Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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jueves, 18 de junio de 2015

Sobre la limpieza de los colegios y otras sutilezas


De repente los tertuliamos de las cadenas, digamos, de derechas, se han vuelto algo obtusos y no parecen entender lo que la nueva alcaldesa de Madrid quiere conseguir con esa fórmula tan sencilla de las "madres limpiando los colegios". ¿No lo entienden o barruntan en verdad de qué se trata? El caso es que hoy he visto en varios reportajes razonar con estupor cosas como "va a dejar sin trabajo a mucha gente", "está improvisando", "el ahorro será del 1%"… No parece que vaya a ser así: van a seguir existiendo trabajadores que ejerzan esa tarea en los colegios, y se les va a pagar igual o mejor que a los que hay, quienes se van a quedar sin su parte van a ser las empresas que intermedian, es decir, quienes se hayan constituido como empresas de capital casi puro, que a su vez contratan a trabajadores. Lo de improvisar...., bueno, no vamos a traer a colación el trasfondo histórico de esta cuestión, de abundante literatura con nombres que se suelen utilizar para asustar al que no sabe. En cuanto al ahorro, parece que podría ser de casi toda la tajada que la empresa-capital se reserva, según mi experiencia, hasta el 60% del dinero que se sustancia en los contratos públicos. 


El caso es la mar de sencillo y se puede extrapolar a miles de situaciones semejantes, en todos aquellos casos en los que se contrata y concierta a través de empresas, consulting, etc., siguiendo criterios legalizados (que no legales). La empresa, a su vez, contrata o tiene a las personas que ejercen directamente la tarea (limpiar, catalogar, acarrear, ajardinar, guardias jurados….) Estoy hablando, en principio y por claridad, de empresas que no tienen complejas competencias técnicas (limpieza, guardias jurados, vigilancia, jardinería de mantenimiento, obreros no cualificados....) El resultado final de esta operación en muchos casos es que esa empresa, sencillamente, aparta lo que gana en la operación como tal empresa y da el salario a las personas que, a su vez, contrata para ese trabajo. Lo he visto hacer muchas veces; el resultado es que el capital (la empresa) gana por intermediar –es lo que hace– y el salario real (de los trabajadores) de las personas contratadas cae a niveles ínfimos y a condiciones penosas, que deben aceptar, porque el mercado de trabajo se mantiene barato con el paro galopante: si no lo aceptas vendrá otro, no hace falta estar muy cualificado. Es maravilloso para el empresario que el trabajador mendigue un puesto de trabajo.
Pero la alcaldesa habla de una cooperativa de madres, no de una empresa, por cierto, es decir de un modo de hacer en el que los beneficios se reparten entre todos los trabajadores y no son del capital invertido. Y eso no perjudicará a los asalariados, perjudica al capital interpuesto y todopoderoso. He manejado la explicación con sumo cuidado, precisamente porque conozco el trasfondo histórico (e ideológico) de esta situación, que hace falta volver a explicar cuidadosamente, sobre todo a los trabajadores, que intuyen que en todo ese tejemaneje son los perjudicados.
Desde luego que protestan las empresas o, mejor dicho, el capital que en estos casos opera más que como empresa de iniciativa propia, como pura fuerza de capital para intervenir en el mercado de trabajo, en su favor y en detrimento de los trabajadores. Una de esas empresas es la que ha comentado que se va a dejar en la calle a los trabajadores de la limpieza: no, insisto, seguirá habiendo trabajadores que ejecuten esa tarea, lo que no existirá es el gravamen de un capital que se queda con más de la mitad de lo que ellos hacen.
¿Tan difícil es de entender? Frente al capital que ejerce su fuerza en el mercado, abusivamente en las circunstancias que he ejemplificado, y solo en esas, la mejor defensa posible es la de las cooperativas.
Y sí, querido anónimo, para esto, fundamentalmente, sirve el blog, el facebook y demás. En Facebook ilustré con un empresario espantado ante la propuesta de la alcaldesa. Lo dibujó Carducho y anda expuesto en la Biblioteca Nacional de España, en donde ese sistema de contratación abusiva, en favor siempre del capital, opera a las mil maravaravillas, y no solo en vigilancia y guardias jurados –en detrimento de bibliotecarios–, sino incluso en niveles técnicos de todo tipo. 


Aquí está la ilustración, que acompaño de otra en la que se ha motejado a Pablo Iglesias de diablo. ¡Qué premonición la de Carducho!

miércoles, 10 de octubre de 2012

La investigación literaria (II). Máster. Plantilla para la valoración de centros documentales




PLANTILLA PARA VISITAR Y ANALIZAR UN CENTRO DOCUMENTAL (con sus flores) Esta plantilla se ha utilizado para el directorio de Madrid, que ofrecí inútilmente al ayuntamiento –de Carmena–.

