amores de invierno.

martes, 16 de noviembre de 2010

Romances noticieros: "Sin defensa y sin destino..." (Romance de los ojos negros)

Sin defensa y sin destino
y casi ya hasta sin tiempo
me he enganchado con tu imagen
cuando trazaba los sueños;
por la esquina de la vida
he levantado el secreto;
tiene como tú los ojos,
profundos, grandes y negros;
dicen que nunca se cambia
lo que se lleva tan dentro;
y así clavados, y hermosos,
me los voy a llevar puestos,
que si dolían de cerca
mucho más duelen de lejos;
que te vayas no hay defensa
que te alejes no hay remedio;
para siempre ocuparás
el almacén de los besos,
los que fabrican temblores
en los rincones del cuerpo,
los que navegan despacio
por el mar de mis deseos,
los que dibujan contornos,
los que recorren el sexo,
los que se llevan la voz
y navegan el silencio...
En tus ojos recogidos
labora mi pensamiento,
tarea de protegerte
de la distancia y el tiempo;
con versos de Garcilaso,
escrito en el alma el gesto,
me he parado contemplar
cómo te llevo tan dentro.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Romance correntío de la estancia en Palermo



Con lujuria la miraba,
respondía con piedad;
me puse los ojos dulces,
los ojos de conquistar;
amores tranquilos iban,
todo respiraba paz,
aquello que estaba en frente
monjita era en agraz,
de lejas tierras venía
a ver a su santidad;
por ver si me la ganaba
me ponía espiritual
ya que miraba hacia el cielo
ya que empezaba a cantar;
de los suyos yo me hacía,
otro era mi pensar.



Contigo yo rezaría
una noche sin parar
lo que de niño aprendí
para del cielo gozar:
por rosario, cremallera;
las cuentas, abotonar;
recogido en tus misterios,
que al fin se puedan mirar;
haremos las estaciones,
ninguna se olvidará;
en el lugar de las cruces
que es el que me inspira más,
ensimismado en mis rezos
y arrobado me tendrás;
con suspiros de pasión
al cabo me rogarás
que labios que tanto rezan
que dejen ya de rezar...


El diablo, que nunca duerme,
se nos acercó a enredar
y los ojos se me fueron
a un botón sin abrochar
que la blusa se olvidó
en peligroso lugar;
ella reparó en el caso,
no pude disimular;
las manos se llevó al pecho
y se me fue del mirar
a recoger sus alondras
con ninguna caridad;
la espalda que me ha dejado
no termina nada mal,
mientras parece que dice
con gestos y brusquedad:


Las perlas de mis pezones
nadie las puede mirar;
las alondras de mi cuerpo
nunca las voy a soltar.


Cuanto más reparo en ello
más me inclino a valorar
la gloria de borbotones
con que resuelve su atrás;
no caben en donde viven
y quisieran reventar;
en esos montes gemelos
yo me podría enterrar;
cirios ardientes demandan,
mucho tiento y manejar,
todas las manos del mundo
implora su inmensidad;
rotundos como las moles,
altura y profundidad,
¿quién te grabó esas rocas
que se ven cuando te vas,
quien te puso tan allí
semillas de la ansiedad?;
tambores lejanos son
¡quién los pudiera sonar!
Podría subir con ellos
a cumbre sentimental,
arriba, arriba y arriba,
sin vuelta ni marcha atrás.
Parece que torna a verme;
el careto voy a cambiar;
he perdido la batalla,
¿la guerra continuará...?


Si yo no me fuera al cielo
venme tú a rescatar
vestida de un velo blanco
donde pueda adivinar
porque perdí mi ventura,
sin siquiera ser tomás...


