Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

Mostrando entradas con la etiqueta Retiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retiro. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2020

Las abelias anuncian el otoño

 




                            camino del palacio de cristal

perfuman las abelias         casi todo

miel de sus flores blancas       diminutas

de castaños debajo        y de madroños

 

amarilla la luz       que ya no duele

todavía su flor      dará el magnolio

el tiempo del verano       se termina

tantos dorados     dicen        que el otoño

 

ha de llegar           que volverán las  lluvias    

el parque cambiará       la luz   los tonos

silencio  y soledad              junto al palacio

cedros despojaron     rama y   troncos

 

enteco el sauzgaztillo      sigue     al lado

entre los robles     derrumbado y roto

 

















sábado, 30 de mayo de 2020

Primer paseo por el Retiro y jureles


Primer paseo por el Retiro, con una simpática patrulla; "Podemos" aprueba el salario mínimo; el primer gazpacho y el primer escabeche, de jurel o caballa..... ¿Quién dijo que no se pueda cantar todo en verso, Garcilaso? Habrá que recuperar, para el cada día, los cauces de la vida normal y llevar a los versos también lo que sea inmediato, sencillo, como esa hilera de madroños del vate enfundado en mascarilla de 0'70, arriba los plátanos y abajo el seto de las abelias. En el mientras que de tanto va y viene una primavera atormentada y se riega la Península prodigiosamente, lo que quiere decir que los precios desmesurados de frutas y verduras son cosa de intermediarios y grandes superficies, que, una vez más, aprovechan lo que se llama "la coyuntura" para enriquecer a sus dueños, que no a los cajeros ni a los trabajadores.


En el mientras que de tanto, insisto, los temporeros agrícolas de Andalucía, Cataluña y Aragón enferman hacinados, sin agua ni luz ni letrinas.... ¿Dónde están los partidos políticos de esas zonas, dónde ERC, la CUP, los Sociatas.... ? Porque de PP y a su derecha no se espera más que su propia ambición. Ya paro, porque si no, los versos, no dirán nada más].




cuánto mirar las nubes         qué de rosas
se escondió la riqueza      que avasalla
"Podemos" sufrirá      de mil insultos
lo que queda     ya solo      es lo que falta


enlazados       sin orden ni concierto
esperamos      que llegue la llegada
con los ojos     recién inaugurados
y un trocito de luna      que nos mata

alertas         expectantes      cavilosos
la luz negra      perfuma      ríe       y canta
diremos       lo que nunca conocieron
quienes      tanto recitan     las palabras

en una interjección       enloquecida
el grito     de querer       cada mañana

viernes, 10 de abril de 2020

Luces de otoño en el Retiro

Riegos por la mañana, camino del Casón



viernes, 20 de enero de 2017

Mientras me miras


la luz del tiempo se escondió en la plaza
al atardecer     todo     lo ilumina
las piedras grises     de los muros blancos
las hojas     de las hayas amarillas

madura el sentimiento     en la quietud
el paseante se calla           y se retira
cada gesto del aire    dice nada
y sin embargo         que todavía

una palabra busco    que decirte
quiero que sea    de verdad    sencilla
que todas   se gastaron en los versos
y la voz que te dijo     está vacía

mis ojos y mis manos     son que dicen
callarse junto a ti       mientras me miras


