Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 9 de abril de 2014

sábado, 18 de enero de 2014

Rafael Juárez, Andrea Luca y los maestros de la caligrafía japonesa

El lunes, al llegar a la entrada de la Biblioteca Nacional, por la mañana, me di de bruces con Rafael Juárez, que salía, y bien pronto era, de sus consultas y asuntos. Fue coincidencia feliz, porque acabo de redactar unas breves páginas sobre su antología en prensa (Una conversación en la penumbra) y porque tenía pensado visitar la exposición sobre caligrafía japonesa en una de las salas de la propia BNE, como hice inmediatamente.
La coincidencia estriba en que me sorprendió gratísimamente la exposición y acabé hechizado por la abstracción de aquellos signos que se disponían normalmente en columnas de papel y proporciones exquisitas, con una armonía de trazados que todavía me resultaron más llamativos cuando leí en las cartelas de al lado lo que decían: los más decían poemas, y los poemas por lo general eran sucintas pinceladas descriptivas de un instante o un paisaje natural, tal vez derivando hacia alguna reflexión de carácter universal. Bien se veía que se basaban el la contención, el aquilatamiento, la decantación y la pura nominación. Pues bien, acabo de enunciar algunos de los rasgos que caracterizan la poesía de Rafael Juárez, poeta anclado en el clasicismo, que modela a su sabor para que el lector capte la emoción que puede producir pasar, mirar, contemplar y nombrar. Mientras recorría aquellas salas, hechizado, escuchaba el andante de la sonata para piano en si bemol mayor, de Andrea Lucha Luchesi (1741-1801): este tipo de conjunciones no buscadas deben ocurrir muy pocas veces. Sentí de verdad no saber japonés, como tampoco sé chino ni otras lenguas a donde ha ido a refugiarse sabe dios qué cantidad de vida.

He aquí unas cuantas muestras de los maestros de la caligrafía japonesa actual:








Y dos poemillas de Rafael Juárez

Ropa tendida, bandera
del corazón cotidiano
en aquel patio lejano
y en esta calle extranjera.
Patria de la lavandera,
no hay nostalgia en mi sorpresa:
los manteles de tu mesa
y las sábanas mojadas
son alegrías coladas
con ceniza que no pesa.

(De Una emoción verdadera).


Entre la niebla imagino
la humedad de los sollozos,
los álamos amarillos.

Los álamos amarillos.
Donde hay álamos hay agua
y donde hay agua, caminos.

Los caminos del otoño.
Otra mañana con niebla
estaremos juntos, solos.

(De Pasar las cosas)