Que
no aparezca Gallardón, espero,
con
una vela y un rosario, mientras
escribo
hermosos versos indecentes
que
te van desnudando, vida mía;
que
no te vea los pezones rosas
ni
la larga avenida de tus muslos
que
no te escuche si me llamas dentro
y
no confunda rezos con gemidos,
no
vaya a ser que ponga mis caricias
en
una de sus leyes y no pueda
volver
a deslizar mis dedos entre
tu
ropa , y mis labios por tu piel
me
condenen a juicio multa cárcel….
Que
no aparezca Gallardón, mi vida.
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