Todos los telediarios que me he visto
venían a decir que esto se acaba,
que intente no abusar de los azúcares
y que vigile el peso y ciertas grasas.
Hacia el lugar que la cintura ocupa
un michelín discretamente avanza,
producto del chorizo y las natillas,
endulzará mi imagen con rodajas.
No se qué voy a hacer con el problema,
tampoco sé cómo parar la marcha
de otros signos que llevan sin remedio
a la tristeza que el espejo guarda.
Merendaré esta tarde algunas hierbas
y beberé tan solo un vaso de agua.
