El roble de las penas allí sigue,
su viejo tronco con las nuevas ramas
recupera las hojas en verano
y aun alrededor las sombras traza,
ya no tiene como antes tuvo arriba
la copa majestuosa siempre alzada,
sobrevive escondido y allí iergue
humilde su figura desmochada;
el roble de las penas del Retiro,
no se sabe muy bien que es lo que
aguarda
quizá tan solo ser, sencillamente,
respirar a la luz de la mañana;
como va lo que vive, lentamente,
poco a poco más cerca de la nada.


