| El Retiro, al amanecer, 19 de octubre 2011 |
enfrente de mi casa; una ventana
de su piso se ve perfectamente
desde la mía, sin esfuerzo alguno;
mi
rendimiento de trabajo no
está
siendo el de siempre –concentrado
en mis
asuntos y en mis versos– vaya;
tendré que
compartir con la ventana
mis tareas
de estudios nobles, serios,
con los
que abrumo a mis alumnos cada
vez que
peroro con pedantería;
y
compartirlos con violeta parra
que
gracias a la vida en la ventana
me ha dado
tanto que vivir, chinita.