Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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viernes, 20 de septiembre de 2019

Palmeras en un lugar de luna llena



palmeras    en un mar de luna llena 
algo tendrán   los versos  que decirme
a qué   si no   tanta gracia se difunde
sin para qué viajé     si aquí me vine

y no siento distancia    en modo alguno
ni creo en las fronteras   ni en los limites
versos    vienen y van   en Hualien
indonesia y Japón   mucho no dicen

el de mi infancia es este mar        cantabria
el de Castilla     en Palencia nací     es
como las eras de trigales    que
la marea de viento y sol reciben

pasa gente corriendo      solo sombras
sombras nocturnas     que en Hualien se escriben



lunes, 29 de febrero de 2016

Luna llena / 南粤

Recuerdo las noches de luna llena sobre el mar de Qingdao, a veces coincidiendo –días limpios– con la puesta de sol, jugando a los dorados entre la niebla, en la lejanía. La luna de Qingdao sobre el mar, la luna de Hangzhou sobre el lago, la luna de Madrid sobre el Retiro....


al final de mi calle está la luna
diciendo no sé qué      va de amarillo
la miro con pasión de novia nueva
embobado  y  feliz   y algo perdido

huele la lluvia    el bulevar   se aleja
hacia la noche oscura del Retiro
algún recuerdo ronda el pensamiento
y alerta me mantiene        y encendido

qué difícil será encerrarse en casa
con esa luna  en calles y en caminos
noche abierta     las sombras se estremecen
un resquicio de   luz late     escondido

y yo no sé bien qué de tanta luna
esta noche quisiera estar  contigo

[Siguen tres lunas del Thyssen, y una luna sobre la calle Soufflot, de París, sobre el Panteon]





lunes, 21 de marzo de 2011

Luna de primavera


¡Están pasando tantas cosas hoy!
Amarilla la luna se despierta,

buscando voy amanecer contigo
para encender algunas primaveras.

Un vuelo de botones trepa chopos
y algunas hojas ya se desperezan.
Iré sonriendo a lentos jardineros
que en el Retiro todavía siembran.

Mándame una mano por la espalda
y déjala que al resbalar se pierda
hasta que pueda recoger secretos;
mi piel te esperará frutal y tersa. 

En un ovillo de caricias tuyas
quiero que el sexo se despierte y duerma.


sábado, 22 de enero de 2011

Librerías madrileñas (II): Bardón



Bardón


Bardón
Bardón es un nombre de prestigio para los bibliófilos; y un placer a medias para el visitante: ocupa un lugar muy especial en la geografía madrileña, una fachada a la plaza de San Martín, a un lateral de las Descalzas. Y a medias, porque como, por otra parte, es lógico, no es librería para pasar un rato husmeando libros. El local, eso sí, forrado de estanterías con libros, es limpio e impresiona, pero hay que tirar de ordenador, de catálogo, naturalmente. Me tomaré venganza yendo este domingo a la Cuesta de Moyano, que conjuga sol, libros y Retiro. En Bardón estuve ayer a última hora de la tarde, ya noche  –probablemente una de las más frías del invierno madrileño, con el termómetro bajo cero–; entre brevemente, recogí el cataloguillo de la ilustración y no resistí la tentación de sacar algunas fotos de las Descalzas, procurando que no saliera el telón de fondo de un enorme Corte Inglés; un intento vano del fotógrafo para detener el tiempo.... y algo de la desidia urbanística, imparable, me temo. 
Librería cafetería "La buena vida"
Fernando Contreras
Berceo

Callejeé luego por los alrededores, porque, como las cerezas, un lugar llevaba a otro, y me asomé a la plaza de San Nicolás, donde hay otra librería para bibliófilos (Berceo); y aun me asomé a la calle de Santiago (otra más: Fernando Contreras) y así fui terminando mi itinerario –otro día pararé en La Librería, la madrileña, ahora en la Calle Mayor–, entre lápidas y recuerdos (Valle Inclán, Ercilla, Juan de Herrera, Eugenio d'Ors, Larra, Velázquez....), hasta alcanzar la Plaza de Oriente, de donde venía un coro de ópera que no supe distinguir: en una enorme pantalla de la fachada del teatro de la ópera se ofrecía al público externo el concierto que se estaba tocando dentro (¿era el homenaje a Plácido Domingo?). 

Plaza e iglesia de San Nicolás
Bóvedas de San Gi

Definitivamente congelado, entré en el café del Oriente y pedí una chocolate con picatostes; mientras me lo servían, bajé al restaurante y obtuve algunas fotos de la vieja iglesia de San Gil, de las bovedillas de ladrillo sobre las que se ha levantado toda la edificación moderna, y de los restos arqueológicos, sabiamente conservados mediante un piso acristalado que deja ver parte de los cimientos. Reconfortado por el chocolate, calle Arenal arriba, volví a tomar el metro de Sol, nuevo enlace, al parecer muy efectivo, al que le han salido dos ampollas horrorosas en medio de la Plaza, un intento de "modernidad" absurda.


Opera nocturna, con el Palacio Real al fondo




Los alumnos que me soportan y con los que paseo a veces están de exámenes y les he echado de menos; pero al llegar a casa tenía un mensaje de Ely, que me hablaba de algunos finales gramaticales, y le conté brevemente mis andanzas, impresionado todavía por una enorme luna llena que se asomaba al final de mi calle, saliendo por el este de Madrid.

Luna llena al final del bulevar (Madrid, 21 de enero 2011)