No es adecuado el discurso,
bien se puede adivinar
por el mohín de disgusto
con que vuelve a rechazar
que de sus ojos cuelgue
la mirada de implorar.
........
Trompetas al papa claman
y mi monjita se va,
rosario y tambores lleva
donde coros sonarán
sin que flautas, sin que pianos
le puedan acompañar.
¡Adiós mi monjita en ciernes!
No sé de ti que será,
con esta derrota tuya
no me voy a conformar;
haré mis bellaquerías
en vergonzoso lugar,
y tuya será la culpa,
tuya y de su santidad.

Los malos a veces pierden
cuando habían de ganar.







viernes, 22 de octubre de 2010

Romance de la buena música

Casa en campos de amapola, jaramago y malvas. Javier Tacón Clavaín, acrílico sobre lienzo



Amores, campo, trabajo.
Las cosas ya van sencillas,
un paseo por las tardes,
el trabajo por el día
y las noches en silencio
a soñar lo que querría,
a la espalda los recuerdos,
miedo a lo que se avecina;
lo que se avecina es tiempo
el que a su paso camina,
el que no juega con niños,
el que no sabe de risas,
el que a los amores echa
y a la soledad cobija;
por eso prendo los ojos
y me marcho de puntillas,
con el corazón dorado
y con la tristeza antigua
a mirar cómo va todo
al rincón donde se olvida;
tantas cosas olvidé,
tantas cosas que tenía
que no puedo saber ya
si fue o no fue de mi vida
lo que me traen los recuerdos,

todo quedó en lejanía;
mas cuando vienen canciones
y dentro me hacen cosquillas,
la pena va y se enloquece,
el amor va y todavía,
a los ojos se me salen
las palabras y las risas,
y sin que nadie lo sepa
y aunque parezca mentira,
por la noche hago que duermo:
más dejo la luz encendida...
la de los recuerdos viejos,
y la de la fantasía,
y con ella paso noches
y hago amores, pillerías,
consigo el beso perdido
y la pasión escondida,
a chopín vuelvo a querer,
y aun entonces todavía
siento amores, tengo amores,
hago y deshago mi vida.
Y mientras cruzo la noche
el tiempo va y se retira.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Romance correntío

Buscando voy mi chinita,
más que triste, encendido,
que desde lejos la vi
y desde entonces la sigo,
ni saludo a los colegas
ni me detengo en corrillos,
que el amor es un veneno
que el deseo es un martirio;
me asomo por los despachos,
y recorro los pasillos:
aquellos ojos rasgados
no pueden andar perdidos.
En un rincón de los patios
con el cigarro prendido
guardias jurados y profes
se dan con pasión al vicio,
por ti que les pregunté
y quedaron sorprendidos.
“Chinos hay muchos este año...”
–esconden el cigarrillo–
Con mala conciencia quedan
y con la busca prosigo.
¿Dónde te fuiste, amores,
amores donde te has ido,
que quiero dejar tus ojos
detenidos en los míos?
.......
Tras la puerta de un despacho
ya nos hemos escondido,
nuestros dedos se han buscado,
nuestras manos, sin remilgo;
no sé que tuve en mis labios,
bien sabe lo que haya sido,
recuerdo que había fruta,
recuerdo que había trigo;
se le agrandaban los dedos,
se suavizaban los míos.

Tanta gente y solo a ti
te voy buscando y te sigo,
con tu aire voy a clases,
con tu aire y sin el mío,
vuelta arriba vuelta abajo,

cafetería y pasillo;
si te veo me enamoro
y si no te veo desquicio,
y tú andas asustada
y yo ando confundido,
por amores como el nuestro

muchos se hubieron perdido.
........

Vino el encuentro a mayores,
–nadie sabe cómo ha sido–,
yo me quité el cinturón,
ella se quitó el vestido,
cegamos todas las luces
y cerramos con pestillo.

...parece botón de piel
no me parece de abrigo;
se mueve si se le alcanza,
está lleno de suspiros,
húmedo como las lluvias
de vez en cuando escondido;
si le busco para el beso
no sabe estar quietecito...

Pero ¿cuantos dedos tienes
que enredan por tantos sitios?

Me parece a mí que faltan...
no sé si es bueno el gemido...

