
La carta que reproducimos es una carta autógrafa de Jerónimo de Zurita, el historiador aragonés, amigo y confidente de don Diego Hurtado de Mendoza, que en agosto de 1579 escribe a Felipe II para pedirle que le exima de seguir trabajando para la Inquisición: "Desde que llegué a esta corte supliqué a su majestad se sirviese de mandarme descargar de la ocupación en que aquí estoy en su servicio a cabo de cuarenta y tres años que firmo en las hojas de la general Inquisición; y visto que no se tomaba resolución ninguna en tanto tiempo... he deliberado de dejarlo todo..." Firma en Madrid.
La vida y haceres de Jerónimo Zurita se pueden recuperar a partir de la copiosa documentación que dejó, buena parte de la cual recopiló su sucesor como cronista de Aragón Diego Dormer, en un libro monumental y riquísimo de noticias que, si todo funcionara bien, hubiera debido leerse ya en la red, a partir de uno de los ejemplares de la BIblioteca Nacional de España, cosa que no ocurre:
#95 | 2/17645 | 1680 | |
| 4 ejemplares disponibles en Sede de Recoletos y Sede de Alcalá | |||
La obra se publicó nuevamente a finales del siglo xix, en Zaragoza:
http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/f2xJOYRdC6/BNMADRID/192914963/9
Otra mucha documentación anda dispersa, particularmente la que recoge apuntes y cartas que unos y otras se cruzaban (Uztarroz, Ambrosio de Morales, Zurita...), e irá como apéndice en mi próximo trabajo sobre don Diego; entiéndase que irá el señalamiento de dónde se encuentra esa documentación, pues para leer y filtrar los legajos de esos años desde una perspectiva, digamos, literaria, hace falta un tiempo que yo no tengo o un equipo que será difícil de formar y mantener. La carta que reproduzco ahora, la de Zurita, por ejemplo, se halla en la biblioteca-archivo Zabálburu de Madrid, en donde he contabilizado unos ochocientos documentos –en su mayoría originales– de entre los años 1550 y 1590; y me falta por hacer varios recorridos.
http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/f2xJOYRdC6/BNMADRID/192914963/9
Otra mucha documentación anda dispersa, particularmente la que recoge apuntes y cartas que unos y otras se cruzaban (Uztarroz, Ambrosio de Morales, Zurita...), e irá como apéndice en mi próximo trabajo sobre don Diego; entiéndase que irá el señalamiento de dónde se encuentra esa documentación, pues para leer y filtrar los legajos de esos años desde una perspectiva, digamos, literaria, hace falta un tiempo que yo no tengo o un equipo que será difícil de formar y mantener. La carta que reproduzco ahora, la de Zurita, por ejemplo, se halla en la biblioteca-archivo Zabálburu de Madrid, en donde he contabilizado unos ochocientos documentos –en su mayoría originales– de entre los años 1550 y 1590; y me falta por hacer varios recorridos.
Por las manos y los ojos de Zurita pasaron los más de los asuntos de Inquisición que llegaban o salían del Monarca, quien tenía a Zurita como su secretario de Inquisición, aunque también es verdad que el historiador se escapaba muchas veces de esas tareas para viajar a su tierra. También estuvo Zurita involucrado en la formación del Archivo de Simancas y de la biblioteca laurentiana, como he señalado en otras noticias.