Romance de la playa de Pantín
En la playa de Pantín
las gaviotas se entretienen
escribiendo garabatos
en el aire y en mis sienes;
luego cuando ya se alejan
lo que han dicho se pierde;
y el mar se queda pensando,
–nadie sabe lo que quiere–
con ese rumor de espumas
que duda si va o si viene.
Mañana vendrán gaviotas
y volveré nuevamente
a leer cómo dibujan
el pensamiento en mi frente.
Sabemos lo que se va
no sabemos lo que viene,
Será lo que las gaviotas
lo que el mar repite siempre:
azul inmenso y blancura,
descenso a la luz que siente
que el viento empuja a las alas
y el horizonte se pierde.