Mira a ver si con cuidado
llegas al recto camino,
que labiales y africadas
ya las hemos aprendido,
y no me obligues a hablar
que no es lo que necesito.

¡Pues que va a ser lo que quiero,
cuando lo sepa lo digo!

¿Y dónde me dices tú
que sabes qué es lo que ha sido?

Ahí no creo que llegue,
que aun estoy en tu ombligo,

Conjunción de astros no habrá,
si no te inclinas conmigo.
–Sí, claro que tiene el amor
estos lances al principio.
Luego se sabe el lugar,
luego se sabe el camino,

No sé si es bueno o es malo,
solo me sé lo que digo.
Y que no me hagas hablar
segunda vez que te aviso;

quiero mirarte a los ojos
y quiero cerrar los míos,
ya ves cómo están las cosas

que casarlas no consigo.

..............
Ya firman colegas quejas
ya preparan sus escritos,
ya elevan a los rectores
mandamientos incumplidos,
siempre dolió más el sexto
que el segundo y el quinto,
nada se sabe del cuarto;
parece que están dolidos
con sus votos votarán
en juntas juntos unidos
masturbando las corbatas,
acorralando al contrito
para que sienta vergüenza
y se organice un castigo.

¡Nunca más vea chinitas!
¡Calce feos calzoncillos!
¡Gafas oscuras en clase!
¡Bedeles le den pellizcos!
¡Del sueldo que se le quite
lo más que se pueda y pico!
¡Que no vuelva a poner los ojos
ni en las chinas ni en los chinos!
¡Yo me quedo con su mesa!
¡Yo me quedo con sus libros!
¡Yo me quedo con sus clases!
¿Se sabe si vende el piso?
¡Que se ponga en su expediente!
¡Qué bochorno y qué peligro!
¡Yo no me siento segura!
¡Firmaremos un escrito!


Y el que gusta de romances
ya pone la voz en grito:
–¡Que no se tocan las chinas
que no se tocan los chinos!


Pues entonces, ¿qué se toca,
–dice alguno confundido–
si hemos de casar las hijas
y hemos de hacer los hijos?


Mientras cuaja la protesta,
que nos vamos al Retiro,
y en el roble de las penas
–un lugar bien escondido–
buscamos espesa umbría,
el cielo vemos tendidos;
torné a explicar las labiales
se cerraran sus ojillos,
yo le hablaba con susurros,
ella hablaba con gemidos;
navegué toda su piel
de canela dulce y trigo...
La tarde se fue volando,
las noches serán contigo,
durante el día me duermo,
y cuando pueda te sigo,
confesaré los amores,
me voy a jugar el tipo.
...........
Mientras tanto los colegas
van firmando papelillos
donde opinan con su firma
que somos unos salidos.
Frecuentes se hicieron luego
las visitas al Retiro.
..............
Ya viene el otoño fresco
y en  lugar oscuro y frío...

–Tendremos que usar los brazos
para el cuerpo y el abrigo
y que las manos se encarguen
del rincón encendido,
para la piel de la espalda
frotar y frotar sin ruido...

Y esto tan suave, ¿donde estoy?
Alrededor del ombligo.
Yo creo que voy desviado,
creo que me he perdido

Vete hacia la derecha
–¿Según estoy o según miro?
– ¿Si quieres que yo te ayude...
–Si así me ayudas, termino...

Si quieres yo también voy...
–Si te vas, me voy contigo,
pero no te muevas tanto
ni hagas tanto ruido.
–Es que no puedo parar.
–Piensa en algo sencillo
.

¿Y en qué quieres tú que piense...?
¿Has entrado o has salido?

Imagina un diccionario,
un profesor aburrido,

Gabilondo que se peina...
– ... ya parar no lo consigo...
– el examen de gramática,
un discurso del  ministro..
.

–... que no puedo, que no puedo...
– ... no te muevas, no hagas ruido...
– Imagina que lo cuento
en romance correntío...