1.– Nombre, situación. historia (de la institución, del edificio, de los fondos).
Comentario conreto sobre el origen y procedencia de los fondos. Fondos fundacionales, si los hay. Incremento de los fondos.

2.– Prospección física y geográfica
Edificio: ubicación, conservación, propiedad, etc. Dirección y organización. Personal que atiende hasta llegar a los fondos. Personal que atiende sobre los fondos. Especialistas (archivístic, biblioteconomía, etc.; según el tipo de fondos).
Horarios. Salas: sillas de lectores y de investigadorees; consultas; iluminación, silencio, comodidad, vigilancia, trato, ayuda). Amabilidad y desdén. Idiomas.
¿Se ha dispuesto un servicio para sugerencias?

3. Existe un servicio de información sobre el fondo: in situ, en la red. Alcance de la red (desde casa, desde el centro, etc.)

4.– Ficheros, catálogos y modos de acceso a los fondos. Catálogos antiguos, inventarios, y su disponibilidad.
Si existen o no. Acceso y disponibilidad. Completos, parciales. Tipos de ficheros. Informatización de ficheros. Otros procedimientos de acceder a a los fondos.

5.– Digitalización de los fondos. Extención, acceso, calidad. Recuperación y copia. Copyright.

6.– Fondos. Manuscritos e impresos. Impresos: Incunables, fondo antiguo, raros, folletos, fondo moderno. Otros fondos: grabados, estampas, folletos, cajas, pliegos sueltos, etc. Los “tesoros” de ese fondo.

7.– Tratamiento de los fondos. Conservación, restauración, renovación. Fondos muertos / fondos vivos.

8.– Revistas. ¿Existe hemeroteca? Número de suscripciones vivas, valoración y carácter.

9.– Consulta de ejemplares del fondo. Servicio en sala, de préstamo, restricciones de la consulta, controles. Reproducción: fotocopia, microfilme, digitalización, otros. Precio de las reproducciones. Copyright. Intercambio bibliotecario.

10.– Actividades de la institución. Publicaciones, exposiciones, actividades culturales. Promoción de la lectura. Fomento de la investigación. Conexiones culturales con otros centros e instituciones. Formación de expertos.

11.– Economía.
El presupuesto y su utilización.

12.– Otros aspectos (de comentario libre, que no se hayan recogido arriba)

Procede de P. Jauralde, Investigación literaria.


sábado, 2 de abril de 2011

Se me llena el barrio de vecinos famosos

Baroja y en la "casa de Baroja"
Margarita de Jesús
Ya existían vecinos famosos antes, aunque eran pocos y cada uno había dejado una huella distinta. En mi barrio, siempre estuvo Agustín de Foxá en la esquina de la calle Ibiza con la de Menéndez Pelayo, privilegio del que disfrutó Gabriela Mistral un poco más allá, mirando al parque, durante una de sus breves estancias en Madrid. 

Moratín, en la C/ Leganitos
Y todavía algo más hacia el nudo comercial en el que se cruzan Goya y Alcalá se recuerda con placa rota a García Lorca, en una de sus últimas casas de Madrid, aunque el color de la la placa que no resalta en la fachada y pasa casi desapercibida; en fin, siempre compuso Miguel Hernández las nanas de la cebolla en la callle Conde Peñalver –antes Torrijos–, hacia su cruce con Juan Bravo.... 


Las viejas placas lo dicen todavía, y lo dicen bien. Las hay de todos los siglos, autores y circunstancias. La de la plaza del Humilladero recuerda que allí estuvo la Puerta de Moros (bueno, por allí). La del Instituto San Isidro, que era el Colegio Imperial (hacia 1628 se empezó), que al lado de la Puerta de Alcalá estaba la vieja plaza de toros, etc.
El padre Victoria
Pero vuelvo hacia mi zona en donde se daba, además, la curiosa incidencia de que en la calle Ibiza –de donde ha partido este paseo sentimental–, en su cruce con Fernán González, ha estado desde siempre cantando Plácido Domingo en una placa enorme: la gloria de inmortalizarse 
Puerta de  moros
urbanamente en vida. A Plácido le han salido dos vecinos nuevos, en la misma casa Adriano del Valle, ya hace algunos años, y enfrente Dionisio Ridruejo, hace muy poco.

Eugenio D'Ors
Lo de recientemente alude a ese noble proceder de nuestro consistorio que, además de poner multas y rebañar las cuentas corrientes del vecindario con los tributos de las basuras, está llenando Madrid de placas unificadas y romboidales, a manera de lo que ya ocurría en otras grandes ciudades de pasado glorioso. Recuperar el pasado, ay, de todos modos es peligroso cuando con tanto primor se le ha destruido, de manera que la placa que tantas veces rememora, otras tantas es un aldabonazo a nuestras coinciencias, y así ocurre llamativamente con algunas, por ejemplo cuando se recuerda a Cabezón, a Margarita de Jesús, al padre Victoria o los agustinos recoletos.... entre otros muchos.

