Con qué pocas palabras nos quedamos;
mira la tarde una vez más vencida
y la nube que se deshizo, lejos,
después de atravesar un campo azul;
nada más que pasar iluminada,
cruzar para que el viento se la lleve,
perderse en la belleza incomprensible
donde siempre repiten las hogueras
murmullos de colores silenciosos
donde se queman las últimas brasas
y se reclina el tiempo y desvanece,
donde los versos van a bien morir;
Si hubiéramos querido decir algo,
con qué pocas palabras nos quedamos.