Era esa la curiosa etiqueta con la que se denominaba una corriente artística en principio italiana ("arte povera") que, entre otros, fomentó el escultor italiano Luciano Fabro (Turín 1936 - Milán 2007), del que se expone una excelente antología en el Palacio de Velázquez del Retiro, en Madrid, lugar que le sienta como un guante a sus experimentos escultóricos, en donde materiales y espacios dialogan con las luminosas salas blancas y conforman un conjunto de sumo interés, que ahora viene a cuento en relación con este recorrido a las vanguardias que comenzamos hace unos días.
| Rueda |
He aquí, por tanto, otra vez la necesidad de forjar contra la tradición, de innovar con formas, materiales y espacios que –de paso– recogen lo que está ofreciendo el mundo moderno, para también deformarlo (ordenadores, materiales, transparencias, opacidades....), con un guiño cultural curioso desde ese libro aplastado por una gran piedra (Nadezda, 1990), quizá un signo de los nuevos tiempos.Por cierto, el fotógrafo que preparaba está entrada fue atrapado en una de las salas por el "hueco" de una transparencia.