Concha Espina
El "Aquí estuvo" en una fachada de ladrillo de hace unos veinte años, cerca de un garaje y encima de una tienda de suministros eléctricos no puede ser un recordatorio de un monjita de los tiempos de Cervantes; y cuando del "aquí estuvo" de Saavedra Fajardo y los agustinos recoletos levantamos la vista al aire, el espacio y el quiosco del café del Espejo, no podemos imaginar lo que "estuvo" ni lo que fue de ello. Y menos mal, porque en el tránsito del reinado de Isabel II aquel estuvo fue un garaje de Mendizábal. Y no digamos lo que pasa con la aglomeración de placas que sufre la fachada del café de Oriente y alrededores, de la que solo la de Cubiles –el músico– es más reciente, las otras aluden a imposibles: San Gil, Las casas del Tesoro, etc.

Más suerte tuvo la residencia del padre Victoria, al que le ha correspondido un precioso edificio victoriano. Otras son sencillamente escorzos del ayuntamiento, sinécdoques urbanas, como las placas que recuerdan la vivienda de Quevedo o la de Cervantes. Están equivocadas las de Bolivar (en la parroquia de san José), probablemente la de Ercilla (en San Nicolás), etc. 

El Colegio Imperial (San Isidro)
¿Pondremos alguna vez en el suelo de la calle de Santiago una placa especial que diga: "Pasajero, estás pisando lo que hubiera podido quedar de Velázquez"? Y otra al lado de la calle Huertas que advierta, "Oh joven divertido y procaz, recuerda cuando tomes la última copa de madrugada que, pared con pared, en las trinitarias, Cervantes yace en sabe dios qué rincón y no le dejas dormir".

Bartok en la calle de la Paz
Últimamente se nos está llenando Madrid de músicos: preciosa la de Bocherini, en Mesón de Paredes; o la de Chapí en el centro, en casa tan alegre; y muy voluntariosa la que une el barrio de Lavapiés a Albeniz; más precisa la de Prokofief en el Monumental –por su estreno de uno de los conciertos de violín–; y olvidada la de Bela Bartok, en la calle de la Paz (¿leería Bartok a Galdós, escucharía a Chapí....?) Una bien reciente, en plena Malasaña, recuerda a Ramón Barce. Valle-Inclán anda por todos lados, como Galdós.

Bocherini en Lavapiés
Esto de las placas tiene su qué: ¿sabría Claudio Sánchez Albornoz –plaza de Celenque– que durante un tiempo podía encontrarse a la vuelta de la esquina con Baroja? Aunque Baroja terminó viviendo cerca del Retiro, en el barrio de los Jerónimos. ¿Se encontraría Baroja con Concha Espina, al ladito? En algunos casos hay doble placa, la vieja y la nueva, como la que hay que descubrir entre andamios y turistas para recordar dónde estuvo La fontana de oro y, por tanto, en qué lugares se inspiró Galdós par escribir la novela. Muy escondida –y algo incierta– la que recuerda el lugar donde pudo haber estudiado Cervantes en la calle Estudios.

Cervantes, en la C/ Estudios
Y ya, puestos, que es una aventura de la imaginación que a mí me gusta desarrollar hasta sus  últimas consecuencias, ¿esa vecina de ojos oscuros  que pasea al perro al atarceder, a veces noche, sabremos los dos, cuando cruzamos los ojos, los míos con lujuria los suyos con temor, que ella lleva una placa en potencia y yo en insistencia, que rezarán leyendas de nuestros encuentros ocasionales en el bulevar?
De lo que no tengo ninguna duda es de que se pelearán en mi departamento de Filología de la Universidad Autónoma de Madrid por ponerme una placa y recordatorio en el despacho que he ocupado durante décadas, será –siempre se puede soñar– a propuesta inequívoca de Florencio Sevilla, inmediatamente "apoyada" por Mariano de la Campa, en votación secreta que arrojará el siguiente resultado: trescientos ochenta y tres mil doscientos cuarenta votos a favor, uno en blanco, y dos en contra; el uno de ellos intentará una enmienda al acta explicando el sentido de su voto, enmienda que el director actual, Antonio Rey, pasará inmediatamente a votación a mano alzada, y será derrotada por por trescientos ochenta y tres mil doscientos treinta y nueve votos –uno se fue a hacer pis– en contra, con lo que nunca habrá ocurrido oficialmente aquello que uno dice.
Inaugurará la placa, con cortina y flores, Ángel Gabilondo. Y para escribir su leyenda se pelearán las mejores plumas. 
La eternidad me espera.