Campanas en la plaza por la tarde
fachadas ocres, miles de chinitas,
me parece que todo se ha acabado
vencieron los macdonal, los turistas;
nos queda solo el río y los helados
y una cola sin fin para visitas
a miguel ángel, los ufficci, il duomo….
busco una plaza, para estar, tranquila;
he descubierto una calle solitaria
en la que nadie vende y nadie grita,
una calle sombreada con palacios,
casi normal y, como tú, escondida,
entre viajes, papeles y recuerdos.
Para cenar, me temo que una pizza.