viernes, 21 de octubre de 2016

otoño para el desorden


El paseante investigador dudaba mucho hoy por la mañana si acudir a terminar un par de trabajos en marcha –el uno en el archivo del Museo Naval, el otro en la Biblioteca del Palacio Real....– o de si entregarse de cuerpo entero al otoño, que después de las últimas lluvias seguramente ha recobrado su identidad en el Retiro. Aquellos trabajos, depositados en artículos, son sobre la historia de las relaciones entre China y España; el pie para tomar la otra decisión me lo dio la plazoleta de las campanillas del Retiro, uno de los pocos lugares que en ese parque recuerda bastante bien sus orígenes al final del último tercio del siglo XVII, pues en el estanque que se formó, y en la isla central, que aun perdura, se colocaron unas campanillas chinas –ya estaba de moda entonces "La China", fue uno de los momentos un esplendor primerizo–.... el pie es fútil, lo sé, pero así satisfacía la querencia del paseante, que adivinaba la llegada del otoño, a pesar de la abstención del PSOE, de las algaradas estudiantiles al tándem Cebrián-González, y de otros alimentos que nos va suministrando el noticiero de los siete millones, con su innumerable sarta de procesos. Espero que se me siga, porque el camino intelectual es harto complejo y de lo que trata la TV y la prensa de los siete millones es de continuar con las rebajas de las entendederas. En el mientras tanto me he suscrito a Diario.es, para rellenar el hueco que me dejó El País, cosa que le he comentado al quiosquero, que aquiesce. Google me subraya en rojo los dos últimos palabros, aunque el primero anda en el DRAE y el segundo es un neologismo de buena compostura, pedante, como hay que ser en tiempos descompuestos. 


Descompuesto no es lo mismo que desordenado. El desorden es una condición de cierta belleza, quizá la mejor, como se podría subrayar acudiendo a la exposición de fauvistas de la fundación Mapfre (en Madrid) o, sucesivamente, a los conciertos de Jazz que organiza el ayuntamiento de la capital, con epicentro en Conde-Duque. O para no enredar mucho más las cosas, leyendo de corrido este breve texto, que no se sabe a dónde me lleva.


Y me fui al Retiro, con una íntima satisfacción de que me iba a "correr las peras" –se está perdiendo el modismo– en horas lectivas. Viernes se había levantado con la melancolía de un veintiuno de octubre, pero se animó mucho el finde en cuanto salí al bulevar y, luego, a poco de entrar en el Retiro, en donde charlé un rato con los jardineros para saber quién se llevaba los piñones que recogía yo otros años. Los jardineros han cambiado su atuendo, del verde claro al verde oscuro de unos jerseys con hombreras, y me aseguraron que ellos no, ni siquiera los que caen a la entrada de los jardines de don Cecilio, muy abundantes. Ya se sabe, son tiempos de crisis y hay hambre: pasa también con los madroños del paseo de coches.

En este banco tengo pensado enamorarme cualquier día
El caso es que para darme un hartazgo de otoño elegí los lugares emblemáticos en donde yo sabía que el atuendo sería la humedad del aire, el barrotillo de los senderos, el dorado de las hojas.... el paseo terminaría en la plazoleta de las campanillas; pero habría de incluir lugares emblemáticos como el palacio de cristal, en donde ya han empezado a dorar los cipreses de los pantanos; el roble de las penas, una especie de santuario para mi condición de versificador melancólico; las esquinas del lago grande, enmarcado entre las fuentes con alcachofa; el Palacio de Velázquez, etc.


 Y eso es lo que cuenta esta breve entrada, ahora que estoy empezando poco a poco a recuperar este blog, porque he visto que la curva de los lectores aumenta discretamente, y porque así introduzco también una nota de desorden y libertad en mis tareas, cosa a todas luces necesaria en los tiempos que suceden y en los que se avecinan.
Tengo que contar, en otra entrada, lo del banco en el que pienso enamorarme.

Añadir leyenda

jueves, 13 de marzo de 2014

al azar se desenlazan

de tanto amanecer la luz no llega
a sostener azul la madrugada
el pensamiento amaga sin saber
hacia donde quebrarán las ramas

y sin embargo     al lado    son que vibra
tramo que duele      oscuridad que abrasa
espinas del silencio que quedaron
desnudas    al azar       se desenlazan

y te vas    solo     cada vez que       olvidas
has empezado a ser lo que se calla
no ser se mueve a tientas en la noche
a veces roca quieta       a veces agua

una vïola            que canción no sabe    
construye con silencios su morada