Mi primera semana en patria ajena ha sido bonita y complicada, pues se nos ha metido una colmena, primero en la piedra, y luego en la casa; lo contaré topo despacio. Por el momento solo entran unas 20 abejas diarias en la cocina. Ando haciendo amistad con los apicultores y con los municipales.
También ha sido dificultoso el wi-fi, que me prometió telefónica, y al que he tenido que renunciar. Ando de bares, tomando cafeses y helados.
Por el momento van las ilustraciones de la colmena, montado todo desde un bar precario ("La Taberna del Foro") a donde volveré en cuanto tranquilice a la colmena.